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Elizabeth Torres (Colombia, 1987)

Por: Elízabeth Torres

DISTINTOS ESPANTOS

 

Si no entiendes amor
las lenguas con las que te acaricio
no las cortes
que no vuelven a nacer.

vienen de un trozo de astro distinto
de la condena de los desaparecidos
cada sílaba es un pájaro migrando al sur
reposando en tu hombro
reclamando un poco de agua
no las espantes
no borres sus nidos de tu boca
que después
sus hijos
no sabrán volver a ti.

Tú y yo no somos el mismo espanto
pero vamos aprendiendo a reflejarnos
no busques mi origen
no intentes traducir los dialectos
de mis habitantes
déjalos bailar en tu cuerpo toda la noche
déjalos perderse en tu furia toda la vida
déjalos tejer
con su sangre
los pedazos de ti que cayeron en la guerra.

pero por favor,
no te consideres arqueólogo
cada vez que te lleven a mi núcleo.

Y si a veces
son solo ruidos insensatos los que te llaman
solo tormentas, estornudos y naufragios
en una esquina un perro rabioso lamiéndose las
patas
y el resto solo incendios
¿qué ganas con hacerte jaula?
¿qué ganas con domesticar el grito?
¿con qué flecha intentas apagar el sol?

Si no entiendes amor
las lenguas con las que te acaricio
de pronto ya nos vamos apagando
de pronto se cumplió la maldición
de los ancestros
de pronto nos llegó el fin del mundo
y ni cuenta nos dimos

 

La herida invisible
se derrama por todos lados:
No hay membrana
ni guerrero
ni beso que nos despierte.

La palidez empezó por el pecho
y ahora se van cayendo uno por uno
todos los caprichos
todas las fascinaciones ahora son de piedra
asfalto como tus ojos
como tus venas / como tus risas
como tus gritos que parecen
caballos de agua
huyendo en vertical hacia las sombras
como tus dedos cruzándose
sobre
ríos de sudor y tormento.

El amor es una zona de derrumbes
yo, sin mis anzuelos a su orilla
pena de muerte
salida de emergencia
sé ahogarnos en tu vértigo
pero no logro salvarnos
el alma deshojándose
al otro lado del espejo.

Y qué de los espacios intermedios
de sus calles estrechas
donde no entró la cordura
de sus bombillos rotos
/ telarañas fosforescentes
qué de las cuevas donde abandonamos
nuestras primeras pieles
la luz blanca
el sobresalto
la leyenda.

Aclaración:
las regiones que dejamos sin habitar,
aún nos esperan.
Aclaración:
las regiones que dejamos sin habitar,
aún nos esperan.
Aclaración:
las regiones que dejamos sin habitar,
aún nos esperan

 

Todo sucede así:
El presagio ha llegado
y se ha convertido en sombra.
Empezarás a ver en blanco y negro
al recibir la noticia.
Todo girando
a la velocidad de la luz y en vertical
el abismo babeando con los dientes afilados
tu corazón y tu asfixia en direcciones distintas
las promesas de guerra y aquel instinto animal
te abandonan cuando más les necesitas.
Tú ahora la cría desprotegida.
Durante las primeras horas el silencio salvaje
se hará dueño
de todas las esquinas de tu mente.

El pánico es así, teatro mudo
el temblor y la carne son el ciervo que sabe
/que será devorado
la casa derrumbada / la sangre derramada.
Tú el milagro a la intemperie.
El espectáculo de días en tu ventana.
Habrán noches pero olvidarás contarlas
te han brotado girasoles en los ojos
te han crecido manantiales en el pecho
a tus orillas llegan ternuras
de otros hemisferios
beben de tu tristeza y observan a lo lejos.

Tú la madriguera / el refugio / la sobrevivencia.
Ahora llegas en busca de otra sombra
un ramillete sin espinas te cuelga de las manos
tu dolor atragantado
por las frutas de este bosque
la rabia sigue creciendo y enredándose a tus ramas
el amor y el rencor erosionan simultáneamente
lo monstruoso, lo ordinario y lo sagrado
comparten cueva y hoguera.
Tú la bestia estremecida
conmovida
agradecida
elevando sus ojos tristes
hasta las más altas estrellas
tú el incendio
tú la contingencia.
Tú, mamifero inexacto
tragando saliva, esperando al olvido
a su flecha certera.

 

Pronóstico
Al otro lado de la puerta
hay una mujer desnuda.

La herida permanece invisible
desde la esquina derecha de su hombro
y va bajando vertiginosamente
hacia su ombligo
donde ahora
empiezan a brotar magnolias
los capullos
mutan
a mariposas
las piedras toman forma de caracol
y se deslizan hacia el centro de su vientre.
Sus ojos siguen cerrados pero sus párpados
conservan el temblor
el sueño del hombre alado
los secretos se le han posado en la boca
yacen así,
sin explorar, en su corteza de seda.

Lozano momento de calma
recreado en falso ritual
para su pronto exterminio.
A los pies de la cama
los lobos se alimentan de pasto y de semillas
las ramas enredándose en sus patas
(todo un teatro en cámara lenta)
los pájaros despliegan sus alas rumbo sur
las piedras fosforescentes en el fondo
a la orilla las sombras
se llevan tu recuerdo a la boca.

Esta es la zona de derrumbes
observa:
En un instante
todo habrá desaparecido
bajo la descomunal tragedia.
Vendrá el destello. El desespero.
El ensordecedor gemido.

No verás el animal
pero podrás escuchar cómo devoran
sus gigantescas fauces
uno por uno
a los protagonistas de nuestra gran visión.
La mujer desnuda sumergida en espiral
una y otra vez hacia el abismo.

Repito:
las regiones que dejamos sin habitar,
aún nos esperan.
Las regiones que dejamos sin habitar,
aún nos esperan.
aún nos esperan.
aún nos esperan

*

El efecto de la poesía en los tejedores de mundos, que somos todos

 

Especial para Prometeo

Quiero hablar hoy de un animal amorfo y extraordinario, cuyo origen dicen que proviene de Grecia, donde su especie era definida en tres géneros artísticos… y que en Roma se consideraba como una realidad espiritual que iba más allá del arte. Se disputa que sus primeros rastros han sido encontrados en jeroglíficos egipcios… y que hace más de 4.000 años los sumerios ya sabían de su poder. Su nombre científico es poiesis, término que alude a la actividad que otorga existencia a algo que antes no la tenía.

 

Se trata, entonces, de un ser magnífico con poderes supernaturales, mas no pertenece a la mitología. En la actualidad reside en todo el mundo, capaz de desarrollarse y reproducirse entre la especie humana y cuyo veneno pudiese ser letal, pero prefiere ser antídoto:
Hablo del espíritu de la poesía y su gran vínculo con la humanidad.

Pero hoy, para centrar el tema en estas páginas, voy a referirme al efecto de este espíritu cuando toca la vida de un ser humano, por ejemplo un niño, por ejemplo en medio de la guerra, por ejemplo refugiado y creciendo lejos de su lugar de origen. Entonces llega este extraño animal una noche al escucharlo llorar, se posa en su frente y sin mayor ceremonia, lo pica. Así, damos comienzo a la historia de un tejedor de mundos.

En la etapa inicial o de mutación, quizá en forma de sicoanálisis o autonarración, el ejercicio de escribir puede resultar integral para el desarrollo de la autoimagen tras un suceso grande, como la pérdida de un ser querido, el desplazamiento de un lugar a otro… la necesidad de reconstruirse durante tiempos de conflicto… (a veces en países distantes) en la búsqueda de autonomía o después de una catástrofe. La sustancia poética se esparce por el cuerpo y se convierte en una colección de diminutos hilos que siguen uniéndonos a la fuente sin importar la distancia de nuestros pasos o del tiempo.

Como mecanismo de defensa mientras cambiamos nuestras pieles, provee un autoretrato íntimo que nos permite recordar el principio del trayecto, el cálido lugar en la memoria que a pesar de los kilómetros recorridos y las fechas marcadas en el calendario seguiremos llamando “casa”, el vocabulario del origen, incluso cuando somos los únicos que sabemos pronunciarlo... en lugares oscuros, donde nadie más puede escucharnos, mientras termina la tormenta.

Autores de reconocimiento internacional que hablan de este proceso en sus historias, incluyen a Miguel Piñero, Willa Cather, y los contemporáneos Junot Díaz, Jhumpa Lahiri, Cristina Rivera Garza, Reyna Grande y Antonio Torres, entre otros.

El acto de escribir, a veces automáticamente, se convierte en proceso de autodocumentación y expresión. En términos metafóricos podríamos decir que los primeros poemas que nacen después de un fin del mundo, (porque el mundo termina y renace con más frecuencia de lo esperado) son delicados hilos de seda, que salen primero por nuestros ojos, luego por nuestros dedos y después por nuestras bocas, para envolver la herida y construir, con el paso de los días, el capullo que habrá de protegernos hasta que las condiciones se tornen nuevamente favorables.

A esta etapa puede llamársele también la etapa larva.

El poema tiene la habilidad de hacerse impermeable, intransmutable, invisible, y como caparazón o corteza, esconder en su interior los tesoros más secretos que conservaremos como fundación en nuestra nueva vida.

A la segunda etapa se le llama la etapa de pupa o crisálida: La reorganización morfológica y filosófica del ser. El poeta, ahora tejedor de mundos, en plena metamorfosis. Durante la transmutación, es tiempo también de exploración del territorio: la conexión al lugar presente, los códigos sociales del lugar y sus desvíos, las propuestas locales y el establecimiento de nuevos lazos.

Como derecho humano, en esta etapa, podríamos hablar de comunicación… y del acto de la retroalimentación, pues he aquí el supremo poder de la poesía: no le gusta dormitar entre los escombros de vidas pasadas por largo tiempo o permanecer escondida; paralizada por el miedo o la oscuridad. Al espíritu de la poesía no le gusta el silencio perenne, porque siempre anda buscando la luz. Su propósito es volver a volar.

El proceso del emisor y el receptor toma lugar en esta etapa, pues mientras vamos (los poetas) enfrentando nuestra propia mutación, nuestro instinto de sobrevivencia tiende a acercarnos a personas con similares experiencias o búsquedas. El intercambio de símbolos y revelaciones y así mismo el desarrollo de espacios comunes para el diálogo. (Las tertulias, conferencias, talleres, programas de radio, proyectos entre comunidades, las cartoneras, los encuentros, etc.) Vale mencionar proyectos de esta índole que he encontrado durante mi propia transformación, como Sivuvalo en Finlandia, NolitchX en Escandinavia, Poetas en Nueva York, Barco de papel y el Nuyorican Poets Café en Estados Unidos… La Impresora en Puerto Rico y en México las Mujeres Poetas en el País de las Nubes, entre muchos otros.

La poesía a través de las fronteras, escrita y compartida por cada uno de nosotros, nos permite trazar el mapa migrante por medio de la literatura transnacional, y crear una enciclopedia honesta y actual de testimonios, de situaciones, emociones, sentimientos y sucesos que la historia no podría contar de forma más íntima o concreta.

Por medio del intercambio de nuestros versos y testimonios, en cada coordenada actualmente se han ido desarrollando proyectos que no sólo documentan y hacen visible la existencia fluida de humanos en movimiento por toda la tierra como resultado de conflictos y guerras anteriores y actuales, sino además, el desarrollo en su ubicación/situación actual y las nuevas comunidades en crecimiento, fortalecidas por la reciprocidad colectiva de conocimiento e información.

En tercer lugar, la evidencia verbal y escrita nos habla de la etapa de imago o adulto, cuando la crisálida se torna traslúcida hasta que se resquebraja y sale la mariposa adulta. Según cuentan los libros de ciencias, en esta etapa, la mariposa se encuentra extremadamente frágil, y sus alas son pequeñas y húmedas.

De esto puedo dar testimonio pues la he visto temblando con mis propios ojos cuando se ha posado en las palmas de mis manos para regalarme un verso. Sin embargo, este periodo de fragilidad tan solo tarda unas horas, y luego el espíritu de la poesía retoma su maravilloso esplendor de insecto alado. Vale esclarecer que la poesía no le pertenece a nadie, a nadie debe y como decía Gonzalo Arango cuando hablaba del insecto similar que es el amor, “su única razón es ser en otro ser, libremente”.

Cuando las alas del espíritu de la poesía se estiran y fortalecen completamente, pueden cubrir el planeta entero. El murmullo tras su aleteo, en realidad es el eco de las voces unidas, cada una hablando de su lucha individual y su evolución, y en unísono, el vestigio de una nueva vida.

Es prueba de la amplificación de nuestras voces como efecto sanador en el proceso de construcción de un nuevo mundo, donde el dolor y el desplazamiento no definan nuestra especie. Porque no estamos solos. La poesía en esta etapa es herramienta de organización radical para el desarrollo de nuestras comunidades por medio de la cultura y la educación, proveyendo así los instrumentos necesarios para enmendar los errores de la humanidad durante tantos siglos.

Aclaro que la poesía en esta etapa sirve también como medida de libertad colectiva: para la documentación constante y en directo, de los movimientos de la balanza en las estructuras del poder.

Una muestra muy visible de todo esto que escribo es el Festival Internacional de Poesía de Medellín, que ha crecido durante los últimos 27 años como gigantesca flor en medio de una ciudad azotada por la violencia y de un país que por más de medio siglo ha sido desangrado por la guerra y la corrupción. Sus pétalos representan la fuerza de proyectos culturales, la libre expresión y la creatividad como método de resistencia, reforzando la memoria histórica en busca de la paz que todos tanto añoramos.

En este 28° Festival, nosotros, los tejedores de mundos, poetas cuyos hilos invisibles provienen de los cinco continentes, venimos a probar su néctar y unir nuestras voces a este ferviente llamado, para luego con ánimo fortalecido y renovados propósitos, emprender el vuelo hacia una nueva vida, en las alas de la poesía.

Copenhague, Dinamarca,
Marzo, 2018

 

Elizabeth Torres nació en Bogotá, Colombia, en 1987. Poeta, artista multimedia y traductora. Inicia su carrera como escritora a corta edad, impulsada por la publicación de su libro “Preguntas sin respuesta”, premiado por la Cámara Colombiana del Libro al “Mejor Libro del Año en Poesía” 1999. El mismo año, es condecorada con la Medalla al mérito “Policarpa Salavarrieta” en el Grado de la Gran Cruz por la Asamblea Departamental de Cundinamarca por su conciencia poética y mensaje de paz durante tiempos de conflicto.

A los 11 años viaja a los Estados Unidos, continuando su educación y trabajo poético en inglés y español. Primer lugar en el premio de poesía Spirits in the Words de Daimler Chrysler, y galardonada Live Your Life role model por American Eagle Outfitters en USA y Canadá. Estudia Medios & Cine y Bellas Artes en Kean University donde es nombrada Poeta en Residencia, y luego se muda a Nueva York donde participa en la creación del colectivo Poetas en Nueva York y funda la revista Red Door Magazine. Autora de más de 20 libros de poesía, con los cuales ha viajado por Asia, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Elizabeth reside en Dinamarca, donde dirige la galería Red Door, es parte del proyecto NolitchX ‘Nordic Literatures in Change and Exchange’ y trabaja como escritora, traductora y coordinadora de CRM para Albatros Expeditions.

Ha participado en numerosas conferencias y festivales de poesía, entre ellos Latinale en Berlín, el Festival de Literatura de Copenhague, el Festival de Mujeres Poetas en el País de las Nubes en Oaxaca, el Festival Metáfora en Quetzaltenango, entre otros.

- msneverstop.com Web de Elizabeth Torres
- Distinto s espantos Canal Youtube de Escaramuza Libros
- Escaramuza. Sobre Elizabeth Torres: Ojo poético Audiovisual de Lalo Barrubia en escaramuza.com.uy
- Poemas Web de el Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango

Publicado el 02.04.2018

Última actualización: 17/07/2018