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Fenomenología del sufrimiento, un encuentro entre el rostro y la justicia restaurativa en Colombia

Por: Paula Andrea Pérez

“La guerra la relatan las mujeres.
Lloran.
Su canto es como el llanto.”

A Svetlana Alexiévich
(2015, P.10)

Se escribe del sufrimiento porque a partir de esta vivencia es posible acercarse al rostro del Otro, al mundo de lo simbólico y a la narrativa de su existencia. Considerar el rostro del que sufre, es darle apertura al mundo de la Ética, que en este caso se denominará Po-Ética del rostro, porque en palabras de Joan Carles Mèlich:

   Dejemos regresar los poe­tas a la ciudad para volver a registrar los
   nombres de los es­critores cuyas identidades quisieron borrar los
   poderosos de la historia. Debemos responder de la palabra que se 
   narra en el relato, debemos compadecernos, sufrir con aquel y
   con aquellos que ya no están frente a nosotros para hablarnos
   cara a cara, pero que nos han dejado, en herencia, su escri­tura.
   (Mèlich, 2000, p.79) 

La po-ética como puente mediador sirve para entender la fenomenología del sufrimiento, hace que la palabra sea la herramienta sagrada para narrar lo indecible. Como lo es el caso de las obras de Svetlana Alexiévich en donde es posible escuchar los relatos de aquellos que padecen el sufrimiento directamente.

Desde los acontecimientos en la Planta Nuclear de Chernóbil del pasado 26 de abril de 1986 en el misterioso lugar ubicado en un rincón de Beralús-Bielorrusia, Svetlana ha padecido el exilio y el dolor de no solo perder su tierra, también su arraigo y su familia. Su compromiso con su profesión la ha llevado prestar su oído para escuchar a los que sufren y darles voz. Así a partir de los relatos de estas vivencias del sufrimiento, detrás de las reflexiones se encuentran algunos conceptos los cuales son objeto de estudio de la filosofía, de los expertos en literatura, pero también de los estudiosos de la justicia restaurativa en donde es posible escuchar al que sufre.

Desde los aportes de la fenomenología, ella no solo puede ser vista como método filosófico, ella es pura vivencia y experiencia, en donde es posible configurar conceptos a partir de la vivencia del encuentro con los objetos, con los Otros, con su rostro y con su relato de vida; esto es posible desde una descripción existencial de las intuiciones que se perciben de esa realidad y de las cosas. 

La fenomenología pretende integrar las experiencias del mundo de la vida, en este caso del encuentro con el sufrimiento y con el rostro del sufriente, cuya realidad lo padecen las víctimas, y en el caso colombiano, su sufrimiento nace de las acciones de Otros, por las externalidades y las situaciones que en los distintos escenarios les producen daño. Para hablar de justicia restaurativa se requiere como condición necesaria la existencia del daño como consecuencia del conflicto.

Del otro se perciben sus emociones, su vergüenza y sus necesidades, a través de su rostro es posible evidenciar su sufrimiento, su impotencia e incluso su muerte. A su vez, el otro construye una idea, define y etiqueta a ese que está ahí. Para Jean Paul Sartre: Soy mi experiencia del prójimo (Sartre, 1981, p.454).  La literatura y la filosofía se encuentran a través del pensamiento de Jean Paul Sartre, en donde a través de los rostros de sus personajes, es posible reflexionar de sus vivencias y de la forma en como asumen cada toma de decisiones.

El rostro de la espera, el rostro que marcó el pasado, un rostro que narra el relato de un dolor que no termina. La literatura rusa en su totalidad habla de esto. Se ha escrito más sobre el sufrimiento que sobre el amor…y las historias que escucho también. (Alexiévich, 2015, p.23)  El sufrimiento es un dolor sin tiempo, el dolor pasa pero esa marca del dolor incesante, permanece con quien lo padece, el rostro queda marcado por su paso como una imborrable cicatriz que hace parte del paisaje. Un rostro cuyo aspecto denota una situación y un volver en el tiempo mediante el recuerdo, un rostro que no olvida y que siempre espera.

El sufrimiento deja marcas imborrables en la vida de quien lo padece, en los rostros quedan  los sentimientos y emociones que se viven en la guerra, la habilidad de este género literario permite con pocas palabras retratar las escenas dantescas descritas por sus personajes, la muerte, la desgracia, la pérdida de los seres amados y el dolor de la partida.

   No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra. No escribo
   la historia de la guerra,  sino la historia de los sentimientos. Soy historiadora
   del alma. Por un lado, estudio a la persona concreta que ha vivido en
   una época concreta y ha participado en unos acontecimientos concretos;
   por otro lado, quiero discernir en esa persona al ser humano eterno.
   La vibración de la eternidad.
   Lo que en él hay de inmutable.
   (Alexiévich, 2015, p.19)

 

Para concluir

La fenomenología detrás del rostro del sufrimiento relata por su parte, las huellas que el dolor han dejado en el Otro, permite reconocer ese rostro que es revelación y aparición, como método filosófico lleva a entender desde lo vivido que detrás del relato existe un protagonista de la historia.

El sufrimiento puede manifestarse a través de un acontecimiento impredecible, una pérdida, una noticia inesperada y o a través de la reacción del otro. El problema de esta reacción, es que ella se materializa muchas veces en la falta de conciencia por el dolor, en el borramiento del rostro del otro a través del rechazo, del menosprecio y de la negación de sus derechos. Escuchar los relatos se constituye en este caso como el primer acto de justicia restaurativa.

Referencias bibliográficas.

-Alexiévich, S. (2015). La guerra no tiene nombre de mujer. Barcelona: Penguin Random House.
-Mèlich, J (2000) La educación como acontecimiento ético. Buenos Aires: Paidós
-Sartre, J. (1981) El ser y la nada. Buenos Aires: Losada S.A.

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Paula Andrea Pérez nació en Medellín en 1983. Magíster en Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. Es abogada de la Universidad de Antioquia. Docente universitaria y asesora de prácticas del Instituto de Filosofía. En la actualidad cursa el Doctorado en Filosofía en la Universidad Pontificia Bolivariana. Con Formación en Licenciatura en Filosofía de la Universidad de Antioquia.

Ha participado como conferencista internacional, en ponencias nacionales e internacionales. Desde el 2017 dirige del Semillero de Transformación de conflictos, es experta en mediación de conflictos.

Como conciliadora en derecho, es asesora en varios centros de Conciliación de la ciudad de Medellín. Es investigadora del Grupo GITS de la Universidad Pontificia Bolivariana, centra sus investigaciones en justicia inclusiva, derechos de personas con discapacidad, justicia restaurativa, alteridad y procesos de creación literaria.

En la actualidad es docente del curso Literatura y Conflicto, el cual está adscrito a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia  y como docente vinculada al área de Mecanismos Alternativos de Resolución de Conflictos –MARC-.

CVLAC

Última actualización: 20/12/2019