Festival Internacional de Poesía de Medellín

27º Festival Internacional de Poesía de Medellín

Julio 8-15, 2017


La función de la poesía en la construcción de la paz y la reconciliación

 

Por Marcia Mogro
Especial para Prometeo

 

La "función" de algo implica un deber hacer algo, en el caso de la propuesta para este texto, la poesía tendría que hacer algo para la construcción de la paz y la reconciliación.

Pienso que la condición para el artista es la libertad. Por lo tanto no tiene el deber de hacer su arte en función de nada más que la fidelidad a si mismo y a su obra. El compromiso que se refleja en la obra tiene que ver con los valores personales, con las obsesiones y búsquedas y no necesariamente con transformaciones políticas, sociales o morales.

(Si uno se considera poeta y si es que eso tiene una función, esta sería escribir poesía y punto.  No tiene obligación de escribir sobre nada en particular. Ni sobre su época ni sobre su patria ni sobre su biografía.  Escribir.)

Dicho eso, reconozco que el aporte del arte y de la poesía en particular a las innumerables y variadas situaciones sociales es una realidad y así ha sido a lo largo de los tiempos. 

El modo en que el arte opera en cambios históricos y sociales sería incentivando, revelando, denunciando y tendiendo puentes al poner al frente diferentes realidades.

Así se visibilizan los temas y pueden llegan a otros espacios pues lo artístico no se mueve tanto en los medios de difusión tradicionales como en diferentes soportes, muchas veces marginales, y, por lo tanto alcanza a otros sectores de la sociedad en una amplia trama que, de alguna manera, puede inspirar a acciones ya mas efectivas y tangibles.

El arte puede hacer que las puertas y ventanas se abran, que los callejones se ensanchen por lo que la apreciación del arte y la lectura es uno de los mejores medios para transformar la vida de las personas.  El arte tiene el poder de ampliar el mundo, de potenciar la fuerza interior para poder resistir de mejor manera la vida.

Lo hace sin ser su obligación y desde múltiples lugares.  Nos muestra cosas que en el cotidiano no percibimos, que por incapacidad o por falta de espacio en el ajetreo de ocupaciones diarias, difícilmente podemos captar.

La poesía puede revelarnos la visión más profunda y real de nuestra auténtica condición.

El arte es un camino que facilita o incita a la reflexión, a la introspección y por lo tanto, hace posible el desarrollo interior, el desarrollo espiritual.  Así, el arte es un elemento de transformación  personal primero y social después. 

Pienso que al ser una vía que enriquece el desarrollo personal, nos hace más consientes y más sensibles. Se dice que los artistas y, para variar, los locos, binomio que para la mayoría parece difícil de separar, viven por la humanidad las tragedias y dolores que ésta no sería capaz de resistir.  Se dice que ciertas novelas, poemas, pinturas, composiciones musicales, en fin, diversas formas de arte, fueron creadas por los artistas  para que los dolores, las traiciones y las injusticias que todos sufrimos en la vida sean soportables en tanto que ya están encarnadas en las obras de arte.  Es una interesante y bella manera de significar que la creación artística es imprescindible para la humanidad.  Comparto este pensamiento del poeta chileno Raúl Zurita.  Me encanta y lo confirmo innumerables veces y, en la misma línea, de acuerdo total con Vincent Van Gogh en que “el arte es para consolar a los que están rotos por la vida”.

Creo que alguien que tiene la posibilidad de desarrollar la capacidad de apreciación artística está mucho más atento a las injusticias y las diferencias, sobre todo en situaciones de dolor y desesperanza.

Entonces, la importancia de incorporar al arte en la educación es vital.

Permite descubrir que existe otro mundo donde es posible desarrollar y modificar asuntos complejos que, canalizados en una obra puedan llegar a iluminar aunque sea levemente las diferentes oscuridades que rodean a los seres. Eso es muy importante pues significa entregar otras herramientas para la vida material y espiritual.  Las personas educadas en una sensibilidad artística no necesariamente van a ser artistas, pero si van a ser personas más sensibles y abiertas y eso se va a reflejar en las políticas que alguna vez les va a tocar aplicar.  Esto se demuestra desde el lugar que les toca en la vida, desde su trabajo y más importante desde el interior de su familia formando seres atentos y comprometidos con una mejor sociedad, con un mundo mejor.

El aporte del arte y de la poesía en particular a la paz y reconciliación me parece que se da en un espacio largo de tiempo pues creo que es un proceso más personal.

¿Será real el poder del arte como estrategia para obtener un determinado cambio social al relativizar el acontecer histórico y así interpretar y traducir las múltiples lecturas de la política y de la sociedad  para, por lo menos, atenuar la injusticia y mejorar significativamente la vida de las personas?

No creo que un poema pueda cambiar el eje de sucesos históricos pero si creo que la mirada poética y las posibilidades de desarrollo y crecimiento espiritual que da el arte a las personas tiene la fuerza para transformarlas en más justas, más inclusivas y más pacíficas.  Esta transformación es posible con la educación, con el derecho y posibilidad de todos a acceder a espacios donde uno de los ejes principales sea el arte, la apreciación artística o, por lo menos el acercamiento a la lectura y otras manifestaciones artísticas.

Diciembre 2016

*

Nació en La Paz, Bolivia, el 2 de junio de 1956. Estudió literatura en la Universidad Mayor de San Andrés. Vive en Santiago de Chile desde 1985.

Ha publicado sus textos en revistas, periódicos y antologías de varios países. Sus libros han sido traducidos al inglés por la académica y poeta Carol Peters y por Ezra Miller. Al alemán por la traductora Eva Serna y por Timo Berger.

Ha publicado los libros de poesía: Semíramis, 16 (MG), 1988, Colección de Poesía Joven Chilena, "Serie Fin de Siglo", Editorial Caja Negra y Documentas, Santiago, Chile; Los Jardines Colgantes, 1995, Editorial El Hombrecito Sentado, La Paz, Bolivia; De la Cruz a la Fecha, 2000, Editorial El Hombrecito Sentado, La Paz, Bolivia; Lacrimosa, 2005, El Hombrecito Sentado, La Paz, Bolivia; Excavaciones, 2009, Plural Editores, La Paz, Bolivia; Restos de un cielo, partes  vestigios  fragmentos  rastros, 2011, Plural Editores, La Paz, Bolivia; Exposición de alto riesgo, 2013, Plural Editores, La Paz, Bolivia, Editorial Palabra Ilustrada, Santiago de Chile.

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Publicado el 6 de enero de 2017

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