Festival Internacional de Poesía de Medellín

Balance del XX Festival Internacional
de Poesía de Medellín


Por Jairo Guzmán

El verso de Friedrich Hölderlin: El destino humano es un solo ritmo celeste ha sido la frase emblemática del XX Festival internacional de Poesía  de Medellín, realizado del 8 al 17 de julio de 2010. Todo un despliegue luminoso de la palabra poética, que nos conectó a un solo ritmo celeste, expresada por cien poetas de cincuenta y ocho países, de los cinco continentes, consolidó a la ciudad de Medellín como un centro radiante de universalidad y de congregación intercontinental, a través de la palabra poética, generando nuevos sentidos a la existencia y trazando nuevos rumbos al devenir espiritual, emocional y congregacional de las sociedades vulneradas por el flagelo de la violencia y la exclusión social. Es sorprendente el ascenso del espíritu en la población de Medellín, representada por ese lúcido y numeroso grupo social que asistió a las ciento ochenta y cuatro actividades programadas y con las que se cumplió, a cabalidad, en cada uno de los  respectivos escenarios, gestionados para ese propósito. Esta nueva experiencia confirma que se avanza por un camino pertinente, se sigue la ruta de la sensibilidad, del corazón humano y su proyección  social a través de un antiguo rito de celebración de la existencia, a través de la poesía como fuerza cohesiva, como luz que purifica el espíritu y entrelaza las inteligencias individuales en el común objetivo de transformar la ciudad en un verdadero espacio de crecimiento y expansión de la conciencia. Con este veinteavo Festival se ha afinado el propósito de proponer la ciudad como espacio sagrado de congregación, para celebrar la existencia y conjurar la muerte. Se ha avanzado considerablemente en ese sentido de fortificar el espíritu y elevar la dignidad humana, a través de la poesía, en una ciudad que en 1991 (año de realización del primer Festival) parecía un campo de batalla y la población experimentaba un deterioro muy notable en su condición espiritual y humana, a tal punto que había una epidemia de agresividad interpersonal y la salud emocional de la población estaba seriamente afectada. En esta ocasión, después de veinte años de realizar las grandes jornadas de la poesía para la vida, se pudo observar un fervor acrecentado de manera auténtica, es  decir: verdadera, por lo honesto de un gran público de personas que asisten a la misión prometeica de compartir el fuego sagrado de la poesía; por lo solidario en su compañía lúcida y amorosa, por la fraternidad expresada entre ellos, como grupo social, y hacia los poetas, que se desplazan desde todos los puntos cardinales del orbe, para cumplir con un llamado de la condición humana global, gestado desde una localidad que se hace visible por la fuerza concurrente de la poesía.

A la altura de este devenir de la poesía como parte activa en el desarrollo social, cultural y espiritual de una ciudad que ha  asumido el rol de la experiencia poética como su más preciado patrimonio, el XX Festival Internacional de Poesía de Medellín ha sido el Festivalque más luz ha arrojado respecto al avance que se propone tanto en la conciencia como en el espíritu humano, encarnado en las personas que se benefician directamente con las acciones terapeuticas y pedagógicas de este evento que ha demostrado ser auténtico patrimonio espiritual y cultural del mundo, de cara a un tiempo en el que se debaten asuntos muy importantes para la preservación de la especie humana, tanto en su dimensión biológica como cultural. La dinámica que el XX Festival Internacional de Poesía de Medellín realizó, convocando masivamente a 184 actos programados en todos los puntos cardinales de la ciudad (también en veintiocho municipios de Antioquia y en diez ciudades de Colombia),  permite visualizar un campo de acción que se tendrá que fortalecer para ejercer acciones directas y permanentes en los barrios de la ciudad, realizando una labor pedagógica desde grandes temas asociados a la poesía. Con esta veinteava versión del Festival se experimentó, de manera más consecuente, la ciudad como un ámbito plural y abierto a la experiencia de la libertad y del amor, hermanados por la alta sensibilidad, gestada en la coexistencia, desde la palabra poética expresada por poetas representativos de la poesía mundial actual.

La percepción que se revela es que las acciones del Festival permiten asumir sus prácticas organizativas, pedagógicas y culturales como un modelo de desarrollo de la conciencia, encaminado a fortalecer el espíritu y a darle una dimensión humanística y de verdadera práctica de la paz, en un medio social necesitado de acciones formativas de la conciencia, que proyecten su luz para crear una sociedad más incluyente y capacitada para la vida, en su dimensión luminosa y edificante.

Después de veinte años de una experiencia, realizada en un total compromiso con el crecimiento de la conciencia y su expansión luminosa, entre la humanidad de una sociedad  como la colombiana y en particular de una ciudad como Medellín, se observó en el XX Festival Internacional de Poesía un público que ha ascendido en su conciencia dialogante, en su capacidad cognitiva y de discernimiento como en su capacidad para escuchar y apropiarse de los dones de la poesía. El público que participó en este Festival demostró no ser un grupo social de incautos, de desprevenidos ciudadanos. El público asistente lo que ha demostrado es que se ha forjado paso a paso, año tras año,  un nivel cognitivo, una conciencia renovada y una capacidad de autoconsciencia y autonomía que lo sitúan en un elevado nivel espiritual, gracias a que se ha cualificado de manera lúcida, dándole gran ímpetu a sus poderes imaginativos y creativos. Para observar los efectos de algo tan aparentemente intangible como la poesía, cultivada y promovida desde prácticas congregacionales, pedagógicas y celebratorias como las del Festival, se ha requerido llegar a esta veinteava versión.

En este sentido ya hay un gran número de personas que desde la pubertad han crecido, asistiendo y participando de las diversas actividades convocadas por la Corporación de Arte y Poesía Prometeo, de las cuales el Festival es su médula y su soporte vital y existencial. Las acciones del Festival configuran una paideia, una pedagogía contemporánea en la que los protagonistas son los habitantes de la urbe, en este caso Medellín, una ciudad de dos millones y medio de habitantes y que requiere de estas actividades formativas, forjadoras de una nueva conciencia y una nueva actitud frente a lo viviente, en pro de la coexistencia pacífica, del crecimiento espiritual  y cultural. Veinte años de existencia del Festival empiezan a mostrar sus efectos en las nuevas generaciones que se nutren de lo mejor de los poetas del mundo actual y que participan en el Festival.   

Toda esa proyección pedagógica del Festival ha llegado a un momento cumbre, en su veinteava versión, al realizarse de manera exitosa  la XIV Escuela de Poesía de Medellín que en esta ocasión consistió en  el desarrollo de treinta y tres actividades entre cursos, talleres, paneles y conferencias de las cuales se beneficiaron alrededor de mil quinientas  personas quienes le dieron mucha vitalidad y lucidez a todas las actividades. En esta faceta del Festival, una vez más, el público demostró su crecimiento cognitivo, su inteligencia, su lucidez  y su capacidad creadora. Los asistentes a los cursos, talleres, paneles y conferencias mostraron su real interés por las propuestas que trajeron  los poetas quienes compartieron de manera muy elevada con sus interlocutores los que  le dieron vida a esta faceta del Festival que deja una huella profunda en la conciencia de sus participantes. Esta experiencia permite proyectar una nueva fase del desarrollo del Festival Internacional de Poesía de Medellín como actor proactivo y propositivo hacia una sociedad camino de su plenitud existencial, espiritual y cultural. En la medida en que ese propósito se cumpla estaremos hablando de transformaciones más profundas que preparan el terreno nutricio donde germine la semilla de una humanidad más libre, acorde a sus sueños, acorde a su dignidad puesta en entredicho por las contingencias de una historia de afrentas y de atentados al espíritu.

Con el XX Festival de Poesía de Medellín  se hizo visible la necesidad de actuar permanentemente en los diversos espacios de la ciudad a través de las propuestas creativas y pedagógicas realizadas por poetas tanto locales como nacionales e internacionales.

El XX Festival Internacional de Poesía de Medellín demostró en su dimensión humana y fundacional que no es un simple espectáculo con público aleatorio y cautivo por los mass media. Demostró que desde la persistente labor, año tras año, es posible construir una sensibilidad espiritual y poética en beneficio de un mundo mejor.

El XX Festival Internacional de Poesía de Medellín consolidó este evento como el más importante a nivel mundial. Nuevamente sale a relucir el público como el protagonista de esta acción poética que se ha convertido en ejemplo a seguir en la escala del mundo. Esta perspectiva se ha observado con mayor alcance, gracias a esta veinteava versión del Festival permitió visualizar un panorama más claro del devenir de estas formas de acción poética con incidencia a nivel social.

Se percibe que el XX Festival Internacional de Poesía  contribuirá a abrir la puerta hacia las grandes transiciones que se van insinuando en un tiempo sujeto a fundamentales cambios a nivel planetario.

Comunicados de la oficina de prensa del
XX Festival Internacional de Poesía de Medellín

Galería fotográfica

Memoria -Revista Prometeo Nº 86-87-

Auspiciadores

Cubrimiento de la prensa internacional

Programación

XIV Escuela Internacional de Poesía de Medellín

Mapa del Sitio
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