Festival Internacional de Poesía de Medellín

Eleusis: silencio y poesía

Fotografia Natalia Rendon
Panel: Los Misterios de Eleusis. De izquierda a derecha: Querubín Queta (Nacion Kofán, Colombia),
Tarsicio Valencia (Colombia), Ilias Monacholias (Grecia), Carl A. P. Ruck (Estados Unidos).

Por Samuel T. Valencia
Ponencia presentada en el panel ·Los Misterios de Eleusis
XVI Festival Internacional de Poesía, de Medellín
el 21 de junio de 2016

¡Felíz el que, después de haberlos visto, desciende a la tierra;
felíz el que conoce el fin de la vida, y conoce el comienzo
Que otorgan los dioses!
Píndaro, Trenos.

Posidón caballo, se une a Deméter yegua. La fertilidad metamorfoseada. Animales consagrados a las divinidades ctónicas.

Perséfone raptada, la Koré, la muchacha. La que desaparece y vuelve a aparecer. Madre e hija las deméteres, la boda en el hades. El mundo de los avernos.

Homero canta a Deméter de hermosa cabellera y a su hija de esbeltos tobillos, cuando jugaba con las muchachas de ajustado regazo, hijas de océano, la raptó Aidoneo. Y recogía flores: Rosas, azafrán y hermosas violetas, en el tierno prado y también gladiolos y jacintos, así como el narciso, que, como señuelo, hizo brotar para la muchacha de suave tez de flor la tierra.

Del narciso crecen cien brotes y el himno hiperboliza el fragante aroma en el ancho cielo, la tierra toda sonríe así como el acre oleaje del mar.

Pero en Eleusis se abre la tierra y de allí surgió con ímpetu y sus yeguas inmortales el soberano de múltiples advocaciones y se apodera de Perséfone y se la lleva entre lamentos.
Más ninguno de los inmortales, ni de los hombres oyó su voz entre los olivos.

Sólo Hécate la oye desde su antro y el soberano Sol, hijo de Hiperión, pero la diosa penetró bajo la tierra, perdió la esperanza y lanzó un grito.

Y la oye Deméter y un agudo dolor se apodera de su corazón. Tiene sus cabellos perfumados de ambrosía y destroza con sus propias manos su tocado y se echa un sombrío velo sobre sus hombros. Ninguna de las aves se le acerca como veraz mensajera.

Deméter mantiene el velo sobre su rostro. Rechaza el vino rojo. Sólo acepta el kykeón, una papilla hecha de harina de cebada, agua y poleo.

Perséfone ha comido en el infierno el grano de granada y con ello Hades asegura el retorno a su lado por cuatro meses.

Deméter regresa al olimpo, y la tierra recuperó milagrosamente su verdor.

Y la diosa reveló todos sus ritos y enseñó sus misterios a Triptolemo. Diocles. Enorlpo y Keleo. El terror a la diosa es tan fuerte que detiene la voz.

La instauración de los ritos de la inmortalidad, Demofón hombre, hijo de Metaneira capaz de transformarse en dios gracias al fuego.

Otros son los ritos de Eleusis, no la inmortalidad. Se modifica la condición humana. “Es bienaventurado el que ha contemplado todo esto antes de marchar bajo tierra”. ¡Conoce el fin de la vida! ¡Pero también conoce el comienzo!

Después de las cosas vistas en Eleusis el iniciado no se convertirá en sombra triste y exánime, desprovista de memoria y vigor.

Perséfone es la mediadora entre los dos mundos divinos, el hades y el olimpo.

“Resplandece en Eleusis el arcano de la germinación terrenal”. Canta María Zambrano.

¿Cómo pudieron callar los elegidos, en un pueblo que todo lo quiere saber? Silencio y quietud ante la puerta de la casa, en la virtud suprema del hospedaje.

Jardín y sabiduría del hablar poco. Lo bello es lo más justo. “El que ha visto” germina en el silencio como el trigo. Atraviesa victorioso la tierra. Esto es existir. Canto como existencia. Así lo proclamaría Rilke.

Deméter es la tierra luminosa de la Grecia arcaica. Su interioridad es negra y su manto negro es la tierra misma y su relación con el sol. Sólo en la oscuridad se concibe la luz. La sabiduría misma.

El mito es evidencia, clarividencia. La flor Perséfone que sale de una hendidura, la flor raíz de la tierra es unión. Purificación, sustancia operante. Sobrenaturaleza, sobreabundancia, nos enseñó Lezama Lima.

¿Triptolemo es el trigo que pasa por el fuego? …Y cuando se espiga ya no sabe bien quién es… El es el aire del horizonte, lo incierto, más de la casa que abrigaba… María zambrano conjuga en Eleusis el mito y sus transformaciones.

 

Ars Poética


En Eleusis la poesía se entreoye.

En eleusis las visiones inefables. La rivalidad entre el mirar y el escuchar.

Los hongos Bróma theón alimento de los dioses se comparten en comunidad, en el banquete sagrado a la diosa Deméter. Cuanto ocurre está preñado de sentido y de belleza. El topos uranos de Platón es una noche contemplativa en Eleusis.

Un rayo cae sobre la tierra. Nace Dionisios, nace de Sémele. Nace el hongo del rayo. Se anuncia su nacimiento con un bramido. El hongo fermento de la tierra, símbolo del mohoso inframundo. Allá en Eleusis y en México.

Dionisios descubre el caldo de uvas, la sangre de los dioses derramada.

Dionisios enseña al hombre a suavizar la violenta naturaleza. El ligero sueño, el insomnio, las alucinaciones le son propicias. Nietzsche exalta ese estado de la embriaguez. Allí la presencia de la divinidad pude sentirse. En el mes de las flores (Febrero)  y en el mes de la sementera de otoño se llevaba a cabo los misterios menores y mayores. Perséfone rapatada era mímesis en las celebraciones. Renacer de la muerte, secreto en Eleusis, como la tierra, como la semilla misma, como el grano cosechado de cebada. Grano emblema de Triptolemo tirado por su carro de serpientes. La transmutación suprema de la tierra tres veces arada.

Silencio y poesía en los misterios. Lo visto y sentido jamás podrá ser comunicado. No basta la palabra para nombrar el mundo. Significación cercana al oído. Mito como protopensar de una civilización en la areté y la amistad.

Lo inexpresable, lo inefable, pozo sagrado a la puerta del santuario de Eleusis. El Mystes cierra los ojos, cierra los labios, se compromete con el silencio.

El poeta Robert Graves, en Los Dos Nacimientos de Dionisios, hace participar al dios griego de la embriaguez en los misterios eleusinos, junto a la diosa de la tierra Deméter y la hija Perséfone, diosa del mundo subterráneo, y le hace doble de Tlaloc en el mundo precolombino mexicano, en todos sus atributos, incluyendo el símbolo del sapo, el dios del hongo inspirador amanita muscaria, rojo con puntos blancos, que utiliza el abedul como árbol huésped.

El veneno alucinógeno secretado por las verrugas de los sapos, también se encuentra en las verrugas blancas del amatista muscaria y Escribe su poema la ambrosía de Dionisio y Sémele, 1960.

Pequeño niño esbelto, cabeza de sapo
Para quien los siglos y las leguas
Son como un juego de dados,
Sonríeme donde hechizado me pierdo
Ahíto de carne amarga, borracho con el arrullo de tu virgen madre.
Pequeño niño esbelto nacido del relámpago,
Gran maestro de los magos:
Cuando los piratas te robaron en Icaria
La hiedra salvaje se apoderó del aparejo, cada remo
Se transformó en serpiente,
Las panteras tomaron la popa,
Una enredadera gigante brotó
De la cruz del mástil
¡y cayó al mar la tripulación
Con el rostro pálido!
¡Guíanos con tu canción, alta
Reina de la tierra!
Mellizo del dios, sigo amistosamente
A través de un primer limbo
De arco iris tejido en blanco,
A través de las frías grutas de
Tirreno, bajo el agua,
Donde los delfines se revuelcan
Entre piedras de mármol,
A través de selvas de luz espada,
Inquietos enredos,
A través de pasillos de miedo techados
Con pesadillas,
A través de cámaras de tesoros
Centelleantes tapiados de granate
A través de cúpulas sostenidas
Por desnudas cariátides
Y al fin subo alado hacia el aire puro,
Mirando con ojo regal
Hacia
Los cinco huertos frutales de Eliseo,
Con perfecto entendimiento
De todo saber.

El misterio Eleusino satisface las necesidades de una comunidad. El ceremonial se desarrolla a los ojos de todos. El arconte rey convoca, y los mystes y los magistrados conducen la procesión agrupada de Atenas a Eleusis. Allí se impone el secreto, y nada debe filtrarse fuera. El iniciado, según Aristóteles, no debe aprender ninguna cosa que no sea sentir sus emociones.

La conmoción interior pasa de la angustia al arrobamiento. Iluminación y transformación interior. En las tinieblas, ahora habrá luz, danzas y coros dionisíacos. Todo pasa ahora como en un drama y el destino de hierro se franqueará con mayor tranquilidad de ánima.

La diosa se hace presente. El coro de los iniciados grita ahora a la más dulce.
El hongo sagrado de la diosa Ixchel,
Encontré en el bosque;
Su rostro rojo se dibujó en la piedra.
La poesía en Eleusis se entreoye.
Silencio y Filosofía

El silente en la burbuja del sueño, en los templos de Eleusis, se prepara para la presencia del dios.

Andrés Holguín, el poeta colombiano, en las formas del silencio, nos recuerda el silencio Pitagórico interpretado como el aprendizaje mudo. Guardar respeto a las verdades reveladas a los iniciados en la ciudad de Crotona. Silencio que adquiere un significado religioso como en Eleusis.

El trágico Esquilo fue procesado por violar el secreto.

Silencio armonía íntima del ser. Silencio melodía. Silencio como anticipo de la muerte. Palabra devenir que no puede revelar la escondida esencia del logos inmutable en Heráclito.
Zenón mudo camina refutando el ser uno de Parménides.

Sócrates calla y guarda silencio como la esfinge.

El fatum es inexorable, no rompas el silencio. Silencio espejo de la revelación. Silencio enigma de la divinidad.

Prometeo es arrastrado en silencio al lugar del tormento. Prometeo guarda mudo su secreto.
Para el poeta Dante el silencio está en las estrellas. En el beso eterno de Paolo y Francesca.
Rimbaud ebrio de silencio recorre la ciudad.
El silencio es un dios, el amor también, el odio y la guerra.

¡Honremos a los dioses del silencio¡ Honro el silencio de mi padre. Hongo éxtasis del campo.

Tarsicio Valencia  nació en San Andrés de Cuerquia, Antioquia, Colombia, en 1955. Es poeta, profesor universitario y ensayista. Estudió Licenciatura en Filosofía y Letras. Publicó los poemarios: Herido Árbol; El jardín de la Rosa; Futuro Mar y De la farfalla libéllula haiku. Es autor también de los ensayos líricos Tratado de los Ángeles y Una estrella junto a la luna. Otras de sus obras: La poética del Nuevo Mundo en las Crónicas de Indias; Juan Rulfo, fotógrafo, y Fernando Pessoa, el ángel marinheiro. Ha escrito varios ensayos sobre José Lezama Lima. Ha sido director del Taller de Poesía Eleusis, en la Universidad Pontificia Bolivariana.

Antología de poemas Revista Prometeo
Antología de poemas Meridiano 75

Publicado el 30 de junio de 2016

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