Festival Internacional de Poesía de Medellín


Julio 8-15, 2017

POETAS INVITADOS



Gustavo Valdés (Colombia, 1982)


La casa siempre gana, pero ¿Cuál casa?


La noche viene a traer su nada llena de sombras vivas
Me sorprende practicando el arte antediluviano
de cantar la existencia cuando no se es,
cuando se deja de ser
El ritual del neurótico obsesivo*
Escribir hasta obligar el parto del poema,
(que tenga alas, que sea un monstruo, que venga al mundo
destrozado)
Que nazca como sea pero que nazca
Se trata de dotar de vida a la palabra
mientras se abandona la vida
Este es el precio que pagamos por
emular a los dioses
A ellos crear no les duele, no los consume,
no los mata
Los dioses no mueren, por lo cual se puede decir
que tampoco viven
En ese aspecto crucial diferimos
A nosotros vivir nos mata
Con canto o sin él.

* Gracias Leopoldo María Panero


 

Qué habrán hecho los cerdos para vivir
el infierno  que viven. Desde el mismo instante en que
nacen
Hasta el momento de su insensato sacrificio
Gritándoles,
Insultándolos,
Arrastrándolos con odio
hacia un fin tremendo
¿Y has vistos alguna vez sus rostros?
¿Los has escuchado gritar?
Parece como si suplicaran, parece como si pidieran:
¡No me mate! Devuélvame a esa vida que me ha dado
hasta ahora. Que vuelvan las patadas,
los gritos, los aguijones de odio. Lo que sea
menos nada ¡Por favor no me mate!
Gritan claritico los cerdos. Su clamor es ignorado

¿Por qué?
¿Qué nos hicieron?
Qué tonto aquel que llame a alguien cerdo
con el ánimo de insultarlo
Qué tonto también quien los llame héroes
Nuestra existencia no es más
aunque tampoco menos
absurda
que la de ellos
Solo que nosotros tenemos aparatos
diversos aparatos 
de entretenimiento
Un par de audífonos
y buena música
pueden disimular perfectamente
los gruñidos de nuestros hermanos
humanos
siendo arrastrados al matadero.


Yo, farsa


   ¿Cuál humildad?
        ¿Cuál nobleza?
¿Cuál entrega?; ¿Cuál dedicación?
                        Aquí lo que veo es cobardía
   de la más baja y rastrera
Tengo el vino, tengo el ruido
                                                           Tengo el humo
Tengo el dichoso desorden de los sentidos
 Nada me disculpa de esta nada en la que persisto
               (Como una broma que se repite y ha perdido la gracia e incomoda)
   La magia está en la punta de mis dedos
a una distancia inconmovible  
Palabra inanimada como un autómata sin baterías
 Del alma me queda su larga ausencia
                                                                               El solo, mediocre
hálito que me sostiene 
Valdría más el silencio
Valdría mejor morir, en vez de ser quien sabe que puede
pero no se atreve
De nada sirven los preparativos
No hay que intentarlo
Si no es a romperla
no subas al ring.


No apagues, desenchufa


¿Cuál es mi deuda con esta mente donde estoy cautivo?
Romper la represa que me contiene
con toda su fuerza
 No hay material más resistente que el de la represa que me contiene
Parece como si romperla fuera la revolución tan esperada
Todos, muy en el fondo, queremos que colapse el sistema
 Señálame alguien
que no quiera romper su represa
e inundar el mundo.


Rata


Soy el espejo que ha de permanecer oculto
Soy morbosa
Soy lo más parecido que tienes
En la oscuridad
donde nadie ve tus labios
me llamas, me sueñas
En el día me aborreces por disimulo
Tu pensamiento está siempre pendiente de mí
Emulas mis actos
Emulas mis formas
Emulas mi método
Eres un discípulo espléndido, incluso comprendes la necesidad
de marginarme, de renegar de mí, de odiarme, de querer destruirme
Me halagas como maestra
                                               (No se ha perdido el tiempo)
Tienes que levantar el garrote ante mí,
tienes que aplastarme el cráneo
Me mirarás a los ojos en ese momento crítico,
Asentirás un instante, sin que nadie lo note
El plan se mantiene

- No se atrevan a fallar, líderes,
los tenemos en constante observación,
somos dueñas de todos los orificios.


Cucarachas muertas


Cuando el exterminador se fue. No pudimos entrar a la casa en todo el día. Por la noche el olor rondaba los pasillos de la cocina, atravesaba el patio. Ceñía invisible nuestros cuartos (El silencio de una luna sin insectos) Con los ventiladores silbando el rápido arrullo. Con tenues paso para no despertar el sueño (Busco una excusa en no dormir, un punto de apoyo, una prueba de seguridad, una caricia para el corazón en llamas). Por las paredes caminan, con dificultad, a punto de caer. Persistiendo en la vida que se acaba. Exponiendo al público su derrota. Nunca se ven tantas cucarachas como cuando se fumiga. Salen sin pudor y agonizan por ahí. He aquí la victoria del ser humano. Para aplacar semejante amenaza, vierte veneno sobre su ropa,  sobre sus platos, sobre el aire que circunda su piel. Sobre los muebles donde atesoramos recuerdos mudos por el polvo. Mi casa convertida en una pequeña Hiroshima, llena de cadáveres que aún no aprenden la lección de morir.  

He dejado a un lado mi orgullo, mi grandeza que es sólo de estatura. Me inclino y acerco el oído todo lo que puedo hacia el suelo. Guardaré cuidadosamente el registro de sus gritos. Ni un segundo de consuelo
                       sobre mis seis patas.


A tono


Ya que todos los poemas han sido dichos
Nos podemos sentar tranquilos a conversar
Señor
Es vital que me escuches
Ya no soy tu mensajero
Nadie te oye
Nadie te teme
Nadie te cree
Hablo ahora por la humanidad que tiene
bastante que decirte
Entre otras cosas,
¿Porqué siempre tienes los ojos puestos en el detalle,
Porqué siempre te inclinas a lo pequeño
Porqué siempre ayudas a recuperar el gatico
a pasar raspando
A acariciar
desnudo
ese seno que tanto vimos vestido
A encontrar mil pesos
a salir bien librado de una exposición (de mierda)
a lograr que los huevos queden ricos
A devolver la traviesa oveja al rebaño
tantas veces como haga falta
Según lo que tú supones deben ser las
ovejas de bien. Cuando todo el mundo está comiendo mierda?
Todo
el
mundo
comiendo
mierda
La humanidad está harta a reventar de sufrimiento
Pacha Mama está harta a reventar de sufrimiento
Los delfines degollados borbotan vibraciones de sufrimiento
   que no tocan corazón alguno
El mundo entero se eleva en un llanto doloroso
que conmovería a un Dios más educado
Pon un dedo
donde quieras
Señor
Y verás rezumar la llaga
Verás el alarido.
Jodidos
Bien jodidos
Rejodidísimos
Estamos
Y entre más nos movemos, más nos lastima
   ésta trampa dentada que es la vida
Danos por lo menos un consejo
Enséñanos a afeitarnos
Lo hacemos mal Señor, lo hacemos muy mal
Nos dejaste a nuestro albedrío y no
 aprendimos a volar. Estamos verdes, niños malcriados,
  horrorosos, lastimeros
Mira lo que hemos hecho con tu paraíso
 Hace rato que nos urge el calor de tu nalgada
Porque no estamos dejando nada vivo
          y nos comemos
Entre nosotros 
nos comemos

sin sal.


*


Sobre la paz y la poesía


Foto del autor


Por Gustavo Valdés
Especial para Prometeo

Anterior a la declamación fue el canto, anterior al canto el balbuceo, anterior al balbuceo el gruñido, anterior al gruñido es el mudo asombro. La poesía nace de la necesidad de hacer transmisible dicho asombro. Si bien la escritura se creó con el propósito material de llevar el registro de los recursos que se almacenaban; también sirvió para llevar otro tipo de registros: los registros de nuestro acaecer, de nuestras necesidades, de nuestros miedos y en general de todo evento relacionado con nuestro tránsito por el mundo. La poesía siempre ha estado con la humanidad. Ha estado allí para cantar nuestra aparición en la tierra, nuestras gestas. Para cantar nuestros sufrimientos, nuestras rabias, nuestra impotencia, nuestra desesperación. La poesía siempre ha estado allí para denunciar el abuso del tirano, la corrupción, la injusticia. Ha estado miles de años con nosotros, incluso en esos momentos raros de la historia en que cesa la guerra, en que cesamos de matarnos a causa de un odio inculcado o por defender el interés ajeno como si fuera propio.

La paz hay que cultivarla, hay que abonarla, prestarle nuestra atención y nuestro cariño. No hay paz automática porque la guerra sigue haciendo daño aún después de cesar. Puede que las armas hayan dejado de dispararse, pero otras formas de daño persisten. Sigue habiendo corrupción, el gran flagelo de nuestro país. Sigue habiendo falta de garantías para el libre ejercicio de la vida. Siguen privilegiándose los mecanismos de guerra y los medios de represión. Y el pobre, el humilde, el necesitado, el oprimido, sigue sufriendo la dominación del poderoso. Mientras persistan dichas formas de daño, nos vemos precisados a reconocer que esa paz que estamos empezando necesita madurar. Todos debemos aportar a esa maduración, todos somos responsables de esa maduración.

Celebremos lo logrado hasta el momento que no es poco. Las armas deben ser silenciadas definitivamente, pero la lucha por mejores y más justas condiciones de vida continúa. La poesía celebra las iniciativas de paz llevadas a cabo, pero también está lista para asistir la voz de un pueblo que no está conforme con la manera en que su gobierno lo trata. La paz que queremos y merecemos necesita de un gran esfuerzo conjunto. Que los actores armados cesen sus acciones belicosas no es suficiente, pues todos, con o sin armas, somos actores en la situación de Colombia. La guerra no es únicamente aquello que nos trasmiten las noticias, y que pasa en la selva o en el monte. No hay rincón del país que se salve de las secuelas de la guerra. Si no hay libertad hay guerra, sino hay techo ni alimento para cada colombiano hay guerra, si no hay servicios de salud adecuados hay guerra, sin educación hay guerra. Si no se puede decir lo que se piensa o lo que se siente hay guerra. Si hay maltrato de los diversos ecosistemas y explotación indiscriminada de recursos no renovables hay guerra. Si hay violencia contra la mujer hay guerra. Guerra es maltrato de la vida en cualquier sentido. La paz es bienestar total, material, espiritual, moral. No para algunos cuantos, sino para todos. A esa paz debe dirigirse nuestro anhelo, no conformarnos con menos hasta lograrla. A este arduo proceso le apostamos. Será tan largo como lo precisemos, será tan sinuoso como lo disponga nuestra valentía, nuestras ganas de cambiar, nuestro legítimo deseo de vivir mejor. Sea como se presente el camino, la poesía seguirá a nuestro lado como la ha hecho siempre.

Contra el miedo necesitamos la poesía, el miedo al cambio. A buscar otras formas de convivencia, de interacción con nuestros hermanos, a otras formas de gobierno, a diseñar otro sistema que no nos conmine a combatir entre nosotros sino a ser solidarios. Debemos vencer el miedo a ser más humanos, a pensar en el otro, a ponernos en los zapatos del otro, el miedo a abandonar la rapiña por el beneficio como única forma de supervivencia, el miedo a la verdad, el miedo al perdón.

Creo que la poesía es capaz de liberarnos de estos y otros miedos. Creo en la poesía como en la fuerza que ha estado con nosotros desde el principio. Creo en su magia, en el sustento espiritual que brinda a quien acude por él, en aquello que sigue en pie cuando los gobiernos fallan, las iglesias fallan, los ejércitos y las fuerzas policiales fallan, cuando la razón misma falla.

La poesía es un ejercicio solitario, pero quiero creer que no estoy solo al poner mi esperanza en ella. Esperanza en que la poesía tiene sus amantes, en que la vida tiene sus amantes, en que la paz tiene sus amantes, en que la libertad tiene sus amantes. Amantes que con todo en contra, luchan incansablemente por lograr el objeto de su pasión. No buscando otro beneficio que el de darse al otro por completo. El amor es nuestra verdadera riqueza, único capital que crece cuanto más se da. La poesía puede y debe ser el vehículo de ese amor, el sendero de ese amor, las piernas y el pedal de ese amor. La supervivencia de la especie humana solo es posible si por fin nos comportamos como especie, sin somos un solo corazón y un solo canto. Canto de denuncia, canto de exigencia, canto de esperanza, canto de no rendición. Hasta que la paz tan anhelada sea patrimonio de cada ser humano.

*

Gustavo Valdés nació en Pamplona, Norte de Santander, Colombia, en 1982. Egresado de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia, durante la carrera realizó colaboraciones en poesía y relato a las revistas, Contestarte (con los poemas Nada poética y Efecto Marea), Capital Letter (Con el cuento Separación y el poema Algún día las mujeres me dejarán algo más que sus cabellos), La Ventana (con los poemas Desplazados y Sano), Revista Online Cronopio (Edición 59 con el relato Historias con gato), y más recientemente la publicación de un poema, Malestar, para la edición número 16 de la revista de ciencia ficción Cosmocápsula, y un relato Todo en orden, para la edición 16 de la revista Phoenix.  En el I Concurso de Poesía Erótica “Diviertesex”, su poema Ofidios fue seleccionado para hacer parte de la antología del mismo nombre. Actualmente se encuentra realizando la Maestría en Escrituras Creativas en la Universidad Nacional de Colombia en la línea de poesía.

-“Poeta de metal” Youtube
-Gustavo Valdés Contestarte

Actualizado el 2 de mayo de 2017
Publicado el 3 de febrero de 2017

Mapa del Sitio
Gulliver: