Festival Internacional de Poesía de Medellín

El efecto de la poesía en los tejedores de mundos, que somos todos



Por Elízabeth Torres
Especial para Prometeo


Quiero hablar hoy de un animal amorfo y extraordinario, cuyo origen dicen que proviene de Grecia, donde su especie era definida en tres géneros artísticos… y que en Roma se consideraba como una realidad espiritual que iba más allá del arte. Se disputa que sus primeros rastros han sido encontrados en jeroglíficos egipcios… y que hace más de 4.000 años los sumerios ya sabían de su poder. Su nombre científico es poiesis, término que alude a la actividad que otorga existencia a algo que antes no la tenía.

Se trata, entonces, de un ser magnífico con poderes supernaturales, mas no pertenece a la mitología. En la actualidad reside en todo el mundo, capaz de desarrollarse y reproducirse entre la especie humana y cuyo veneno pudiese ser letal, pero prefiere ser antídoto:
Hablo del espíritu de la poesía y su gran vínculo con la humanidad.

Pero hoy, para centrar el tema en estas páginas, voy a referirme al efecto de este espíritu cuando toca la vida de un ser humano, por ejemplo un niño, por ejemplo en medio de la guerra, por ejemplo refugiado y creciendo lejos de su lugar de origen. Entonces llega este extraño animal una noche al escucharlo llorar, se posa en su frente y sin mayor ceremonia, lo pica. Así, damos comienzo a la historia de un tejedor de mundos.

En la etapa inicial o de mutación, quizá en forma de sicoanálisis o autonarración, el ejercicio de escribir puede resultar integral para el desarrollo de la autoimagen tras un suceso grande, como la pérdida de un ser querido, el desplazamiento de un lugar a otro… la necesidad de reconstruirse durante tiempos de conflicto… (a veces en países distantes) en la búsqueda de autonomía o después de una catástrofe. La sustancia poética se esparce por el cuerpo y se convierte en una colección de diminutos hilos que siguen uniéndonos a la fuente sin importar la distancia de nuestros pasos o del tiempo.

Como mecanismo de defensa mientras cambiamos nuestras pieles, provee un autoretrato íntimo que nos permite recordar el principio del trayecto, el cálido lugar en la memoria que a pesar de los kilómetros recorridos y las fechas marcadas en el calendario seguiremos llamando “casa”, el vocabulario del origen, incluso cuando somos los únicos que sabemos pronunciarlo... en lugares oscuros, donde nadie más puede escucharnos, mientras termina la tormenta.

Autores de reconocimiento internacional que hablan de este proceso en sus historias, incluyen a Miguel Piñero, Willa Cather, y los contemporáneos Junot Díaz, Jhumpa Lahiri, Cristina Rivera Garza, Reyna Grande y Antonio Torres, entre otros.

El acto de escribir, a veces automáticamente, se convierte en proceso de autodocumentación y expresión. En términos metafóricos podríamos decir que los primeros poemas que nacen después de un fin del mundo, (porque el mundo termina y renace con más frecuencia de lo esperado) son delicados hilos de seda, que salen primero por nuestros ojos, luego por nuestros dedos y después por nuestras bocas, para envolver la herida y construir, con el paso de los días, el capullo que habrá de protegernos hasta que las condiciones se tornen nuevamente favorables.

A esta etapa puede llamársele también la etapa larva.

El poema tiene la habilidad de hacerse impermeable, intransmutable, invisible, y como caparazón o corteza, esconder en su interior los tesoros más secretos que conservaremos como fundación en nuestra nueva vida.

A la segunda etapa se le llama la etapa de pupa o crisálida: La reorganización morfológica y filosófica del ser. El poeta, ahora tejedor de mundos, en plena metamorfosis. Durante la transmutación, es tiempo también de exploración del territorio: la conexión al lugar presente, los códigos sociales del lugar y sus desvíos, las propuestas locales y el establecimiento de nuevos lazos.

Como derecho humano, en esta etapa, podríamos hablar de comunicación… y del acto de la retroalimentación, pues he aquí el supremo poder de la poesía: no le gusta dormitar entre los escombros de vidas pasadas por largo tiempo o permanecer escondida; paralizada por el miedo o la oscuridad. Al espíritu de la poesía no le gusta el silencio perenne, porque siempre anda buscando la luz. Su propósito es volver a volar.

El proceso del emisor y el receptor toma lugar en esta etapa, pues mientras vamos (los poetas) enfrentando nuestra propia mutación, nuestro instinto de sobrevivencia tiende a acercarnos a personas con similares experiencias o búsquedas. El intercambio de símbolos y revelaciones y así mismo el desarrollo de espacios comunes para el diálogo. (Las tertulias, conferencias, talleres, programas de radio, proyectos entre comunidades, las cartoneras, los encuentros, etc.) Vale mencionar proyectos de esta índole que he encontrado durante mi propia transformación, como Sivuvalo en Finlandia, NolitchX en Escandinavia, Poetas en Nueva York, Barco de papel y el Nuyorican Poets Café en Estados Unidos… La Impresora en Puerto Rico y en México las Mujeres Poetas en el País de las Nubes, entre muchos otros.

La poesía a través de las fronteras, escrita y compartida por cada uno de nosotros, nos permite trazar el mapa migrante por medio de la literatura transnacional, y crear una enciclopedia honesta y actual de testimonios, de situaciones, emociones, sentimientos y sucesos que la historia no podría contar de forma más íntima o concreta.

Por medio del intercambio de nuestros versos y testimonios, en cada coordenada actualmente se han ido desarrollando proyectos que no sólo documentan y hacen visible la existencia fluida de humanos en movimiento por toda la tierra como resultado de conflictos y guerras anteriores y actuales, sino además, el desarrollo en su ubicación/situación actual y las nuevas comunidades en crecimiento, fortalecidas por la reciprocidad colectiva de conocimiento e información.

En tercer lugar, la evidencia verbal y escrita nos habla de la etapa de imago o adulto, cuando la crisálida se torna traslúcida hasta que se resquebraja y sale la mariposa adulta. Según cuentan los libros de ciencias, en esta etapa, la mariposa se encuentra extremadamente frágil, y sus alas son pequeñas y húmedas.

De esto puedo dar testimonio pues la he visto temblando con mis propios ojos cuando se ha posado en las palmas de mis manos para regalarme un verso. Sin embargo, este periodo de fragilidad tan solo tarda unas horas, y luego el espíritu de la poesía retoma su maravilloso esplendor de insecto alado. Vale esclarecer que la poesía no le pertenece a nadie, a nadie debe y como decía Gonzalo Arango cuando hablaba del insecto similar que es el amor, “su única razón es ser en otro ser, libremente”.

Cuando las alas del espíritu de la poesía se estiran y fortalecen completamente, pueden cubrir el planeta entero. El murmullo tras su aleteo, en realidad es el eco de las voces unidas, cada una hablando de su lucha individual y su evolución, y en unísono, el vestigio de una nueva vida.

Es prueba de la amplificación de nuestras voces como efecto sanador en el proceso de construcción de un nuevo mundo, donde el dolor y el desplazamiento no definan nuestra especie. Porque no estamos solos. La poesía en esta etapa es herramienta de organización radical para el desarrollo de nuestras comunidades por medio de la cultura y la educación, proveyendo así los instrumentos necesarios para enmendar los errores de la humanidad durante tantos siglos.

Aclaro que la poesía en esta etapa sirve también como medida de libertad colectiva: para la documentación constante y en directo, de los movimientos de la balanza en las estructuras del poder.

Una muestra muy visible de todo esto que escribo es el Festival Internacional de Poesía de Medellín, que ha crecido durante los últimos 27 años como gigantesca flor en medio de una ciudad azotada por la violencia y de un país que por más de medio siglo ha sido desangrado por la guerra y la corrupción. Sus pétalos representan la fuerza de proyectos culturales, la libre expresión y la creatividad como método de resistencia, reforzando la memoria histórica en busca de la paz que todos tanto añoramos.

En este 28° Festival, nosotros, los tejedores de mundos, poetas cuyos hilos invisibles provienen de los cinco continentes, venimos a probar su néctar y unir nuestras voces a este ferviente llamado, para luego con ánimo fortalecido y renovados propósitos, emprender el vuelo hacia una nueva vida, en las alas de la poesía.

Copenhague, Dinamarca,
Marzo, 2018


*

Elizabeth Torres nació en Bogotá, Colombia, en 1987. Poeta, artista multimedia y traductora. Inicia su carrera como escritora a corta edad, impulsada por la publicación de su libro “Preguntas sin respuesta”, premiado por la Cámara Colombiana del Libro al “Mejor Libro del Año en Poesía”1999. El mismo año, es condecorada con la Medalla al mérito “Policarpa Salavarrieta” en el Grado de la Gran Cruz por la Asamblea Departamental de Cundinamarca por su conciencia poética y mensaje de paz durante tiempos de conflicto.

A los 11 años viaja a los Estados Unidos, continuando su educación y trabajo poético en inglés y español. Primer lugar en el premio de poesía Spirits in the Words de Daimler Chrysler, y galardonada Live Your Life role model por American Eagle Outfitters en USA y Canadá. Estudia Medios & Cine y Bellas Artes en Kean University donde es nombrada Poeta en Residencia, y luego se muda a Nueva York donde participa en la creación del colectivo Poetas en Nueva York y funda la revista Red Door Magazine. Autora de más de 20 libros de poesía, con los cuales ha viajado por Asia, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Elizabeth reside en Dinamarca, donde dirige la galería Red Door, es parte del proyecto NolitchX ‘Nordic Literatures in Change and Exchange’ y trabaja como escritora, traductora y coordinadora de CRM para Albatros Expeditions.

Ha participado en numerosas conferencias y festivales de poesía, entre ellos Latinale en Berlín, el Festival de Literatura de Copenhague, el Festival de Mujeres Poetas en el País de las Nubes en Oaxaca, el Festival Metáfora en Quetzaltenango, entre otros.

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- Escaramuza. Sobre Elizabeth Torres: Ojo poético Audiovisual de Lalo Barrubia en escaramuza.com.uy
- Poemas Web de el Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango

Publicado el 02.04.2018

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