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El día lo devora todo

Por: Kiril Merjanski
Traductor: Armando Romero

El día lo devora todo

 

Desde la mañana ha estado lloviendo y no parará

                                                                           no parará,

                                                                           no parará...

 

Lo gris desciende

como una araña desde el techo, silenciosamente;

así nuestro amor

como una mosca seca, vacía,

queda columpiándose en la red.

 

El día despliega su insaciable apetito:

No nos salvaremos

de su hambre atragantándonos de palabras,

o de la fatiga de sus impulsos sin sentido.

 

Desde la mañana ha estado lloviendo y no parará

                                                                       no parará,

                                                                       no parará...

 

 

Noche

 

El ritmo

que trae la lluvia

no me pertenece.

 

Los ruidos con que nos arrulla para dormir

se repiten:

monótonos,

inevitables,

y son tan grises como la lluvia.

 

Así es el amor

cuando cae,

lento,

insuperable

dentro de mí,

borrando las líneas de tu cara

y me olvido ...

 

Tienes un cuerpo.

 

Recuérdamelo.

 

 

Un soplo de viento

 

Sombra de un ala. Vela de un barco

 

por encima de los cuerpos

 

desnudos bajo una ventana abierta

y el viento empujando.

 

Verano.

 

Solo un soplo de viento

en el vaso limpio

de memoria.

 

Sólo un soplo de viento.

 

Y la cortina de la ventana blanca

subiendo y bajando.

 

 

La edad de oro

 

A la hora que fue crucificado

el lechero sacó su leche al mercado,

el tendero vertió agua en el vino,

los mensajeros corrieron a entregar sus noticias,

los marineros zarparon con velas desplegadas al viento,

los poetas cantaron por la paz y la tierra bendita,

los soldados esperaron la guerra,

el oráculo profetizó sequía y pestilencia.

Los filósofos divagaron sobre la mentira y la verdad.

"¡Oh, la edad de oro!"

 

                        Incluso Dios

                        estaba ocupado

                        en otras cosas

 

Pero ¡Es extraño!

La leche no se cuajó,

el vino no se agrió,

el agua seguía corriendo clara

y, como siempre,

los mensajes - buenos y malos - continuaron llegando,

las velas de los barcos se llenaron de buen viento,

la paz fue glorificada una y otra vez,

la guerra fue preparada con entusiasmo,

las profecías del oráculo se hicieron realidad,

todos celebraron esa edad que llamaron "de oro",

y la mentira estaba muy distante

de la verdad.

 

Cuando todos terminaron sus trabajos

y alzaron sus ojos a la cruz...

 

                           Él

                           ya había resucitado.

 

 

Orfeo - La última canción

 

Bendito sea el sueño de todos los que vivieron,

de sus amigos y de sus enemigos.

Yo, que había odiado sus sueños, bajé,

                                                                     bajé...

Hasta llegar a lo profundo de mi amor.

 

 Bendito sea  el sueño de los culpables,

 de los cansados, y de los inocentes

que duermen a la orilla del tiempo

olvidando la marea.

 

Bendito sea  por el párpado

del buitre que los acecha desde arriba ...

 

Bendito sea para todos.

 

Incluso las pesadillas son un consuelo para ellos.

 

Yo baje,

                      bajé...

 

Y emergí.

 

 

Prólogo

 

Para nuestros párpados pesados contra el sol

el viaje no es una forma de llegar a alguna parte

 

Más allá de la cubierta las gaviotas y las olas vienen

una tras otra, siguiendo el ritmo

de la luz del sol

mientras nuestros vasos goteantes brillan

junto a las sillas de reposo.

 

La brisa del mediodía sopla tímidamente.

 

Y con frialdad fugaz

entrega palabras de una conversación distante:

“¿No la sientes?”

Ah... ¡la caricia del océano!

 

Hace calor. Estamos aburridos.

 

De repente un grito: "¡Ojo! ¡Tiburón!"

 

Una aleta vertical

(vigorosamente curvada

y suave como un bisturí)

se desliza más allá de la cubierta y desaparece

en una corona de espuma que se desvanece.

 

Nuevamente nuestros ojos están medio cerrados;

sorbemos silenciosamente de los vasos.

 

Felicidad... sí, pero estamos aburridos.

 

No hay ningún sentido del horror por lo que hemos visto.

 

Afortunadamente, el juego frívolo

de los delfines nos distrae de nuevo.

 

El principio y el fin

siempre pasan desapercibidos.

 

 

La partida de Odiseo

 

La libertad no son trozos de queso de pera

apilados contra las paredes de la bodega del rey.

La libertad no es una lata de queso blanco,

mucho menos un trozo de queso suizo.

La libertad no tiene sabor.

Es como el aire, como el agua.

no te da náuseas.

Si le das un pan y un cuchillo

a un hombre hambriento, comerá y matará.

La libertad no es ni pan

ni cuchillo.

 

 

Después de la partida de Odiseo

 

(Tityrus, libre, borracho y feliz, luego de sobrevivir el invierno,

vuelve a su casa vacía.)

 

La muerte no existe. El cielo sigue girando.

Bajo los pies brillan los charcos

más tiernamente que las Pléyades...

Y de nuevo es primavera.

En la base del farol, en una piscina de luz,

yace el cuerpo de un gato muerto,

y con las manos abiertas,

desde lo alto, Géminis

está lista para venir en nuestra ayuda.

Camino sobre surcos lisos y embarrados

hacia la casa de campo en mi pueblo - desciendo, desciendo,

y si la Vía Láctea

no estuviera tan abruptamente inclinada,

la atravesaría por la noche

y renacería con el alba...

 

Cae una estrella,

rasgando el cielo

desde arriba hasta abajo.

*

Kiril Merjanski nació en Sofía, Bulgaria, el 30 de julio de 1955. Es poeta, dramaturgo y traductor del inglés. Se graduó en Historia en la Universidad Saint Kliment Ohridski de Sofía. Vive en Estados Unidos donde se graduó con una Maestría en Historia (2007) de la Universidad Estatal de Wright. Se le considera uno de los poetas búlgaros posmodernos más influyentes. Sus obras han sido traducidas al inglés, español, francés, bosnio, croata, alemán y sueco. Sus obras incluyen: ¿Quién mató a Pitágoras ?, una obra de teatro (Sofía, 1988); Marea Nocturna, poemas, (Sofía, 1990); Epitafios seleccionados de la decadencia del Imperio Romano, poesía (Sofía, Tipografika, 1992); Una tierra nublada, poemas (Sofía, Svobodno poetichesko obshtestvo, 1995); El mito de Ulises en la nueva poesía bucólica, poesía (Sofía, Agentsiia Ima, 1997); Tiresias el ciego, una obra teatral que tuvo lugar en 1998-1999, en el Teatro Sfumato de Sofía; Aves, Visiones, Desiertos, poemas (Sofía, 2002); Antigüedad después de la antigüedad, poesía (Sofía, 2004); Los tratados serbio-búlgaros de 1904 y la política balcánica de Rusia: hacia la ruptura del equilibrio en Europa del Este ante la crisis de Bosnia. (Alemania, VDM Verlag Dr. Müller, 2008); "Antigone" Por Sófocles. Traducción poética al búlgaro por Kiril Merjanski. (Sofía, Editorial: Prosveta, 2015).

-Poems en Beltway Poetry Quarterly
-Antiquity after antiquity: a (post) modern reading of antiquity in Bulgarian Poetry By Yoana Sirakova in Academic.oup.com
-Wikipedia 

Publicado el 24.04.2019

Última actualización: 08/05/2019