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Proporción dorada

Por: Shota Iatashvili
Traductor: Omar Pérez

El aviador

Despegó y todo le salió bien:
Lo elogiaron, bendijeron, se inclinaron ante él.
Despegó nuevamente, y nuevamente todo le salió bien:
Lo aceptaron y no le negaron pan, agua ni
Un peine para sus alas y su plumaje.
Despegó una tercera vez y esta vez, también, le salió bien:
Se resignaron a él, lo toleraron.
Despegó una cuarta vez y le salió mal:
Lo llamaron tonto plagiario de un ángel.
Pero aun despegó una quinta vez -
Le dispararon,
Lo mataron.

 

 

Movimiento

Soplaba un viento y una mujer volaba con el viento
la mujer volaba con el viento y un hombre corría tras ella
el hombre corría y todos sus amigos lo seguían
los amigos seguían llegando y una taberna esperaba
la taberna esperaba y la cerveza se volvía agria
la cerveza se volvía agria y el tabernero envejecía
el tabernero envejecía y su pelo se le caía
su pelo se le caía mientras caían bombas del cielo
caían bombas del cielo y las casas se desplomaban
las casas se desplomaban y una nueva taberna era construida
una nueva taberna era construida y nuevos amigos llegaban
nuevos amigos llegaban y un nuevo hombre corría
un nuevo hombre corría y una nueva mujer volaba con el viento
y una nueva mujer volaba con el viento y el viento viejo soplaba
el viejo viento soplaba y giraban nuevos molinos de viento
los molinos de viento giraban y el nuevo Don Quijote llegaba al mundo
el nuevo Don Quijote llegaba al mundo y Cervantes moría
Cervantes moría y Shakespeare moría también
o era el 23 de abril de 1616 y
la literatura estaba de luto y Dios reía
Dios reía y ocasionalmente un hombre reía también.
El hombre reía y bebía cerveza
o viceversa: primero bebía cerveza y luego la risa
seguida del llanto
y finalmente se puso de pie y salió tropezando detrás de la mujer
la mujer se alejaba corriendo tras el rastro del viento
el viento soplaba e intentando alcanzar la luz
el hombre estaba de pie mirando a los demás tratando de sumarse
y de vez en cuando
el hombre era un físico
un poeta
un borracho.
El hombre iba con frecuencia a la taberna
y mientras la cerveza se agriaba y el tabernero envejecía,
él conversaba con sus amigos
y Dios reía
Dios reía…

Y el viento soplaba.

 

 

Sobre cómo una ciudad es publicada cada día

Comienzan a trabajar al alba, los correctores y estilistas citadinos.
Cortan el césped,
pintan las fachadas de los edificios,
vuelven a conectar los cables rotos,
leen las calles línea por línea
cual profesionales:

este perro no debería estar aquí, quitémoslo;
vamos a añadir un estanquillo de prensa entre estos dos árboles,
y allí, al final de la calle
habría que colocar un bidón de basura pero
cambiemos el nombre de la calle.
Justo ahí necesitamos relacionar un supermercado con su texto original -
citas de la vida norteamericana,
aquellas que la ciudad aprobara recientemente.
Francamente, muchas tareas quedan por emprender,
pero no debido a la debilidad.
Cada mañana hay una diligencia constante;
meten sus narices en los polvorientos volúmenes y
realizan sus labores interminables:
reemplazan los adoquines,
vuelven a pintar los carteles según los días feriados,
cuelgan las señales de tránsito
y, finalmente, llevan esta ciudad estilísticamente
correcta al Editor Nocturno para ser publicada.

 

*

 

El elegante vestido primaveral
alrededor de tu cuerpo
me sorprende
como si tu alma estuviera envuelta
en un abrigo invernal.
Sabes, supongo
que el metabolismo no solo
tiene lugar en el organismo.

Sabes, supongo
que los elementos de tu vestido
se mezclan con tu sangre
y los carbohidratos son
tu nube de plumaje.

Esto es química, no erotismo.

Esto es química, tal vez incluso estética,
pero en modo alguno
una imaginativa confesión amorosa.
Esta diseminación de vestido y alma
está explicada en mi libro de química.

No me digas que soy un químico vulgar.

Ya sé
que mi camisa amarilla
es de un amarillo sin censura
y no tiene ni siquiera un rastro
de dispersión con la furia de los Girasoles de Van Gogh.

 

 

Trazando una línea entre meteorología y poesía

I
Finalmente uno debería negarse a utilizar
Palabras que denoten fenómenos elementales,
En especial si describen
Experiencias y estructuras mentales de la espiritualidad humana
La poesía del presente y el futuro debe ser capaz de prescindir de ello.

II
Miro a través de la ventana.
La lluvia llueve en poemas cantados por milésima vez.
Salgo.
No hay nada de poético en el viento.
Solo agita mis pantalones,
Golpea mi cara y confunde mis pensamientos,
Lo cual seguramente confirma
Mis especulaciones teóricas:
La poesía y la meteorología
Se han enfrentado a lo largo del tiempo,
Y ahora es el momento de que
Cada una se ocupe de sus propios asuntos,

III
Mi abuela (por parte de padre) Mariam Iatashvili;
Era meteoróloga.
Mi abuelo (por parte de madre) Parmen Rurua,
Era poeta.
Desde la infancia las cosas que me sonaban más poéticas
Eran los nombres de los diversos tipos de nubes.
Mi abuela apuntaba al cielo y me mostraba,
“Cumulus, estratocumulus”.
Pero ha pasado mucho tiempo desde aquel entonces.
Y hoy yo,
Por lamentable y extraño que pueda parecer,
Voy a denunciar
La naturaleza no poética de la meteorología
Y la naturaleza no meteorológica de la poesía.

IV
Espero que se den cuenta
De que este no es un tema fácil
Tanto más si han escrito versos tales como:
“El viento está en el alma, oh María de ojos húmedos,
El viento está en el alma, sea de noche o plena luz del día...”
Y unas cuantas cosas similares.
Sí, este no es un tema fácil.
Pero no obstante hago esto
Para que en la vida y la poesía del futuro
No haya lluvia que caiga de mis ojos,
Ni nieve cayendo en mis cabellos,
Ni viento alguno que aceche en mi alma.

V
Escribí este poema
Como un reporte meteorológico para la poesía
Y salí a la calle,
Donde un viento no poético
Agitó mis pantalones y
Golpeó mi cara.

*

Nació en Georgia en 1966. Es poeta, escritor de ficción, traductor y crítico de arte. En dos ocasiones ganó el Premio SABA, el más prestigioso de su país; en 2009 el Premio Internacional de Poesía Kievskie Lavri (Ucrania), en 2018 el premio de literatura polaca Klemens Janicki por el libro de poesía Proporción dorada y en 2018 el Premio Vilenica Crystal en el Festival Literario Internacional Vilenica (Eslovenia). Sus obras han sido traducidas al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, portugués, rumano, chino, ruso, polaco, checo, esloveno, sueco, finlandés, estonio, letón, ucraniano, bielorruso, turco, albanés, armenio y azerbaiyano.

Última actualización: 11/06/2019