Festival Internacional de Poesía de Medellín

“Si es la paz, la primavera avanza”

Para un balance del
23 Festival Internacional de Poesía de Medellín

 


Video realizado por youtube/revistaprometeo



Por Jairo Guzmán
Comité de Dirección del Festival de Poesía de Medellín

El 6 de julio de 2013, el esplendor solar de la tarde y los grupos de personas desplazándose,  desde diversos puntos de Medellín hacia el cerro Nutibara, convocados para ser parte de ese público mítico del Festival Internacional de Poesía de Medellín,  radiante en su conciencia colectiva, nos recordó esos ritos solares que celebraban los dones y misterios de  la Tierra.

Una experiencia contemporánea, con la esencia mítica de congregarse en torno a la visión poética, que se torna colectiva cuando una multitud, que ha decantado su actitud de escucha, se transforma en una unidad radiante, gracias al despliegue de una gran energía espiritual transformada en escudo protector, por las potestades del poema que se resuelve en la voz.

“Por mil años de paz para Colombia” ha sido el emblema, el mensaje presentado a toda la comunidad local, nacional y mundial, durante la realización del 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín, con el ánimo de potenciar la sensibilidad colectiva mediante la poesía y así contribuir en la construcción de una atmósfera cultural y espiritual, favorable al advenimiento de la paz y, por lo tanto, al cese del fratricidio, la pobreza, la exclusión y la injusticia social.

Realizado del 6 al 13 de julio de 2013, con la participación de 70 poetas procedentes de 42 países de los cinco continentes. Se intervino con ciento cuarenta y cinco actos, realizados en la ciudad de Medellín y cuatro de sus corregimientos, en cinco municipios de su área metropolitana, en catorce municipios del departamento de  Antioquia y en cuatro ciudades de Colombia. 

Con esta vigésimo tercera versión del festival, se confirmó que la poesía, como sustancia transformadora de la conciencia y la vida social, es la médula radiante de esta experiencia, de esta congregación que se logra por el magnetismo de la expresión poética, con la presencia y la voz de los poetas del mundo y , sobre todo, con la lucidez, la capacidad de escucha y la altura espiritual del público que es su esencia. Tiene sus raíces en el mito porque nos reafirma en el símbolo, en la memoria y la palabra que hacen  posible aventurarnos por los laberintos del origen, guiados por los hilos (mythos) del lenguaje.

En ésta ocasión, el Festival propuso  la experiencia poética como una forma de re-significar el mito y la utopía, para lo cual se fue informando a la comunidad, durante los meses previos al evento, mediante la publicación en la web del festival, www.festivaldepoesiademedellin.org, de ensayos enviados por poetas invitados al evento, en los que se trataban estos temas

Luego, en el marco del Festival, se realizó el encuentro: Mito y Utopía. Por mil años de paz para Colombia, en el que varios poetas expusieron sus puntos de vista sobre la importancia de dotar de un sentido renovado, acorde a nuestro momento histórico, la experiencia del mito y la utopía. 


Fotografía Sara Marín. Werewere Liking y Josaphat Robert Large en la clausura del 23 Festival de Poesía de Medellín
Werewere Liking y Josaphat Robert Large en la clausura del 23 Festival de Poesía de Medellín


La intervención de la poeta Werewere Liking, procedente de Camerun, Costa de Marfil, fue bastante lúcida e ilustradora de los temas tratados. En algún momento de su intervención manifestó:

“La poesía es la fuerza que mantiene el mito. Es la misma alma que navega entre el pasado y el futuro.  Es La poesía la que expresa, resignifica, la experiencia de las  palabras, de los olores, de las formas, de los sonidos y la música.  Está ahí para que el alma encuentre la plenitud de su experiencia vital. La poesía permite un lenguaje plural y fértil, capaz de expresar con igual intensidad el dolor, el placer, la violencia, la paz. No hay esperanza en mito o utopía sin la intermediación de la poesía misma. Millones de personas mueren en el horror, pero es la humanidad misma la que se reseca, condenándose a una existencia sin sentido. La poesía ha de liderar el pensamiento colectivo si queremos experimentar la victoria de la liberación humana. Hemos de desencadenar la verdadera evolución como especie, desde el fortalecimiento de la eficacia simbólica. El verdadero poeta es el alma unificada de la tribu”


Fotografía Sara Marín. Nguyen Phan Que Mai en la clausura del Festival
Nguyen Phan Que Mai en su intervensión en la clausura del 23 Festival


La poeta de Vietnam Nguyen Phan Que Mai estaba bastante impactada por la manera elevada, amorosa y comprometida como la comunidad de Medellín asumía ese tesoro de su espíritu, la poesía. Expresaba su admiración por las personas que asistieron a los actos del Festival y destacaba su auténtica cualificación  para asimilar la poesía de manera lúcida y emotiva, pero a la vez crítica y de manera más participativa. 

La anterior afirmación de la poeta vietnamita confirma que la comunidad que se beneficia con las actividades del Festival se ha cualificado de manera notable, lo cual se refleja tanto en su voluntad de participación, en su interés real por la expresión poética y en la soltura y lucidez para interrelacionarse con la poesía y los poetas.


 Fotografía de Sara Marín
Clausura del 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín

Esta versión del Festival ha reflejado un verdadero progreso, camino a la consolidación de una zona luminosa del alma colectiva, cada vez más extendida, cada vez más nutrida por el sueño y la voluntad de cambio, voluntad de recuperar la sensibilidad vulnerada de un pueblo que pasa por pruebas difíciles, con una juventud en permanente riesgo ante las fuerzas en conflicto.

En esta perspectiva es muy satisfactorio saber que el setenta por ciento de las personas asistentes son jóvenes que cada vez incorporan de manera vital y formativa los aportes renovadores que el Festival propicia. Como resultado de toda esta relación del Festival con la juventud de Medellín,  este año participaron los dos ganadores y una finalista del II Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín y su Área Metropolitana. Su participación ha sido un gran aporte al proceso de renovación cultural de la ciudad. Con esta experiencia, la juventud de Medellín ha reconocido que existe inclusión y que se les tiene y se les tendrá en cuenta, porque son parte esencial de este proceso.  

Este año la afluencia de público fue mayor, lo que informa que hay un apoyo popular, de una multitud que está cada vez más preparada para seguir proliferando un espíritu de cambio cultural que preserve y extienda el entrelazamiento interpersonal entre los que participaron comprendiendo  que el Festival es la resultante histórica de una necesidad urgente de sanar el alma  colectiva, después de resistir, durante más de dos décadas, en medio de conflictos que aun permanecen.

Esta respuesta tan auténtica a la convocatoria que hemos realizado, se ha visto retribuida por la calidad humana y poética de los poetas que han participado este año. En este sentido, la poeta Rosa Chaves, de la Nación Maya, Guatemala, quien ha sido testigo directa de la experiencia de los conflictos de su país, expresó lo que significa para ella el emblema del Festival de este año:

Pertenezco a la generación de la posguerra y estamos en ese contexto. Para construcción de 1000 años de paz se requiere superar muchos retos. Entre esos retos, uno de los más importantes es la reconstitución del ser, asumiendo el buen vivir para la equidad. Es preciso re-pensarnos, re-pensar el antropocentrismo. Volver a la cosmovisión. Nos une la lucha por la defensa de la Madre Tierra. Asumimos el poder de la poesía para el cambio y las urgentes transformaciones.Como poetas tenemos el compromiso de crear conocimiento descolonizado; se trata de volver a la raíz. Es necesaria una descolonización de lo espiritual. Volver a la cosmovisión, a retomar la energía del espíritu. La supervivencia de nuestra cultura, gracias a la vitalidad de nuestra espiritualidad. También se hace urgente una descolonización de las acciones, desde lo que cada uno realiza. Todos y cada uno tenemos mucho que aportar. Se trata de reconstruir tejido social en un territorio donde aún hay guerra y dolor. Es preciso sanar espíritu y memoria. Hay mucho dolor histórico que se puede transformar en arte y poesía”.

Fotografía de Natalia Rendón Fotografía de Sara Marín
Clausura del 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín

Es necesario hacer constar que la fuerza vital y renovadora que despliega el Festival ejerce un efecto de gran transformación a nivel humano, cultural y espiritual en los poetas que. Es un beneficio en doble vía. Los poetas, al final del evento, expresan cómo esta experiencia los transforma y los sitúa en una condición humana, tan distinta, que rectifican una actitud desesperanzada que tenían y confirman que una nueva humanidad es posible mediante la fuerza del canto y la palabra que crea unión y visión de un mundo más justo, a todos los niveles de la dimensión humana.

A nivel de impacto internacional, el 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín ha sido un importante aporte al conjunto de acciones poéticas que realiza el Movimiento Poético Mundial (WPM). Esto ha permitido que Medellín siga posicionada en el mundo como un punto de referencia fundamental, destacado por ser conjunción de culturas y formas vivas de la expresión poética. Esto convierte a los habitantes de la ciudad, y a los poetas invitados, en verdaderos protagonistas de la interculturalidad para el crecimiento cultural y espiritual.

Se desarrolló una programación bastante intensa en la que se cumplió con cada una de las líneas de acción del Festival:

Se realizaron los recitales de poesía programados y fueron un éxito tanto en la calidad como en la participación y nutrida concurrencia del público.

Las actividades formativas de 17 Escuela internacional de Poesía fueron bastante celebradas y reconocidas por las personas asistentes. Se destacó el éxito tanto en la calidad de todos los cursos, talleres y conferencias como en la calidad humana y experiencial de todos los poetas que desarrollaron 43 actividades formativas, dirigidas a mil doscientas personas. Fue sorprendente el aumento en el número de participantes activos, lucidos y comprometidos, tanto con sus responsables y creativos  aportes como con su actitud abierta y flexible con criterio.


 Fotografía de Sara Marín
Clausura del 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín


Uno de los resultados más destacados, que generó la 17 Escuela Internacional de Poesía, fue la puesta en escena, como acto de cierre, en la clausura del 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín. Fue un cierre excelente, con un espíritu colectivo elevado y conectado con el poema gestual que presentaron Valentin Tszin y sus alumnos del curso Semiótica del Cuerpo. Se presentó una obra vanguardista, dotada de todos los dones plásticos y poéticos, que adquirió una gran fuerza y sentido, después de cinco horas de lectura.

La línea editorial del Festival, logró situar a tiempo las memorias impresas del evento materializadas en el volumen que contiene los números 94 y 95 de la Revista de poesía Prometeo. Circularon durante el festival. Esta publicación ha sido un acierto tanto en su calidad de impresión como en sus contenidos. Se convierte en un importante aporte al conocimiento de obras de autores de los cinco continentes que no habían sido publicados al español, en su gran mayoría y cuya obra es muy difícil que circule por nuestro medio.

La otra línea de acción tan importante y que se realizó con mucha calidad y profesionalismo es  la que desarrollan todos los actores y personas  encargadas de leer las traducciones de las obras de los poetas invitados y que se expresan en lenguas diferentes al idioma español. Citamos algunas expresiones planteadas, a raíz de lo que les generó este 23 Festival Internacional de Poesía de Medellín, por los lectores y  algunas personas  del público:

“En la inauguración y la clausura hay una energía joven circundando el espacio, hay una ofrenda de parte de los poetas, de Prometeo y  del público”.

“El público honra el gesto del  Festival y la poesía, permanece durante seis horas recibiendo y dando. La clausura es un paradigma de otra humanidad, en la que todos podemos recibir el legado de belleza espiritual de los pueblos, y transformarse como individuo en un ser más poético. Desaparece la masa y se alimenta el individuo”.

“Es una expresión de la cultura del mundo. Es un acto de la ciudad, una oportunidad para la ciudad llenarse de mundo, lenguas, culturas. Hay una gran riqueza en la variedad de lenguas y de experiencias que se manifiestan en el Festival”.

“Hay un complejo social multidisciplinario trabajando, desde el arte en el Festival. En la clausura, los poetas han hecho catarsis y algunos logran expresar, con la poesía y sus artes complementarios, de una manera nueva, su agradecimiento hacia Medellín.”

“El Festival aporta a una sociedad que tradicionalmente ha sido educada en el conservadurismo, el aislamiento cultural y geográfico, en la violencia y la falta de dialogo”.

“El Festival es: Cerro de voces, gesta poética”

Publicado en julio 29 de 2013.

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