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El regalo del sueño

Por: Simeon Dumdum Jr.

América

 

Lo escuché hablar
sobre Virginia Occidental
(él nació en Leyte
Pero vivía en
Virginia Occidental).
Hablaba como lo hacen
en las películas,
y como Ronald Reagan
en la radio.
Incluso su manera
de decir “Virginia”
era mejor que la de
Hinying, una chica que yo conocía
Cuyo cabello le caía del hombro
Como la cola de un pájaro,
decía su nombre,
que era “Virginia”.
Y en aquel atardecer caluroso,
Me dije a mí mismo
Que es allí donde me gustaría estar,
En Virginia Occidental, o en Nueva York,
O en San Francisco,
Porque el primo dice
Que todo allí es grande
Y barato – pollos grandes,
Huevos grandes, rascacielos,
Y flores grandes.
El Primo me miró
Y dijo: Sí, rosas grandes,
Rosas de té, e iba a mencionar otras rosas,
Pero la luna fue creciendo
Y era más grande que en
América.

 

 

Ópera del tercer mundo

 

Cuando pateó al gobernador,
El aplauso
Fue ensordecedor.
Todo el mundo se levantó
Y vitoreó.
Incluso un bebé dijo yuhu,
Así pensó él.
Semejante adulación
Nunca tuvo en su carrera,
Y fue por una acción
Que su papel
No había exigido.
¿Por qué estuvo a punto
De estallar en una canción
Tras besar a la protagonista?
Cuando vió
Al gobernador, sonriente
En primera fila,
Se acordó del dictador,
Del amo del gobernador,
Y de sus pecados
Contra el pueblo.

Por su parte, el gobernador
Que merecía crédito
Porque amaba a Vivaldi,
De quien pensaba pintó La Última Cena,
Era bastante conocido.
Mejor conocida
Fue su pasión por el teatro,
Y lo trágico que podía pasar
Era para uno
Considerar su honor de tonto
En asuntos del escenario,
Por tanto, cuando el actor bajó
Con una prisa sorprendente
Y le dió 
Una patada real
En la ingle,
Se sintió honrado,
Maravillándose con gratitud
Por cuánto ha progresado el teatro,
Y se unió a la multitud
En aplauso.

 

 

A todos los pajáros que he amado antes

 

Un amante detrás de una persiana o donde sea.
Los amantes se quedan a mirar con disimulo a un amor indómito,
En mí no, en su caso, un matorral de bambú
Elegido por una urraca, que lo observaba mientras
Él la miraba a ella lavar ropa en el arroyo.
Tan dulce y tímida era ella –que la conocían como
Quien huía de los hombres al más leve
Aproximarse–  él se aseguró que no
Asustaría al pájaro nervioso y se entregaría,
lo cual significaría, desde el estado mojado y descuidado de ella,
Una fuga inmediata, que él no quiso que sucediera
Antes del día cuando de algún modo él
Le revelaría su amor. Pero, como sucede con frecuencia,
La mujer que huye de los hombres
Un día se fugará con un hombre – y este
Fue el día que él había planeado salir del matorral
De bambú – y estaba tan
Desconsolado, pájaro posado en su mano.

 

 

El prejuicio sexual de la física Newton

 

¿Un romance? Para él, son viajes en autobús
Por sendas montañosas junto a una chica del campo
Con cabello perfumado y pechos fuertes
Y una batería de cocina como equipaje
(quizás una tetera que podría ponerse
En el compartimento de arriba).

Y asegurándose de que ella se sentaría a su lado,
Un pequeño monje con sólo un haiku en la mente,
Y cuyo hombro se encajaría en la axila de ella
Como en una vaina. ¿Y su mano? Parecía
Haberse liberado por el sueño desde el abrazo de la oración
Y ahora, saltando como una rana por cada sobresalto del autobús
Hacia al muslo de ella, y allí permanecer y esperar

Por el momento antes del despeñadero y del valle,
Cuando el autobús haría una curva cerrada
Lanzando a todos a volar –
Las cabezas a chocar contra la ventana
Y la paz de una vieja mañana,
Y la rana a saltar hacia el estanque
Del regazo de ella, y la tetera a caerse
Con un clang, sobre la corona de su cabeza.

 

 

Para Genoveva

 

Agarras la bolita tan firmemente
Que uno tendría que quebrar tu mano
Para arrebatártela.

Como uno que rompe la rama
Para alcanzar la fruta…

Y uno espera…

Llega el tiempo
Cuando la fruta cae simplemente,
El tiempo de la madurez,

Y llega el tiempo
Cuando el mundo simplemente cae,
El tiempo de dormir.

 

 

Los Li Po de la ciudad

 

Li Po se ahogó al sumergirse en un estanque
A recoger un trozo de la luna.

Pero él no era Li Po,
Y era sólo un aguazal.

La ciudad tenía muchas calles con charcos
Y muchos hombres como él
Que preferirían ahogarse
En un lago de cerveza…

Además, aquella noche de plenilunio,
Al curiosear dentro del charco,
Su corazón se llenó…

No de poesía sino de ira
Por cómo las lluvias habían cavado hoyos en las calles,
Y en su alma,

Y por no haber sido atendidos estos hoyos
Ni por el tiempo                                                  
Ni por el Ayuntamiento.

Por tanto, escupió a su rostro en el agua
Pensando que era la cara del alcalde.

 

 

Porque no hay gatos en la selva

 

Un loro fue lo que
Tenía una vez sobre su hombro izquierdo,
La idea de ello
Vino mucho antes
Del pájaro real
Que nunca vino.
Nunca vino.

Nunca hubo una estación
Para los loros
Que fueron inalcanzables,
Que anidaron en las ramas
Más elevadas y muertas
Del árbol más alto
De la selva más lejana.
Vivía en la ciudad
Y nadie le prometió nunca un pájaro
Ni le habló a él.

Y la razón que ahora lleva
Un gato extraviado
Sobre el mismo hombro
Fue que la idea de que el loro
No desapareció.
Un sueño nunca se irá a volar
Pero puede ser destruido
O comido.


Simeon Dumdum Jr. nació en Balamban, Cebú, Filipinas, el 7 de marzo de 1948. Cierta vez se preparó para el sacerdocio en Galway, Irlanda, pero abandonó el seminario para estudiar leyes. Nombrado juez de instrucción en 2000, se retiró como juez en 2014.

Es poeta, ha ganado premios por su poesía, y ha publicado y leído en su país y en el exterior. A la fecha, he publicado 14 libros, entre ellos los libros de poemas: El regalo del sueñoÓpera del Tercer MundoNuevos y selectos poemasSi te escribo este poema, te hará volarA la estrella de la tardeOchenta y cuatro palabras para el dolorEl poeta aprende a bailar (el bailarín aprende a escribir un poema)Carta de FátimaParcialmente nubladoCaminata sin objetivo, Río fiel; y Marawi y otros poemas.

Publicó igualmente los libros de ensayo: Amor en el tiempo de la cámaraMi promesa de amor no se puede romper, y Ah, desierto: un viaje a través del tiempo sagrado.

En 2001 recibió el Premio Gawad Pambansang Alagad ni Balagtas por Poesía en inglés, de la Unión de Escritores de Filipinas. Ganó cinco veces el Premio Don Carlos Palanca Memorial por la poesía inglesa y el Premio Nacional del Libro del Círculo de Críticos de Manila cinco veces igualmente.

Última actualización: 01/04/2020