Festival Internacional de Poesía de Medellín

27º Festival Internacional de Poesía de Medellín

Julio 8-15, 2017

POETAS INVITADOS



Sobre la paz y la poesía


Foto del autor


Por Gustavo Valdés
Especial para Prometeo

Anterior a la declamación fue el canto, anterior al canto el balbuceo, anterior al balbuceo el gruñido, anterior al gruñido es el mudo asombro. La poesía nace de la necesidad de hacer transmisible dicho asombro. Si bien la escritura se creó con el propósito material de llevar el registro de los recursos que se almacenaban; también sirvió para llevar otro tipo de registros: los registros de nuestro acaecer, de nuestras necesidades, de nuestros miedos y en general de todo evento relacionado con nuestro tránsito por el mundo. La poesía siempre ha estado con la humanidad. Ha estado allí para cantar nuestra aparición en la tierra, nuestras gestas. Para cantar nuestros sufrimientos, nuestras rabias, nuestra impotencia, nuestra desesperación. La poesía siempre ha estado allí para denunciar el abuso del tirano, la corrupción, la injusticia. Ha estado miles de años con nosotros, incluso en esos momentos raros de la historia en que cesa la guerra, en que cesamos de matarnos a casusa de un odio inculcado o por defender el interés ajeno como si fuera propio.

La paz hay que cultivarla, hay que abonarla, prestarle nuestra atención y nuestro cariño. No hay paz automática porque la guerra sigue haciendo daño aún después de cesar. Puede que las armas hayan dejado de dispararse, pero otras formas de daño persisten. Sigue habiendo corrupción, el gran flagelo de nuestro país. Sigue habiendo falta de garantías para el libre ejercicio de la vida. Siguen privilegiándose los mecanismos de guerra y los medios de represión. Y el pobre, el humilde, el necesitado, el oprimido, sigue sufriendo la dominación del poderoso. Mientras persistan dichas formas de daño, nos vemos precisados a reconocer que esa paz que estamos empezando necesita madurar. Todos debemos aportar a esa maduración, todos somos responsables de esa maduración.

Celebremos lo logrado hasta el momento que no es poco. Las armas deben ser silenciadas definitivamente, pero la lucha por mejores y más justas condiciones de vida continúa. La poesía celebra las iniciativas de paz llevadas a cabo, pero también está lista para asistir la voz de un pueblo que no está conforme con la manera en que su gobierno lo trata. La paz que queremos y merecemos necesita de un gran esfuerzo conjunto. Que los actores armados cesen sus acciones belicosas no es suficiente, pues todos, con o sin armas, somos actores en la situación de Colombia. La guerra no es únicamente aquello que nos trasmiten las noticias, y que pasa en la selva o en el monte. No hay rincón del país que se salve de las secuelas de la guerra. Si no hay libertad hay guerra, sino hay techo ni alimento para cada colombiano hay guerra, si no hay servicios de salud adecuados hay guerra, sin educación hay guerra. Si no se puede decir lo que se piensa o lo que se siente hay guerra. Si hay maltrato de los diversos ecosistemas y explotación indiscriminada de recursos no renovables hay guerra. Si hay violencia contra la mujer hay guerra. Guerra es maltrato de la vida en cualquier sentido. La paz es bienestar total, material, espiritual, moral. No para algunos cuantos, sino para todos. A esa paz debe dirigirse nuestro anhelo, no conformarnos con menos hasta lograrla. A este arduo proceso le apostamos. Será tan largo como lo precisemos, será tan sinuoso como lo disponga nuestra valentía, nuestras ganas de cambiar, nuestro legítimo deseo de vivir mejor. Sea como se presente el camino, la poesía seguirá a nuestro lado como la ha hecho siempre.

Contra el miedo necesitamos la poesía, el miedo al cambio. A buscar otras formas de convivencia, de interacción con nuestros hermanos, a otras formas de gobierno, a diseñar otro sistema que no nos conmine a combatir entre nosotros sino a ser solidarios. Debemos vencer el miedo a ser más humanos, a pensar en el otro, a ponernos en los zapatos del otro, el miedo a abandonar la rapiña por el beneficio como única forma de supervivencia, el miedo a la verdad, el miedo al perdón.

Creo que la poesía es capaz de liberarnos de estos y otros miedos. Creo en la poesía como en la fuerza que ha estado con nosotros desde el principio. Creo en su magia, en el sustento espiritual que brinda a quien acude por él, en aquello que sigue en pie cuando los gobiernos fallan, las iglesias fallan, los ejércitos y las fuerzas policiales fallan, cuando la razón misma falla.

La poesía es un ejercicio solitario, pero quiero creer que no estoy solo al poner mi esperanza en ella. Esperanza en que la poesía tiene sus amantes, en que la vida tiene sus amantes, en que la paz tiene sus amantes, en que la libertad tiene sus amantes. Amantes que con todo en contra, luchan incansablemente por lograr el objeto de su pasión. No buscando otro beneficio que el de darse al otro por completo. El amor es nuestra verdadera riqueza, único capital que crece cuanto más se da. La poesía puede y debe ser el vehículo de ese amor, el sendero de ese amor, las piernas y el pedal de ese amor. La supervivencia de la especie humana solo es posible si por fin nos comportamos como especie, sin somos un solo corazón y un solo canto. Canto de denuncia, canto de exigencia, canto de esperanza, canto de no rendición. Hasta que la paz tan anhelada sea patrimonio de cada ser humano.

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Nací en Pamplona, Norte de Santander, Colombia. Soy egresado de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia, durante la carrera realicé colaboraciones en poesía y relato a las revistas, Contestarte (con los poemas Nada poética y Efecto Marea), Capital Letter (Con el cuento Separación y el poema Algún día las mujeres me dejarán algo más que sus cabellos), La Ventana (con lo poemas Desplazados y Sano), Revista Online Cronopio (Edición 59 con el relato Historias con gato), y más recientemente la publicación de un poema Malestar para la edición número 16 de la revista de ciencia ficción Cosmocápsula, y un relato Todo en orden, para la edición 16 de la revista Phoenix. 

En el I Concurso de Poesía Erótica “Diviertesex”, mi poema Ofidios fue seleccionado para hacer parte de la antología del mismo nombre. Actualmente me encuentro realizando la Maestría en Escrituras Creativas en la Universidad Nacional de Colombia en la línea de poesía.

Publicado el 3 de febrero de 2017

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