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Por esta libertad

Fotografía tomada de La Chachara

Por: Fayad Jamís

Fayad Jamís, poeta que alimentó, desde su poesía, un espíritu comprometido con la emancipación de los pueblos y su libertad. Nació en 1930, Zacatecas (México) y murió en Cuba en 1988. Además de poeta fue pintor, diseñador, periodista y traductor.

Su obra poética comprende básicamente: Brújula (1949); Alumbran. Seco sábado (1954); Los párpados y el polvo (1954); Vagabundo del alba (1959); Cuatro poemas en China (l962); Por esta libertad (1962 y 1977); La pedrada (1962); Los puentes (l962); La victoria de Playa Girón (1964); Cuerpos (1966); Abrí la verja de hierro (1973); La pedrada (antología, 1981); Poesía (1990); Entre la muerte y el alba (1994); Historia de un hombre (1995).

 

Por esta libertad

             A Manuel Navarro Luna

 

Por esta libertad de canción bajo la lluvia
habrá que darlo todo
Por esta libertad de estar estrechamente atados
a la firme y dulce entraña del pueblo
habrá que darlo todo
Por esta libertad de girasol abierto en el alba de fábricas
encendidas y escuelas iluminadas
y de esta tierra que cruje y niño que despierta
habrá que darlo todo
No hay alternativa sino la libertad
No hay más camino que la libertad
No hay otra patria que la libertad
No habrá más poema sin la violenta música de la libertad
Por esta libertad que es el terror
de los que siempre la violaron
en nombre de fastuosas miserias
Por esta libertad que es la noche de los opresores
y el alba definitiva de todo el pueblo ya invencible.
Por esta libertad que alumbra las pupilas hundidas
los pies descalzos
los techos agujereados
y los ojos de los niños que deambulan en el polvo
Por esta libertad que es el imperio de la juventud
Por esta libertad
bella como la vida
habrá que darlo todo
si fuere necesario
hasta la sombra
y nunca será suficiente.

(De: Por esta libertad, 1962)

 

El pueblo anuncia

Donde cayó mi hermano se levanta la patria.
Donde cayó mi hermano se levanta el futuro.
Del puño de mi hermano saldrá un árbol
y en ese árbol cantarán los días
y junto a su tronco crecerán los niños,
los invencibles héroes del futuro.
Del pecho de mi hermano saldrá un río
y en su humedad florecerá la tierra
y en su espejo los pájaros y el cielo
se fundirán en un chorro de luz.
Donde cayó mi hermano se levanta la patria.
Donde cayó mi hermano se levanta el futuro.
De la frente de mi hermano surgirá la aurora
serena, fuerte, roja,
con rumor de mandarria que golpea
y de libro que se abre.
De los ojos de mi hermano brotará la llama
inextinguible de esta vida nueva
que nos arrastra en su carroza ardiente
mientras nos canta su himno inmortal la primavera.

(De: La victoria de la playa Girón, 1964)

 

El pueblo afirma: no hay muerte

No hay muerte sino yerba calcinada.
No hay muerte sino sangre a borbotones.
No hay muerte sino hierros retorcidos.
No hay muerte sino vidas que florecen
en la tremenda primavera.
No hay muerte. Los nenúfares siguen estallando
sobre el silencio de las bombas.
No hay muerte. No hay sino victoria.
El cielo azul está de fiesta. La lluvia va a caer.
Los cadáveres de nuestro enemigos se hundirán más en el fango.
Sus ojos se pudrirán en el fango.
Sus manos se pudrirán en el fango.
El fango de sus vidas y el fango de sus muertes se fundirán
para siempre en el fango de la infamia.
Y en cada nenúfar que se abra brillará nuestra victoria
húmeda de purísimo rocío.
Y en cada nenúfar que se abra se abrirán unos labios
para gritar: ¡Que vivan
los héroes de la patria!
¡Que vivan los hijos de la tierra,
los defensores de la tierra!
¡Que vivan los caídos victoriosos para siempre en la gloria!

(De: La victoria de la playa Girón, 1964)

 

Todo el pueblo canta

No morirá la patria
en la sangre del pueblo.

No acabará en cenizas 
la dulce primavera.

No morirán los árboles
en el himno del viento.

No caerán las montañas
crujiendo, como iglesias.

No, no serán los días
oscuros y desiertos.

No morirá en la rosa
tu piel enamorada.

No habrá ni soledad
ni frío, ni silencio.

No volverán los surcos
a llenarse de olvido.

No saldrán otra vez
de su fosa los perros.

No crecerá en la patria
ni en el cardo ni la ortiga.

No bajarán su puño
de brasa los obreros.

No caerán las banderas
gloriosas en el fango.

No morirán jamás
nuestros hermanos muertos.

No habrá hierro en mis pies
ni sombra en tu mirada.

No volverán las bestias
a cruzar nuestros sueños.

No apagarán su lumbre
las albas de mi tierra.

No se ahogará en el polvo
el canto de mi pecho.

No veré en tu cintura,
Patria, más que mis besos.

No habrá sino esperanza
y alegría y trabajo.

No habrá sino canciones
en la sangre del pueblo.

(De: La victoria de la playa Girón, 1964)

 

Este es el tiempo

Este es el tiempo con olor a fugas y acechanzas,
el tiempo de las estrellas podridas y los perros
ahogándose bajo el ruido de los balazos,
el tiempo de la paloma y el gorila,
el tiempo de las grandes bombas,
el tiempo de la desaparición de todos los pájaros
en los caminos del cielo.
¿Hacia dónde caminamos, hacia dónde van nuestros pasos
secos y los pasos secos de los caballos que rompieron
las jáquimas
y los pasos secos de un corazón enorme que ya no puede
vivir entre las piedras?
Vamos hacia la madrugada limpia de los bosques,
hacia el gran día de todos los ahorcados y de todas
las músicas
cuando el tiempo olerá como la yerba que nunca ha sido
pisoteada.

(De: Los puentes, 1962)

 

Lamento del joven soldado Jean-Pierre Lepetit en las montañas de Argelia

A Félix Pita Rodríguez

En el bolsillo izquierdo de mi camisa
llevo el retrato de mi novia y una caja de caramelos
que me regaló mi madre
Llevo un rifle terrible en el hombro
un rifle que se vuelve cada vez más pesado
pues con él no estoy defendiendo a mi patria
sino matando a los que quieren tener una patria
No sé bien si algún día
volveré a mi casa de tejas rosadas
Algunos regresan con medallas
Otros son devueltos a sus pueblos
en el mismo refrigerador
que trae la carne y otras provisiones al frente
Tal vez yo derribe a balazos
catorce estrellas del cielo
como catorce palomas sangrantes
asesino de la ternura
asesino de árboles
asesino del cielo
No me han traído aquí para el amor
sino para gritar la palabra muerte
con la boca del fusil
Me han hundido la estatuilla de un general en cada oreja
para que no pueda escuchar los gritos de alegría
de los que combaten del otro lado de los árboles
y que a veces caen en la tierra como tigres
Las lluvias borrarán las huellas de mis zapatos
pero no borrarán el sellito rojo de mi crimen
Vencedor o vencido
condecorado o refrigerado
siempre quedará un grano de arena manchado de sangre.

(De: Los puentes, 1962)

 

La noticia

Salvajemente irrumpe la noticia. Se incrustan en los muros
las letras, las esquirlas:
la indignación, la cólera, se cuelan en los huesos:
Amílcar Cabral ha sido asesinado.
Aún no se conoce la identidad de los verdugos
(no traen los periódicos sus nombres ni sus caras)
pero la orden llegó de la metrópoli, pero las garras
de los asesinos fueron afilarlas en algún escondrijo colonial,
en algún vertedero de la historia. Y ahora la realidad aúlla:
Amílcar Cabral ha sido asesinado.
«Si desapareciera mañana, nada cambiaría en la evolución
ineludible de la lucha de mi pueblo y su victoria inexorable.»
«En cuanto a los colonialistas portugueses, el único relevo
que les espera es la derrota.»
«Nuestras fuerzas son cada vez más poderosas. ¿Por qué?
Porque nuestra fuerza es la de la justicia, la del progreso,
la de la historia.»
África de los ancestros de mi pueblo,
continente de las violentas esperanzas:
ruge, aúlla,
que el eco de tu grito retumbe en los confines del universo;
que no haya paz mientras África sea esclava, que
de una vez por todas se levanten y triunfen los hermanos
(mis hermanos) de Amílcar Cabral.

(De: Crónica de Argelia, 1973)

 

La vida

¿Querías que el poema fuera solo
la sombra de la lila el recuerdo de la fuente
el día puro ahogándose en mi angustia?
¿Querías que el poema sólo hablara en voz baja
en medio de la tarde
cuando el sueño con olor a savia entra en los nidos
y tantas cosas vivas parecen estar muertas?
Pero ahora mientras tú me escuchas la primavera estalla
y mi poema no tiene lilas ni venas adormecidas
sino el cercano rumor de la realidad
Yo mismo me muevo y trabajo y remuevo
cosas viejas e inútiles y siento
cómo respiran mis hermanos de lucha
y mientras fumo nace este poema
y mientras crece mi poema
canta en mi patria la primavera
Querías que sólo hablara mi silencio
y ahora mis huesos gritan y mi voz no está sola
y te digo que la noche es hermosa en la ventana
y más hermosa en el sudor de los que luchan
en el taller o en la trinchera
en este instante en que una estrella de alas blancas
perfora la oscuridad del mundo
Pues aunque esperes que de mi poema
la sombra de una lila caiga en la tarde
sólo verás caer mi puño cerrado y en mis versos
florecerá con todos sus fuegos la vida.

(De: Por esta libertad, 1962)

 

Mejor es levantarse

A Luis Rogelio Nogueras

Si no puedes dormir levántate y navega.
Si aún no sabes morir sigue aprendiendo a amar.
La madrugada no cierra tu mundo: afuera hay estrellas,
hospitales, enormes maquinarias que no duermen.
Afuera están tu sopa, el almacén que nutre tus sentidos
el viento de tu ciudad. Levántate y enciende
las turbinas de tu alma, no te canses de caminar
por todas partes, anota las últimas inmundicias
que le quedaron a tu tierra, pues todo se transforma
y ya no tendrás ojos para el horror abolido.
Levántate y multiplica las ventanas, escupe en el rostro
de los incrédulos: para ellos todo verdor no es más que herrumbre.
Dispara tu lengua de vencedor, no sólo esperes la mesa tranquila
mientras en otros sitios del mundo chillan los asesinos.
Si no puede soñar golpea los baúles polvorientos.
Si aún no sabes vivir no enseñes a vivir en vano.
Tritura la realidad, rómpete los zapatos auscultando las calles,
no des limosnas. Levántate y ayuda al mundo a despertar.

(De: Abrí la verja de hierro, 1973)

 

Poema

¿Qué es para usted la poesía además de una piedra horadada
por el sol y la lluvia,
Además de un niño que se muere de frío en una mina del Perú,
Además de un caballo muerto en torno al cual las tiñosas describen
eternos círculos de humo,
Además de una anciana que sonríe cuando le hablan de una receta
nueva para hacer frituras de sesos
(A la anciana, entretanto, le están contando las maravillas
de la electrónica, la cibernética y la cosmonáutica),
Además de un revólver llameante, de un puño cerrado, de una hoja
de yagruma, de una muchacha triste o alegre,
Además de un río que parte el corazón de un monte?
¿Qué es para usted la poesía además de una fábrica de juguetes,
Además de un libro abierto como las piernas de una mujer,
Además de las manos callosas del obrero,
Además de las sorpresas del lenguaje -ese océano sin fin totalmente
creado por el hombre-,
Además de la despedida de los enamorados en la noche asaltada por
las bombas enemigas,
Además de las pequeñas cosas sin nombre y sin historia
(un plato, una silla, una tuerca, un pañuelo, un poco de música
en el viento de la tarde)?
¿Qué es para usted la poesía además de un vaso de agua en la
garganta del sediento,
Además de una montaña de escombros (las ruinas de un viejo
mundo abolido por la libertad),
Además de una película de Charles Chaplin,
Además de un pueblo que encuentra a su guía
y de un guía que encuentra a su pueblo
en la encrucijada de la gran batalla,
Además de una ceiba derramando sus flores en el aire
mientras el campesino se sienta a almorzar,
Además de un perro ladrándole a su propia muerte,
Además del retumbar de los aviones al romper la barrera
del sonido (Pienso especialmente en nuestro cielo
y nuestros héroes)?
¿Qué es para usted la poesía además de una lámpara encendida,
Además de una gallina cacareando porque acaba de poner,
Además de un niño que saca una cuenta y compra un helado
de mamey,
Además del verdadero amor, compartido como el pan de cada día,
Además del camino que va de la oscuridad a la luz
(y no a la inversa),
Además de la cólera de los que son torturados porque
luchan por la equidad y el pan sobre la tierra,
Además del que resbala en la acera mojada y lo están viendo,
Además del cuerpo de una muchacha desnuda bajo la lluvia,
Además de los camiones que pasan repletos de mercancías,
Además de las herramientas que nos recuerdan una araña
o un lagarto,
Además de la victoria de los débiles,
Además de los días y las noches,
Además de los sueños del astrónomo,
Además de lo que empuja hacia adelante a la inmensa humanidad?
¿Qué es para usted la poesía?
Conteste con letra muy legible, preferiblemente de imprenta.

(De: Abrí la verja de hierro, 1973)

 

El ahorcado del café Bonaparte

A Pablo Armando Fernández

Para no conocer los abismos del humo
para no tragarse los periódicos de la tarde
para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña
El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos
tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos
sino el ruido de la pobre llovizna
El que estaba sentado en un rincón lejos de los relámpagos
lejos de los leones morados de todas las guerras
hizo un cordón con una hoja de papel
en que estaban escritos el nombre del Papa el nombre del Presidente
y otros dos mil Nombres Ilustres
y a la vista de todos los presentes
se colgó del sombrerero que brillaba sobre su cabeza
El patrón del café salió bajo su capa negra en busca de un policía
Armstrong cantaba sin cesar la luna había aparecido
como una gata furiosa en un tejado
Tres borrachos daban puñetazos en el mostrador
y el ahorcado después de mecerse dulcemente durante un cuarto de hora
con su voz lejana
comenzó a pronunciar un hermoso discurso:
"Maintenant je suis pendu dans le Bona
La lluvia es el cuarzo de mi miseria
Los políticos roen mi bastón
Si no me hubiera ahorcado moriría
de esa extraña enfermedad
que sufren los que no comen
En mis bolsillos traigo cartas estrujadas
que me escribí yo mismo
para engañar mi soledad
Mi garganta estaba llena de silencio
ahora está llena de muerte"
"Estoy enamorado de la mujer que guarda las llaves de la noche
Ella se ha mirado en mis ojos sin saber quién he sido
Ahora lo sabrá leyendo mi historia de hollín en los periódicos
Sabrá que me llamaba Louis Krizek
ciudadano del corazón de los hombres libres
heredero de la ceniza del amanecer
He vivido como un fantasma
entre fantasmas que viven como hombre
He vivido sin odio y sin mentira
en un mundo de jueces y de sombras
La tierra en que nací no era mía
y tampoco el aire en que reposo
Tan sólo he poseído la libertad
es decir el derecho a sufrir a errar
a ser este cuerpo frío
colgado como un fruto
entre los que cantan y ríen
entre una playa de cerveza
y un templo edificado para adorar el miedo
La mujer que guarda las llaves de la noche
sabrá que me llamaba Krizek
y que cojeaba un poco y que la amaba
Sabrá que ahora no estoy solo que conmigo
va a desaparecer un viejo mundo
definitivamente borrado por el alba
Así como la niebla a veces aplasta
las flores del cerezo
la muerte ha aplastado mi voz"
Cuando el patrón volvió con un policía de lata y azufre
el ahorcado del café Bonaparte
ya no era más que el humo tembloroso de un cigarro
bajo el sombrerero
sobre una taza con restos de café

(De: Los puentes. 1962)

Última actualización: 18/03/2019