Festival Internacional de Poesía de Medellín


Julio 8-15, 2017

Poetas invitados


Jorge Torres Medina (Colombia, 1956)



                       Umbral de errancia

La romana


Construyo una romana
para equilibrar
la norma y la locura
el péndulo y el canto del gallo
la palabra de precisión y la poesía
el trabajo inútil y el ocio vital
la obligación y el acto libre
la usura y la limosna

Construyo una romana
para pesar el hielo
y su combustión
el privilegio y la miseria ambulante
en el laberinto global
en el callejón de la estafa
en la plaza del pregón
en el parque de los colgados
en el cementerio desaparecido
en el relámpago y el trueno

Construyo una romana
para el verdugo de la luciérnaga
y el jardinero de la noche
el sobrio explorador de lunas
y el ebrio caminante lácteo

Construyo una romana
no de prisa pues hay urgencia
para pesar la piedra y la palabra


El mercado


El mercado de la esquina
La gente el pasaje
La compra del universo
Y sus verduras

Hombres elementales
Venden mercancías para el metabolismo

La quesera el pescadero el verdulero
Gritan al mejor postor
Para la provisión del cuerpo

En el barrio de todos
En la plaza del fruto de la raíz del tallo

Del espléndido olor hecho
También de zumo animal
Mineral esencial

Palabra nutricia en la hoja
Del errante pregón que se esfuma
En la floración de la saliva


El verdugo


                                      a mi amigo K

El verdugo no tiene prisa
Come duerme ama como de costumbre
Ora todas las noches para salvarse
Es el ejecutivo de la cuerda
La cual aceita para que corra suave
Sabe leer los edictos de corrido
Y conoce mejor que nadie al condenado
Cree en dios porque es riguroso e implacable
Y lo imita para extirpar el pecado
Es solidario con sus colegas y da buenos consejos
Es un hombre ejemplar
Gana el pan con el sudor de la muerte


A la velocidad de la nostalgia


No tengo sortilegio para las palabras
Ni cuerpo ni sensación de alfabeto
El desierto me tienta
Soy un suspiro ambulante
Combustión en ceniza sin humo
Viajo en el tren que nunca pasa
A una velocidad nostálgica

El verbo falta de fuente surtidora
El cansancio se sienta a la orilla
Para imaginar un esencial líquido
Deliro y la duda me acompaña
Doblada en el libro del desasosiego

Mi lengua arrastra el vértigo
En el desequilibrio de la cuerda

Sólo viajo en el tren que nunca pasa
A la velocidad de la nostalgia

 

LA POETASTRERIA
El alcodidacta
El vegetofílico
El artrósico del verbo
El alfabetero taciturno
El suicida de ocasión
El perverso desahuciado
El ingenuo de prostíbulo
El coma andante
El viajero inconcluso
El delirante empedernido

Todos en la poetastrería
En el barco del ocio

El utópico crónico
El agudo existencial
El segador de quejidos
El bulímico de la oración
El necrófago de libros
El cazador de paranoias
El ladrón de sí mismo
El fugitivo del silencio
El cadavérico necrófilo

Todos en la poetastrería
En un insomnio
Antes de ser
Humus hueso
Ceniza humo
Ausencia olvido

*

Agua para la sed de paz


Especial para Prometeo


……. « para poder ser he de ser otro / salir de mi buscarme entre los otros/ los otros que no son si yo no existo/ los otros que me dan plena existencia ……… »       Octavio Paz

Hoy, carcomidos por la guerra que degrada al hombre y a la naturaleza, se hace necesario diseccionar la amnesia que guarda en sus entrañas la verdadera historia enterrada en el olvido. Es entonces cuando la palabra vibra para hablar en todos los tiempos, pues a través de ella nuestra especie ha logrado conservar el pensamiento, la acción y el sentimiento de todas las épocas y representar, simbólicamente, la « realidad », desnudar el pasado, interpretar el presente e inventar el futuro. EL HABLA, para hacerse comprender, para motivar, conmover  emocionar, o sencillamente mostrar la alegría o la tristeza del momento,  y LA ESCRITURA que deja huellas y registros de un pasado remoto o cercano , de un suceso actual afinando como la música su contenido para hacer lúcido el lenguaje y la comunicación vital.

El hombre entonces es un hacedor de palabras A PARTIR DE LA REALIDAD QUE VIVE   en el tiempo y en el espacio de su existencia  ¿Y cuál es nuestro tiempo y nuestro espacio?  y décadas de guerra , en un gran territorio reducido y arrinconado poco a poco, sitiados por todos los lugares, y donde la palabra se cercena y con ella el imaginario que es lo que nos permite soñar, ingeniar, construir una sociedad humanista que viva en simbiosis con la naturaleza, pues a ella pertenecemos.

Vamos andando en este siglo de grandes invenciones, pero también de terribles desequilibrios y aberraciones que hacen necesario que conversemos hoy, dejando libremente expresar el sentimiento y vayamos al terruño donde hemos nacido, crecido, vivido y hablemos del ayer  reciente, del hoy vivido, del mañana soñado .


Del ayer reciente:


Leyendo Los velos de la memoria del escritor Jorge Eliecer Pardo
Escribí :

LA IMPOTENCIA  EL DESAMPARO LA ORFANDAD: LA PESADILLA ESCARLATA EN « LOS VELOS DE LA MEMORIA »

Por las palabras que en turbulencia descienden por el río, en un territorio del planeta  azul llamado  Colombia, flotan en sus ondulaciones el miedo, el dolor y la rabia  venciendo el olvido que ha borrado  la permanente tragedia. Son las voces  que llevan un eco que nadie escucha  aunque ruja en los tímpanos y  que se fragmenta en la retina insensible a todas las aberraciones de la patología de la violencia… ¡Impotencia! Esa es la sensación: Nada puedo hacer para salvarme, estoy condenado y quisiera decir que se equivocan,  que no pueden amputar mis sueños  prematuramente; pero en verdad todo será inoficioso: Cercenarán mi sensible arquitectura  y desmenbrarán todas las partes de mi ser para no dejar huella de mi existencia (es la mano de la depravación, de la depredación).  Impotencia  que se diluye en el silencio cargado de una profunda tristeza que se desvela como la neblina  en el viaje del tiempo  desde nuestros ancestros.

Voces y voces al unísono,  a veces a capela o entre murmullos  escondidos  en la vegetación, que es la única cómplice para intentar salvarse.

Rostros y rostros de profunda mirada expresando la impotencia en el exterminio, en el acto  de la sevicia y después: Manos, miembros, cabezas, miradas buscando el cuerpo y el ser para reencontrarse con sus seres íntimos que en el total desamparo los buscan en sus sueños cargados  de desesperanza.

No hay edad para el homicida: niños gestantes, niños nacientes, niños creciendo, adolecentes, adultos, ancianos expresarán el grito y hablaran del  viaje definitivo  en el   gesto del dolor; despertando el acontecer  no contado a la tribu que aún sobrevive, resistiendo la masacre aunque la orfandad haga eterna su existencia.

Los velos de la memoria  es un poema profundo  que desentierra el olvido y da aliento al verbo para reconstruir la historia, la verdadera historia que no se ha escrito, y para desempolvar  la mentira que han nutrido  " los grandes  próceres  de la república"   

Aquí la palabra fluye de una fuente esencial: El ser colectivo desterrado de su cuerpo, de su sueño,  de su tradición; que vive y permanece en la memoria y que, imagen tras imagen,  recorre el deambular de un tiempo trazado de  añejo escarlata, y que dibuja la huella de la barbarie transhumante desde millones y millones de instantes cercenados .

« La impotencia, el desamparo y la orfandad »  titilan en el libro.  Entonces escucho un eco que me dice ¡Basta! ¡Basta!... Mientras que leyendo mis manos temblorosas, me doy cuenta que estas arrancan sensaciones para que  retorne el equilibrio,  asistiendo al funeral de la « vieja guerra » y a la floración de la vida.


Del presente vivido


«  ENFERMEDAD DEL ANIMO Y DEL ANIMA « 

Pero si bien la enfermedad nos acongoja, de sus entrañas germina la palabra renovadora, la palabra que como el pez evade el arpón en los meandros del asedio, la palabra que brota para libar por la vida y su morada: la poesía.

Todo hombre lleva un poeta en sus entrañas: hay que despertarlo. Élite  y  culta minoría  cultivan el acto  de anestesiar al monstruo de la belleza, pero el acierto araña   el inconsciente  que  muta  y se expande en miles y miles de delirantes.

Hoy la poesía  es tempestad, sale de los laberintos donde ha estado ceñida y con el viento  viaja por el  rugoso glóbulo contra los carceleros del sueño y la utopía; es la certeza contra los verdugos de la verdad, contra los propietarios del deseo, contra los exterminadores de lo vital e inconmensurable del ser humano y su equilibrio; con la matriz que lo engendró y lo hizo conciente. Ella nos acoge en su seno, mientras la degradamos sabiendo que, si no  la respetamos, seremos apenas cadáveres sin recuerdo. Hoy la poesía no tiene fronteras ni de estados ni de lenguas porque ella se liberó  del mito purista de la traducción, que  contruyó un muro de teoremas, y declaró este acto como  traición.

Hoy, frente a la economía, glotona y a sus agresiones, se  expande implacable, esencial. Ella que canta y lleva el eco de la vitalidad  y el aroma de la naturaleza. Hoy es presencia viva, alimento del ser, regocijo y ritual de la tribu, sucesión in crescendo  para fortalecer la vida en permanencia.

Entonces, libando con  pan y vino,  dignificamos la edad de la palabra: ¡La poesía!
Por eso dice desde sus entrañas:
¡Nuestra es la vida, muera la muerte!


Del mañana soñado

Para saber qué somos y hacia dónde vamos, ya hemos andado, ya viene nuevamente el alba que ilumina el día para descubrir lo que hace falta… Entonces:

 

ECOLOGÍA DEL SER

Bastaría entrar en los laberintos del ser
abrir  los umbrales de la conciencia
atenuar el miedo  y desnudar el  depredador
compulsivo engendrado en las circonvoluciones

Bastaría no ser sumiso al goce de sí mismo
al ego que exacerba la vanidad radioactiva
entender que no soy  único ni  dueño
de la fuente que da vida y aroma

Bastaría saber que mi origen es el cosmos
la amalgama de primarios elementos
gestación  de la química y la física
que en efusiòn hirviente dió la vida

Bastaría saber que soy agua y electrolito
aminoàcido   esencia que palpita
flujo para nutrir el citoplasma
que da energía y pensamiento

Bastaría saber que (entonces) soy conciencia
chispa  de  la   materia
suspiro de  sustancia animada y desanimada                                            
tejido de palabra que se hace y se deshace

Bastaría saber de la piedra de la hoja de la carne
del equilibrio  ondulando siempre
para apaciguar la soledad  de especie

Bastaría protejer la morada donde existo
donde creo ser amo de mi entorno
ingeniando  nanómetros para la inmortalidad
en la metamorfosis global

 

Bastaría  remar en la cadencia
en la serenidad para vencer  el vértigo
en la negaciòn del aniquilamiento
en el lecho de la imaginaciòn y la cordura

Bastaría   saber qué queda
apreciar  el caos en la cuerda
mirar la fronda  del transgénico
o la savia hendida por la sierra

Bastaría apreciar la belleza que nos ronda
limpiar el piélago de la isla plàstica
hibernar el ártico el antártico
desmoronar la guerra en el olvido

¡Bastaría dejar vivir vivir  ser vivido!

Paris, marzo de 2017

 

*

Un exterminio

Cabezas sin cuerpos
Troncos a la deriva
Dolor doblado en los escombros
Fisuras y cráteres
Tarareo de aves metálicas
Untando de rojo los muros

Ruinas ahumadas
Alambradas y garitas
Para apaciguar el instinto
Y una legión de agujeros
Buscando el sabor de la muerte

Todos los quejidos al unísono

De rodillas juego la salvación
A la espalda atadas las manos
Y dentro una multitud de gritos
Una lagrima extraviada
En el incendio de huesos

El filo del miedo sentado
en el vértigo del humo
amputando los lamentos

Todo para el equilibrio
en el exterminio

Una plaga


¿Qué avizora el sapiens
Sentado en el lomo de la inmundicia
entre polvo ferroso y chatarra ?

Invadido de círculos de caucho
En el reflejo de su veneno
Deshecho a la intemperie
En las laderas de la avaricia

¿Qué avizora el sapiens
Con ojos soñando en frondas
Entre árboles desnudos?

Mientras la savia se agota
Brota una avalancha de vegetales cadáveres

Prevalece la amnesia
Dormito en el tiempo
Cabalgo en la ciencia y arrugo la morada
Invado mi cerebro de conciencia haragana

La basura se acrecienta
Para testimoniar mi inteligencia
Y poco a poco acumulo
La sabia manera de condenarse a sí mismo

Ungido de aceite y humo
Soy la plaga de todas las plagas


Tósigo


Alguien taja la bondad
Y muerde al moribundo
En el hambre del sueño

Alguien anestesia las circunvoluciones
En la cárcel craneana
Mientras se pudre su sombra

Alguien instala el absurdo
Haciendo malabares de conciencia
En las nervaduras del delirio

En la conjunción del asalto
En el extravío de la impotencia

Alguien que he visto sonámbulo
Visita los aposentos de mi ser
Y exige que guarde silencio

Alguien dulcifica su tósigo
ofreciendo el manjar
que me lleva a la muerte

Passerelle de la grange
Aux Belles

Desde la esclusa, turbia en el agua
la ciudad invertida, un hombre sumergido
en sus ondulaciones habita siempre
la soledad del líquido

Versos líquidos
(Licuefacción)

Absorto en las ondulaciones del agua
tomo forma líquida

(Permanente alivio para la sed
en un cuerpo indefinido
en el letal desasosiego)

porque la química
desahució lo estático
nombró lo sólido lo líquido lo gaseoso)

(En su eterno movimiento)

y fue asumida
por la poesía

siempre al borde de la sequía

y la tinta es líquida
como el flujo de este desbordamiento
que se deshidrata
en la desesperanza

(Persistiendo en la forma)

líquido para los líquidos
sólido para los sólidos
gaseoso para los desapercibidos

(Insisto en la química)

insisto en la substancia
desisto de la palabra sólida
desisto de la palabra gaseosa
me vuelvo líquido

(Insisto en el agua)

que fluye sin queja y aún persiste
hoy un día cualquiera
atrapando en mi retina
la ciudad sumergida en su naufragio.


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Jorge Torres Medina   nació en Chiquinquirá, Colombia, en 1956. Ha escrito los libros de poesía Instantes y Profanaciones, Ediciones Dimensión Educativa - Chiminigagua (Bogotá, 1980); Memoria del Ocio, Ediciones Vericuetos-Chemins Scabreux (París, 1998), Versos Líquidos, Ediciones Vericuetos (París, 2002), Umbral de Errancia, Ediciones L’Oreille du Loup (París, 2008), Libro de Arte Grafos de Errancia,  grabados de Jesús Tonatzin  (México, 2015, ediciones Archipiélago); Asombros (Caza de Libros 2017). Hace parte del colectivo artistico La Vache Bleue en Paris.

Ha sido publicado en varias antologías de poesía latinoamericana en París: Ecritures Latino-américaines de fin de Siècle, Ediciones Collection Escargot au Galop, 1998; Páginas de la Literatura Colombiana en París, Ediciones Vericuetos-Chemins Scabreux 2002; Anthologie Poétique Loin de l’Origine, Ediciones Linajes México 2001. Y en las Antologías de Poesía Colombiana de la editorial El Perro y La Rana de Venezuela 2008 y en la Antología 60 poetas Colombianos de la editorial Caza de Libros Bogotá, Colombia, 2010. Les Poémes du monde (VIII rencontré de poésie IZMIR Turquía 2013).

Varios de sus poemas han sido publicados en distintas revistas, entre ellas Común Presencia (Bogotá), Prometeo (Medellín), Revista Abril (Luxemburgo), Vericuetos-Chemins Scabreux (Paris), Les cahiers du Détour (Paris). La Revista ALBA (Paris), y “Les Ailleurs Poétique “(París) Revista Luna Nueva (Colombia, 2015), Voces Contra la infamia Caza de libros (Colombia, 2016), Vientos Migratorios Antología latinoamericana en París. Caza de Libros (Colombia 2016) y ESTACION RIMBAUD (Festival de Poesía de Medellín 2016).

En palabras de Jorge Torres: “…Hoy la poesía es tempestad, sale de los laberintos donde ha estado ceñida y con el viento viaja por el rugoso glóbulo contra los carceleros del sueño y la utopía; es la certeza contra los verdugos de la verdad, contra los propietarios del deseo, contra los exterminadores de lo vital e inconmensurable del ser humano y su equilibrio con la matriz que lo engendró y lo hizo consciente…”.

Sobre su oficio de poeta destaca: “...Todo hombre lleva un poeta en sus entrañas y hay que despertarlo. Élite y culta minoría cultivan el acto de anestesiar al monstruo de la belleza, pero el acierto araña el inconsciente que muta y se expande en miles y miles de delirantes. Hoy la poesía es tempestad, sale de los laberintos donde ha estado ceñida y con el viento viaja por el rugoso glóbulo, contra los carceleros del sueño y la utopía; es la certeza contra los verdugos de la verdad, contra los propietarios del deseo, contra los exterminadores de lo vital e inconmensurable del ser humano y su equilibrio con la matriz que lo engendró y lo hizo consciente...”

“Y en la edad del fuego: Combustión y enfriamiento: Sedimento, exhalación, oscuridad y tenue luz; azar de la naturaleza sin conciencia. Entonces se engendra la vida, el vegetal, el animal y luego la edad del hielo y en el andar molecular: el homínido, el homo neandertal, el homo sapiens que avanza entre la piedra, el bronce y el hierro. Mientras la jeringonza muta a palabra y esta hace al verdadero hombre que es sonido y canto en la lengua, jeroglífico y alfabeto en la mano, lenguaje para usar su cerebro: Inteligencia, pensamiento para explicarse a sí mismo y apreciar esta naranja, para andar y desandar, fundar, instalarse en su morada, construir la polis y hacer sonar la lira, inventar y descubrir, invadir y dominar la gran fuerza de la materia y al más débil, poseer la tierra a su albedrío, civilizarse, abrir la pupila y grabar en la retina la dimensión del cosmos, del infinito y medir el tiempo y la velocidad del rayo solar que nos alumbra...

-Uno no sabe adónde va Youtube
-Poemas bilingües Vericuetos
-“La diversidad” Canal de Youtube del Festival Internacional de Poesía de Medellín
Poemas web festivaldepoesiademedellin.org

Actualizado el 10 de mayo
Publicado el 24 de marzo de 2017

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