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La raíz poética y el lobo interior

Por: Rómulo Bustos Aguirre

Las ideologías que degradan al hombre solo se extinguirán
cuando la revolución alcance la intimidad del hombre

Jorge Gaitán Durán

 

El hombre es un animal político. Ya se sabe de quién es esta afirmación. El hombre es un animal poietico. No sé de quien pueda ser exactamente. Sea de quien fuere, me la apropio.

Se trata de afirmaciones entrelazadas: la condición poietica posibilita la necesidad política.

La necesidad política: es decir, la necesidad de crear redes, jerarquías, protocolos y estructuras sociales y culturales que hagan posible el gregarismo, que mantengan las cosas en su lugar, que impidan que se desencadene el lobo interior. Pues la necesidad política no anula aquella otra frase bien sabida:  homo homini lupus. Solo le da otra forma. En realidad, el lobo es quien teje (como “adorable” o devoradora abuelita, según el momento de las relaciones o tensiones sociales) el “tejido social” (O, más, bien la “red” social, con la connotación paralizante o depredadora que arrastra el término). Siempre se tratará, en todo caso, de un pacto de lobos, con todos los matices del juego: lobos travestidos de ovejas, lobos “sinceramente” ocultos en ovejas, ovejas potencialmente lobos, lobos definitivamente ovejas etc. Tejido frágil, susceptible de destejerse en cualquier momento.

La condición poietica o mitopoietica: es decir, las tecnologías simbólicas de la psiquis, la capacidad de crear ficciones, mitos, narrativas, creencias que provean del pegamento imaginante requerido para el fiat lux de la polis.

Sin embargo, la capacidad poietica del ser humano que hace posibles las codificaciones que hacen posible la polis (los diversos códigos morales, las diversas formas de dogmáticas religiosas, los diversos sistemas filosóficos y las concepciones antropológicas que de ellos emanan) son siempre reducciones poieticas al servicio del lobo interior.

Hay, sin embargo, un resto imaginante no reductible, un resto imaginante resistente a toda reducción. Lo que bien podríamos denominar: una reserva órfica. un remanente órfico, una raíz poética. Es esto a lo que restrictivamente llamo poesía. Y ello es el punto de partida no ya de una Política sino de una Utópica o una Ou-política. Este radical poético es el que encontramos, con mayor o menor intensidad y complejidad, en el fundamento de las culturas primordiales, de las culturas chamánicas. De allí los términos reserva órfica remanente órfico, pues Orfeo es el gran chamán de la poesía de Occidente. El radical poético consiste en el diálogo abierto con lo abierto, con lo incesante, con lo sagrado, con lo que es (evocando la fórmula yahvista).

Esta apertura a lo abierto no está exenta de miedos y terrores, pero es también posibilidad de autoconocimiento, libertad y equilibrio.

Es en este contexto cuando adquiere pleno sentido la conocida afirmación de Jorge Zalamea: “en poesía no existen pueblos subdesarrollados”, como punto de partida para emprender ese sugestivo viaje por la comarca poética de los pueblos primordiales en su ensayo Poesía ignorada y olvidada.

Es esa reserva órfica lo que fulge y centra esa poesía ignorada y olvidada.

Y es en este contexto donde puede tomar cabal sentido la compleja trayectoria de la poesía moderna a partir del romanticismo, pasando por el simbolismo, el “malditismo” y las vanguardias hasta la poesía contemporánea y actual. 

Desde mi punto de vista esta trayectoria, marcada por la llamada autonomía del arte moderno -en general-, y en las condiciones sociohistóricas y espirituales de la modernidad, no es otra cosa -en el caso particular  de la llamada  lírica­­­- que la poesía moderna escapando de las codificaciones reductoras que la hacían  tributaria  de la religión, de las convenciones morales y estéticas. Vuelta sobre sí misma, se retrotrae a su condición-raíz. Apela a su libertaria reserva órfica, se hace nuevamente hermana del metamorfismo y el animismo de las visiones de mundo primigenias, que intentan no reducir o codificar la realidad al servicio del lobo interior, de una racionalidad y una moralidad de bolsillo sino entablar un diálogo abierto con lo abierto, intentar seguirle el paso de baile (no intentar marcarle el paso) a lo incesante, a lo sagrado.

La apelación a esa reserva órfica, más allá o más acá del poema, iluminando nuestra relación con todo lo vivo y muriente, con lo otro, incluido, por supuesto y principalmente, con nuestro lobo interior, constituye el punto de partida para una relación más armónica con el todo y para una transformación del ser humano y de la sociedad.

Todo esto es, naturalmente, UTOPÍA, es decir, la puesta al servicio del hombre de la capacidad más potente del ser humano: la imaginación, la capacidad mitopoietica, la que lo funda en su singularidad de especie específica sobre la tierra.

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Rómulo Bustos Aguirre nació en Santa Catalina de Alejandría, Bolívar, Colombia, en 1954. En 2004 la Universidad Nacional de Colombia compila su Obra poética en el volumen Oración del impuro. En 2016 el Fondo de Cultura Económica publica su Obra poética reunida bajo el título La pupila incesante. En 2017 publica su octavo poemario: Casa en el aire (Pre-Textos), y el ensayo Muerte de Dios y poesía Moderna en Colombia.  Este último, además de una indagación sobre la poesía en el mundo moderno, es un estudio sobre tres clásicos de la poesía colombiana contemporánea: Héctor Rojas Herazo, Jorge Gaitán Durán y Álvaro Mutis. Sus más recientes antologías: De moscas y de ángeles (Pontificia Universidad Javeriana, 2018) y Monólogo de Jonás (El Taller Blanco, 2019). En 1993 le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía, concedido por el Instituto Colombiana de Cultura, y en 2019 este mismo Premio nacional concedido por el Ministerio de Cultura.

Su obra ha circulado en muestras antológicas, revistas y eventos nacionales e internacionales, así como en traducciones parciales a otros idiomas. De esta ha dicho el poeta y crítico Juan Manuel Roca: "Gracias a la seducción de un lenguaje de alta precisión, en un juego en el que no sabemos si la flecha da en el blanco o el blanco da en la flecha, como dicen que lo logran algunos arqueros orientales, sus poemas atrapan nuestros sentidos, al mismo tiempo que lo hacen la inteligencia del cerebro y la inteligencia del corazón".

Magister en literatura hispanoamericana por el Instituto Caro y Cuervo. Doctor en Ciencias de las religiones por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es profesor de literatura en la Universidad de Cartagena (Colombia), donde dirige la Colección El reino Errante Biblioteca de Literatura del Caribe Colombiano y el Taller de Poesía el ala que no cesa.

Lecturas recomendadas:

- Cuatro poemas de Rómulo Bustos Aguirre, ganador del Premio Nacional de Poesía 2019 Revista Arcadia.
- “Yo me hago poeta en pelea conmigo mismo”. Reportaje a Rómulo Bustos. METRO.
- Poesía. Casa en el aire.
- La poesía como asedio del silencio. Entrevista a Rómulo Bustos por Emiro Santos García.
- Poemas Ómnibus 40-42. 
El silencio de la ballena. Artúculo de Rómulo Bustos Aguirre. LITERARIEDAD. 
- Poemas La poesía alcanza para todos. 
- Poemas en la web del FIPM
- Poemas II en la web del FIPM
-“El péndulo se busca a sí mismo”. Video en la antología de la Revista Prometeo

Creada en diciembre 20 de 2019

Última actualización: 24/02/2020