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Editorial

Contraeditorial

El negocio, sucio, de la realidad y el poder, es la muerte.

La aventura espiritual de la poesía es la continuada búsqueda de la vida nueva.

La poesía, que fortalece al ser a través del lenguaje, ha señalado que la realidad conspira contra todos, para abolirnos.

Pero la poesía sabe que la realidad se negará a sí misma. Es la realidad la que agoniza, no la luz.

Podremos vivir sin la realidad, no sin la poesía.

Los perversos medios destinados a redimensionar la acción poética a través de los siglos, desvirtuando o minimizando el influjo de los poemas y de los poetas, en su infructuoso intento por manipularlos, no pueden evitar que el pueblo asimile el poema vivo, que reconstituye el tejido humano.

Cuando la realidad carece ya de sentido, la poesía, espíritu de conocimiento y libertad, encarnada por muchos, recomienza donde desaparece el sentido y nos afirma como humanos en la lucha frontal contra los malos tiempos.

Última actualización: 28/06/2018