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Biodiversidad y mega extinción, la tragedia colombiana

El río Atrato

Por: Javier Márquez Valderrama *

Durante el 29º Festival Internacional de Poesía Medellín, se desarrolló el miércoles 3 de julio, a las 4:00 p.m. en el Claustro Comfama, el Panel: Defensa de la Tierra, en el que participaron Javier Márquez (Colombia) y Raúl Montenegro (Argentina, Premio Nobel Alternativo 2004). Compartimos la intervención del antropólogo y ambientalista Javier Márquez.

 

Biodiversidad

La palabra biodiversidad es una síntesis lograda por el biólogo Edward O. Wilson, el señor de las hormigas.  El asoma la cabeza  a sociedades de hormigas.  A esos mundos que no queremos reconocer y que por desconocerlos los aplastamos. En reciente encuentro me emocionó una breve y contundente disertación de Ana Sofía Rivera Sotelo, inspirada en la etnología multiespecie y los estudios de ciencia y tecnología:“pensar sociedades de no solamente humanos”.  Basada en el reto de filosofas feministas, Aida Sofía  dice “mi reto es contar historias de lo imposible”.  De animales capaces de responder y no simplemente reaccionar. Y nos invita a pensar sobre la extinción como proceso lento y acumulativo.   ¿Por qué desde nuestra ecología política no pensamos en al EXTINSIÖN?, se pregunta… y al escucharla pensaba, porque nuestra abundancia es nuestra desgracia.  El pensamiento ambientalista colombiano, nuestra ecología política, nuestra historia, ha estado centrada en entender el saqueo, la expoliación, la explotación, el extractivismo, el colonialismo, el neocolonialismo.  Y claro la extinción en una país mega diverso, en medio de esta magnífica abundancia, no ha sido muy pensada y actuada políticamente por los movimientos ambientalistas. La pregunta de Aida Sofía es apremiante: “¿cómo movilizar compromisos individuales y colectivos hacia seres y formas de vida que aparecieran tan distintos y poco familiares?” ¿Cómo extender nuestro pensamiento y accionar político de lo humano a lo más allá de lo humano? Ella liga corales, peces, científicos, pescadores en su lindo texto ¡El mar está pariendo![1]

“Y en estas preguntas está la clave para actuar en esta, ante esta crisis de civilización.Estamos, sin duda, ante una crisis planetaria que se expresa dramáticamente en la situación del clima, la pérdida creciente e irreversible de la biodiversidad, el incremento en la pérdida de grandes cantidades de agua por su contaminación, la pobreza creciente, el hambre y las enfermedades. Todo ello manifiesta la crisis de una sociedad anclada a la explotación de los seres humanos por una lógica de acumulación de riquezas, a la dominación de las mujeres desde una cultura y una ideología patriarcales, al racismo y a la dominación de la naturaleza. A partir de estos valores se construye la justificación de la guerra —otra expresión de la crisis de las sociedades humanas— y del modelo económico hegemónico que a la par que genera exclusión y miseria, depreda ilimitadamente la naturaleza.”[2]jmv

Volvamos a la palabra Biodiversidad, su definición más interesante  que está contenida en el convenio de naciones unidas sobre conservación y uso de la biodiversidad pactado en la cumbre de la tierra en rio de janeiro en 1992. Allí se entiende como “el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la tierra y los patrones naturales que conforman, resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano”. Además, dentro de la misma definición, se indica que la biodiversidad comprende igualmente “la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie (diversidad genética) que permiten la combinación de múltiples formas de vida, y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo”.[3]

 

Colombia país biodiverso

Decía que en nuestra abundancia esta  tal vez el sino de nuestra desgracia y cuando hablo de desgracia hablo de dolor, de sufrimiento, de la desgracia que ha sido la historia violenta de Colombia, el país de la biodiversidad.  Es un sino aciago, esa adversidad en el país que es un resumen inusitado del planeta, sorprende su diversidad de zonas de vida, sorprende la vida que contiene y sorprende también hasta la estupefacción, la muerte, el tanatos, la guerra en espiral, la némesis que nos agobia, nos angustia.

En los últimos 5 años más de 6000 mujeres han sido víctimas de feminicidios.[4]  En 2018 fueron asesinados 673 niños  y niñas… El 2018 entre enero y noviembre se reportaron 21.515 denuncias. Esto se traduce en que cada día fueron abusados 64 niños y jóvenes entre los 0 y los 17 años, uno cada 22 minutos. En una reciente entrevista, Juliana Pungiluppi, directora del ICBF, habló de 74 registros diarios. Las niñas son las que se llevaron la peor parte: representan el 74,4 por ciento de las denuncias de 2018.[5]  Violencias que se relacionan.  Violencia contra la infancia, contra las mujeres, contras las personas que dinamizan sus comunidades en defensa del territorio, violencia contra la gente negra, contra los pueblos indígenas, contra la gente campesina.

Una cifra del 23 de mayo, que esta cifra cambia de manera espeluznante diariamente, 702 líderes sociales y 135 excombatientes de las FARC, 837 personas asesinadas entre enero de 2016 y mayo de 2019.  236 durante este gobierno.[6] Y son gentes del campo, de la ruralidad colombiana, gente de rostro mestizo, gente negra, indígena y campesina.     Colombia es el territorio de experimentación de los modelos de desarrollo y de las estrategias de guerra, Colombia es un laboratorio macabro.   ¿Qué pasa que se asesina a la gente defensora de la vida, el agua, los bienes comunes, los territorios?  ¿Qué subyace allí, qué lo explica?  Y yo arriesgo a contestar, la biodiversidad que se nos vuelve necro diversidad, la muerte asume mil máscaras y nos persigue en los barrios y veredas, esta ciudad es una ciudad paraquiada, controlada por las oficinas y los clanes, la ruralidad esta paraquiada y se mezclan allí en ejércitos privados los intereses de control territorial de las mafias y a su vez el despojo de tierras y limpian para que después los agro negocios florezcan y lo mega proyectos se puedan realizar.  Colombia país biodiverso. La tierra en disputa, los territorios recolonizados puesto que siguen pletóricos de una abundancia que nos castiga en vez de ser condición de nuestra felicidad.  ¿Porque se asesina personas, gentes dedicadas altruistamente a defender sus entramados comunitarios enfrentando transnacionales, terratenientes, ganaderos, empresas privadas que roban el agua de la manera más legal y con la aquiescencia de un estado a su servicio, subyugado al poder corporativo y mafioso?   Nos matan porque queremos ser, queremos estar como lo hemos aprendido a hacer en y lo hemos heredado,  Queremos ser pescadores y mineros artesanales, campesinas, familias campesinas, comunidades campesinas, comunidades indígenas y negras, queremos construir barriadas solidarias, ese es el poder que tenemos y somos y que estorba a esta manera de despojo y acumulación que va por todo. Somos el país con mayor variedad de plantas y animales del mundo. El territorio de mayor número de especies de mariposas diurnas, el país más rico en aves, campeones del avistamiento de aves, 1870 especies.  El de mayor número de especies de anfibios, el mayor número de invertebrados, el tercero en reptiles, el más rico en palmas, en orquídeas y bromelias, y del agua, qué decir del agua, éramos el cuarto país más rico en abundancia de agua dulce. El primero en asesinatos de gentes organizadoras de sus comunidades.  Si, una biodiversidad rebosante.  Rebosante de vida y muerte… que maldita paradoja. Podemos ser entonces el país de la mega extinción también.

En estos días murió Michel Serres, precisamente el primer día de junio, el filósofo historiador de las ciencias, ecologista y marinero.  Escribió el contrato natural que comienza con esa trágica narración del cuadro de Goya, en la que el pintor hundió a los duelistas en el barro hasta las rodillas,  y ante el abismo al que se precipitan que nosotros si vemos y ellos obnubilados en los garrotazos que van y vienen no observan: “¿Quién va a morir, nos preguntamos? ¿Quién va a ganar? Piensan ellos y se dice con mucha frecuencia. Apostemos.  Apostad vosotros por la derecha; nosotros hemos apostado por la izquierda.  Si el combate es incierto, ello debe se debe a la naturaleza doble de la pareja, tan solo hay dos combatientes, que la victoria, sin duda separará. Pero, en tercera posición, exterior a su disputa, localizaremos un tercer lugar, la ciénaga, en la que lucha se enloda.”[7]

Y dice, a nuestra cultura le horroriza el mundo…

 

El rio si tiene derechos

Después de 62 masacres, 372 víctimas más de 640 desaparecidos, todo ello entre 1986 y 2016, el rio cauca es declarado sujeto de derechos.  La audiencia pública de vigilancia del 27 de febrero de 2019 fue un hecho significativo para esta decisión: A toda persona, comunidad o forma de vida que habita al cuenca del rio cauca se le reconocen sus derechos. Si muy a posteriori.  El poder judicial es quien reconoce que el rio es un ser vivo, sujeto de derechos, el rio al que le dimos la espalda, el rio esquilmado y contaminado, el rio represado, el rio, que junto al magdalena recorren el territorio más biodiverso y ellos también en su abundancia explican esta diversidad de la vida.  Hoy herido de muerte, tiene un reconocimiento. Dura lucha de la articulación Ríos Vivos Antioquia creada para mover la esperanza a la que pertenecen quince organizaciones de mujeres, jóvenes, barequeros y barequeras, pescadores, arrieros, agricultores, cocineras, amas de casa, comerciantes todos afectados por el megaproyecto Hidroituango, que han decidido luchar en contra de las injusticias, permanecer en el territorio, contar la otra versión a la de la empresa engañosa y falsa que destruye el Cañón del Río Cauca.”[8] Como bien se definen.

 

Las aguas se abaten, la Montaña tiembla, cruje la capilla.  El túnel se inaugura

Yo miro esa montaña, allá en el oriente, subiendo para Santa Elena, la que Gonzalo Arango relata en su Medellín a solas contigo.  “Un bus me deja a mitad de camino. Por treinta centavos compro quince minutos de paisaje. A la montaña subo a pie, jadeando de calor hasta coronar la cumbre. A la casa donde voy se entra por una avenida de rosas cuyos botones estallaron esta tarde al sol. Todavía, en el perfume del aire, mi carne percibe la cópula de la naturaleza. La visión de la ciudad es espléndida desde esta altura. Puede pensarse en un paisaje ideal para místicos, pero aquí viven los industriales antioqueños.”[9]  Pero allá vivían los industriales antioqueños… Miro esa franja gris de cemento que une dos túneles, que junta las heridas hechas a la montaña.  Una obra innecesaria que derrotamos en el 2000 y que empresarios tramposos y sus gobiernos revivieron para ahorrarnos 18 minutos al aeropuerto José Maria Córdova… no pues que afán.  Múltiples vías comunicaban ya los dos valles.  Un tranvía pudo ser reconstruido de Medellín a Guarne, los cables ligados al sistema metro y al tranvía, el mejoramiento de las tres vías existentes.  No.  Necesitaban hacer un hueco y vender cemento y hierro y mover volquetas y dineros.  Ese sacrilegio a la montaña lo pagamos con peajes y recursos públicos, a ellos con la cédula su propio banco les prestó plata que nosotros pagaremos.  Redondo negocio de un billón de pesos.  Las aguas huyen, se abaten, se esfuman.  Volverán.  Volverá el Río Cauca a reclamar lo propio. 

La capilla de Santa Elena se agrieta, las viviendas se agrietan.  La montaña fue dinamitada.  Tecnócratas, más que tecnócratas esa thanatocracia que engaña con ecuaciones a las comunidades, dice que nada que ver.  A quinientos metros bajo la centralidad de Santa Elena pasa el Túnel, y nada que ver con una capilla derruida.  Ya compraron las tierras, llegaran más rápido a sus haciendas, y al aeropuerto, pues allí transitarán automóviles solamente.  Me recuerda la novela de Héctor Abad Faciolince Angosta, “ la ciudad de tres niveles, tres castas económicas y tres climas, situada en un estrecho valle de los Andes.  Y como dice la reseña, “Está marcada por una catarata conocida como el Salto de los Desesperados y dividida por montañas, por un muro y por fronteras internas. Todo para consolidar una política de Apartamiento que recluye a cada casta en su propio sector: los dones en Tierra Fría, los segundones en Tierra Templada y los tercerones en la tórrida Boca del Infierno. La ciudad está sitiada por la exclusión y la violencia, dos plagas controladas por los Siete Sabios, que determinan quién puede vivir y quién debe desaparecer.”[10] Esa es la ciudad que dio la espalda al agua, a su rio y decenas de quebradas y manantiales.

El rio Atrato sujeto de derechos y los derechos bioculturales quedan así incorporados a nuestro ordenamiento jurídico y nos dan más herramientas para seguir luchando de todas las maneras. En dicha providencia, para efectos de soportar jurídica y sociológicamente su mandato imperativo, estableció una nueva categoría de derechos, a saber: los derechos bioculturales. “Los denominados derechos bioculturales (…) resultan del reconocimiento de la profunda e intrínseca conexión que existe entre la naturaleza, sus recursos y la cultura de las comunidades étnicas e indígenas que los habitan, los cuales son interdependientes entre sí y no pueden comprenderse aisladamente”. Sentencia de revisión de tutela T-622 de 2016, que es una decisión sin precedentes en el Derecho Constitucional Colombiano, y que ordenó “reconocer al río Atrato, su cuenca y afluentes como una entidad sujeto de derechos a la protección, conservación, mantenimiento y restauración a cargo del Estado y las comunidades étnicas”, siendo la comunidad y el Estado, los agentes para su cumplimiento. [11]

También han sido reconocidas como sujetos de derechos la Amazonía, el páramo de Pisba.  Hay un camino que permite pensar en un cambio del orden jurídico que no se corresponde con la velocidad con la que el poder corporativo transnacional y la toma de los estados y gobiernos que logrado imponiendo la lógica neoliberal de privatizar, comercializar, mercantilizar y financiarizar todo.

La guerra en Colombia se explica en parte por la disputa por la tierra, los territorios, la riqueza natural. No hemos resuelto, la casta terrateniente no lo ha permitido, resolver el asunto de la propiedad de la tierra.  Aun hoy esa casta disputa las fronteras abiertas por campesinos colonos expulsados de las tierras cercanas a los centros urbanos.  Subyace en conflicto armado esta situación y la explica.  Es una disputa por la naturaleza que también es víctima como lo han reconocido muchas sentencias de las cortes y ahora la comisión de la verdad.  

220 mil muertos, 80 mil desaparecidos seis millones de desplazados, 10 millones de hectáreas arrebatadas de manos campesinas a sangre y fuego…En el informe de la universidad de Meryland Global ForestWatch, Colombia es el 4° país que más está contribuyendo a la perdida de bosques tropicales primarios en el planeta.  En 2018 117 mil hectáreas, un incremento del 9%, en 2017 ocupábamos el 7°lugar.[12]

La naturaleza que nos vio nacer, la magníficatierra rica en su diversidad, es territorio de la cruenta confrontación por su riqueza.  América toda es abundancia de agua y materiales que son indispensables a la IV revolución Industrial, a las corporaciones que dominan hoy el mundo. Dueñas de la robótica, de la inteligencia artificial que ya nos es tan cotidiana, que desplaza gente trabajadora, que le urge espulgar las entrañas de la tierra en busca de materiales raros, y en la que la cadena de interdependencias nos pone como peones de brega, al final y al principio de la cadena productiva, como proveedores de materias primas y como reproductores en serie y consumidores de lo que se produce en el centro del poder corporativo.

Karen Hudes,  citando un explosivo estudio suizo de 2011 publicado en la revista 'PlosOne' sobre la "red de control corporativo global",[13] señaló que un pequeño grupo de entidades, en su mayoría instituciones financieras y bancos centrales, ejercen una enorme influencia sobre la economía internacional entre bambalinas. "Lo que realmente está sucediendo es que los recursos del mundo están siendo dominados por este grupo", explicó la experta con 20 años de antigüedad en el Banco Mundial, y agregó que los "capturadores del poder corruptos" han logrado dominar los medios de comunicación también. "Se les está permitido hacerlo", aseguró. El Banco de Pagos Internacionales es una organización que fue fundada por la élite mundial, que opera en beneficio de la misma, y cuyo fin es ser una de las piedras angulares del venidero sistema financiero global unificado".
Según Hudes, la herramienta principal de esclavizar naciones y Gobiernos enteros es la deuda.

El control de las tecnologías de la iv revolución, de la industria alimenticia, de la química, del narcotráfico y la producción de armas, requiere de nuestros territorios.  La respuesta que da nuestra gente es colectiva, recupera lo vivido y lo construido en los entramados vecinales, comunitarios, étnico territoriales.  Su lucha es intensa y riesgosa.  La solidaridad es urgente y necesaria.  No se trata de imaginar un futuro de retorno a no sé qué paraíso perdido.  No se trata de imaginar que cambiaremos, que habrá una revolución o algo por es el estilo.  No, la ecología política predica una revolucionarización cotidiana de nuestras formas de ver el mundo de mundos que habitamos, de ver las interdependencias, las relaciones; es la revolución de todos los días cuando pensamos antes de comer y volvemos a los alimentos cultivados por manos campesinas sin los venenos de las multinacionales; es caminar y andar en bicicleta, movernos con nuestra propia energía, es usar el transporte público y luchar contra el aire envenenado, es decir no al fracking ni aquí, ni ahora ni nunca y en ningún lugar del planeta.   Es abrazar a la gente del cañón del rio Cauca, es defender el agua como bien común, es decir no a la minería metálica y apoyar a la gente campesina de Jericó, a la gente que hoy, ya, defiende el rio Samaná y el melcocho y puedo poner tantos ejemplos como territorios y comunidades existen en este país.  Es implicarse todos los días en cambios individuales y colectivos desobedeciendo al mercado.  Es decir no a los plásticos y saber que somos arte y parte de una cambio que emerge, se hace a diario y juntarnos con las otras que también luchan.  Es sencillo y complejo, es una actitud, un compromiso, una ética, una estética.  El bienvivir no es una ilusión porvenir, es un aquí y ahora, es un ya lo estamos haciendo.

Publicado el 20.07.2019


[1]                 ¡El mar está pariendo! Aída Sofía Rivera Sotelo, Candidata PhD Antropología Social, University of California, Davis, Estados Unidos. M.A. Estudios culturales, Queen’s University, Canadá. Economista, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. ariverasotelo@ucdavis.edu[2] Márquez V, Javier “Una ecología política del agua”. Diplomado"Paz y reconciliación con la naturaleza"2017
[3]                         https://es.wikipedia.org/wiki/Biodiversidad
[4]                         https://www.asuntoslegales.com.co/actualidad/mas-de-6000-mujeres-asesinadas-en-cinco-anos-segun-informe-de-la-universidad-libre-2803770
[5]                         https://www.eltiempo.com/justicia/delitos/registro-de-abuso-sexual-en-colombia-contra-menores-de-edad-311738
[6]                         https://www.elespectador.com/noticias/judicial/702-lideres-sociales-y-135-excombatientes-habrian-sido-asesinados-desde-firma-del-acuerdo-articulo-862367
[7]                     
[8]                         https://debatehidroituango.blogspot.com/
[9]                         https://www.gonzaloarango.com/ideas/medellin.html
[10]                     https://www.planetadelibros.com/libro-angosta/13334
[11]                     http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/T-622-11.htm
[12]                     https://www.colombia.com/actualidad/nacionales/preocupantes-cifras-de-deforestacion-de-bosques-en-colombia-230529
[13]                     https://actualidad.rt.com/economia/view/121399-jurista-banco-mundial-revela-elite-domina-mundo

Última actualización: 13/11/2019