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De Cantar la nada

Por: María Negroni

Algo nunca visto

como cuando se dice a alguien
no te despiertes de mí
no me prohíbas 
               con tu razón traidora

y a bordo de un velero azul
aparecen de pronto
               varias figuras retóricas

la anáfora de un beso
la catacresis de un llanto

y una linterna mágica 
alumbra
la sinfonía del mundo

oro mudo
en la noche del pájaro

 

 

Siguiendo un fuego

ahora
si puede decirse ahora
para esto 

que siempre está pasando y vino 
y encenderá la luz
               detrás de cuál imagen

vos 
contra un paisaje
cada vez en su temblor

               eternamente mi ciudad
               que todavía no se supo

y sin embargo estoy cantando
a ese camino que me abrís

encandilada 
como una oscuridad 
               en otra oscuridad

 

 

Escrituras

el arte es una cosa mental
pero tus manos
alzadas
a lo invisible de mí

como si fueran sordas
al tacto
de lo que no tendremos

quisieron abrir un cauce

y así fuimos un río
y nos íbamos
de la boca a la boca
sin más expectativa
que todo

y hasta pudiera decirse
que una ciudad perdida
se asomó a tu dibujo

mientras los cuerpos volvían
a saber eso que ignoran

 

 

Nocturno

nunca vi un cielo así
repleto de batallas 
               a punto de ocurrir

como si hubiera una verdad
en algún sitio

o noche diminuta
para un concierto 
inmenso

no sé de otra espiral
donde mi flor oscura
se tolere

               incluso plena
               incluso abandonada

 

 

Monólogo interior

¿cosa busca la noche
cuando aquí prolifera
                  tu ausencia más palpable

y yo me quedo en vano
                 cada vez hacia nadie

eco de qué mármol
de qué aurora

luz de sombra de tu luz
que me naciera

o alegoría del oído

esa campana
repicando

por todo paisaje?

 

 

             De Arte y Fuga

 

IV
(canon inversus)

una  mujer espera
a la orilla del río
para decir         lo que no sabe

y el río la ve y no la ve
y ella
en su desnuda inexperiencia
a punto de llegar a lo que busca
eso
     que tal vez podría decir
pero no sabe
querer

canta

canta como dormirse
en el regazo del agua
                   que la escribe

como llamando
al río de su cuerpo
que calla de deseo
en la indecisa noche
            que lo inspira

y así
en la medida de las cosas
espera
            lo que ansiaría
            preferir

un líquido temblor
una música incumplida
            para saber qué dice
cuando dice
no saber

otoño en la ribera
abiertamente noche

no hay
más historia que ésta

una mujer que invade
la página nerviosa del deseo
como una muerte atenta
                 a lo que vive
dentro de ella

esa impaciencia
por ser lo que sería
si el corazón hablara
tranquilo en su orfandad

y el río la ve
            y después no la ve

y ella
que ignora lo que supo
           sin por qué
la inverosímil casa
de las cosas

canta
está cantando ahora
            como emprender un vuelo
hacia sí misma

y el río se va
se va la pena escrita
             llevándose su imagen
a las tierras del mar
donde ella todavía
no nació
            y es ya una desinencia

 

 

V
(musiklexicon)

                                                Vous cherchez trop à comprendre ce qui se passe, cher Monsieur.
                                                C’est un grave défaut.

                                                Jean Cocteau

a ciertos besos
a la subida del invierno
            es mejor no entrar
se ve demasiado
o demasiado poco

                ¿Usted sabe quién soy?
                sí         una idea           una prisión arbolada
                un gran lobo negro

               ¿qué clase de lobo?                          
                mi pequeño sol de aquel lugar
               esas nieblas
                       
así es
todo tiene su sombra
su cuerpo
               a medio hacer

había una vez una vez
una vez

                  ¿hay alguien?

                  ¿una niña
de acá para allá
            de allá para acá
                        nunca más allá de?

entre lo que no llega y lo que ni siquiera
cabría esperar que llegue
todo        y        nada
la demanda absoluta
de la vida

a ciertos fríos
a ciertos besos oscuramente sueltos
            mejor no entrar

no hay qué decir
no hay cómo no decir
lo que no hay

había una vez
un aquí

                         había un aquí
                         allí                                           

                        ¿Usted sabe quién soy?
                         sí         la historia         de la palabra nunca
                        el destello de una noche            al frotarse contra otra              

                       ¿qué clase de noche?
                       una traición a la infancia         

así es
todo tiene su cesto
            de significantes rojos

esas nieblas
donde la pena adorna
la caminata inmóvil del poema
y el Deseo canta
            lejos
            muy lejos
el inconcluso cuerpo
de lo real


María Negroni nació en Rosario, Argentina, en 1951. Ha publicado numerosos libros, entre otros: Arte y FugaCantar la nada, Elegía Joseph CornellInterludio en Berlín, ExiliumObjeto Satie y Archivo Dickinson (poesía); Ciudad Gótica, Museo Negro, El testigo lúcido, Galería Fantástica, Pequeño Mundo Ilustrado y El arte del error (ensayo); El sueño de Úrsula y La Anunciación (ficción).

Beca Guggenheim en poesía y Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI, su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, sueco y portugués.

Islandia (primera edición Monte Ávila Editores, 1994) recibió, por su versión en inglés (Station Hil Press, 2001), el Premio al Mejor Libro de Poesía en Traducción del año del PEN American Center (Nueva York, 2002).

Poemas y biografía  Web poemas del alma
Artículos de María Negroni en Eterna Cadencia
María Negroni: “La figura del crítico está siendo reemplazada por los likes de Facebook” Entrevista de Javier García en la web culto.latercera
Página de María Negroni en casadellibro
Artículos en La Nación
Poemas en Literariedad

Publicada 3.02.2020

Última actualización: 04/03/2020