Poesía: luz del corazón

Por:
Yingxia Tang
Traductor:
Carlos Flórez
La poesía, desde la antigüedad hasta nuestros días, no es sólo una expresión artística sino también un reflejo de responsabilidad social. La poesía a menudo desempeña el papel vital de despertar almas dormidas e inspirar la reflexión social en algunos momentos cruciales de la historia humana. Cuando nos enfrentamos a problemas importantes de la sociedad moderna, como el cambio climático, la desigualdad social, la guerra y la paz, la ética tecnológica y la depresión, la poesía no sólo puede ser un refugio emocional, sino también desempeñar un rol significativo.
Este artículo se centra en el por qué la poesía es la Luz del corazón que cura la depresión.
La depresión se ha vuelto uno de los principales problemas mundiales y afecta a cientos de millones de personas en todo el planeta. No es sólo un desafío en el campo de la salud mental, sino que también tiene profundas implicaciones para las economías, las familias y las estructuras sociales. Esta condición, es el resultado de la lucha de los humanos por encontrar un sentido de pertenencia en un mundo cada vez más desconectado y de rápido cambio. En la sociedad moderna, especialmente después de experimentar tres años de pandemia, la depresión se ha convertido en el problema de salud mental global más extendido, que afecta las vidas de innumerables personas. El acelerado estilo de vida moderno, la sobrecarga de información, la presión social y el creciente desapego entre las personas, han llevado a más y más personas a estados de angustia emocional, ansiedad y dudas sobre sí mismos.
En este contexto, la poesía es más que una simple forma de arte, se convirtió en un medio de curación. Proporciona liberación emocional, reconocimiento y consuelo, lo que permite a las personas encontrar esperanza y fortaleza en el poder de las palabras.
Una de mis lectoras de poesía, Mandy, me escribió un mensaje de varios cientos de palabras después de leer mi poema “El mundo, qué hermoso mundo”. Ella escribió:
“En años recientes, la depresión se cernía sobre mí como una nube oscura, volviendo grises todos los colores; mi mundo se volvió extremadamente aburrido. Me despertaba todos los días sintiendo como si estuviera siendo aplastada por una carga invisible. Probé medicamentos, meditación y ejercicio, pero aún no podía deshacerme de la profunda fatiga e impotencia. Mi doctor me sugirió que podía tratar de encontrar algo que me diera tranquilidad, algo que yo misma no sabía qué podía ser, hasta que un día, accidentalmente me topé con tu poema virtual “El mundo, qué hermoso mundo”.
Hice clic en él casi instintivamente y lo leí varias veces en silencio. Luego, por primera vez, intenté leerlo en voz alta:
“El mundo ¡qué hermoso mundo!
Quiero criar un caballo, dejar que el caballo
lleve mi sueño y siga corriendo”
Mi voz tembló levemente, incluso la sentí desconocida. Hacía mucho tiempo que no leía en voz alta, pero mientras estas palabras fluían de mis labios, algo cálido pareció agitarse suavemente dentro de mí.
Continué leyendo:
“Cruzo un otoño fresco, dibujo con tinta china en la montaña nubosa
Dejo atrás el dolor, dejo atrás la tristeza, dejo atrás la derrota
Comparto lo que queda de mi vida con caminos, valles y colinas, lagos y arroyos”
Cuando leí “dejo atrás el dolor”, hice una pausa. La frase tocó mi fibra más sensible. No podía olvidar el dolor tan fácilmente, pero en ese momento, mientras lo leía en voz alta, el dolor parecía manejable, como si, dentro de los paisajes poéticos, pudiera encontrar un lugar para descansar”.
Respiré hondo y continué leyendo. Poco a poco sentí que había luz en el poema. Recordé que hacía mucho tiempo que no estaba en la naturaleza, recordé a esos familiares y amigos de los que me había alejado por la depresión. De repente, este poema se siente como un suave recordatorio: “el mundo es tan grande que no tengo nada que temer, todavía tengo el derecho de ver a las personas que quiero ver y todavía tengo la libertad de hacer lo que quiero hacer” …
Hay muchos lectores como Mandy, y a menudo recibo mensajes, largos o cortos, que expresan cómo mi poesía les ayudó a ver sus emociones reflejadas en las palabras de otra persona, resonando así con ellos y obteniendo consuelo.
A diferencia de las conversaciones cotidianas o del análisis racional, la poesía permite mostrar directamente las emociones, incluso expresiones fragmentadas e irregulares que se ajustan exactamente a la naturaleza de la depresión. En poesía, se pueden usar metáforas, símbolos e imágenes para articular sentimientos que son difíciles de expresar con palabras, permitiendo que el dolor reprimido salga a la superficie y se exteriorice. A través de la poesía, las personas pueden darse cuenta de que sus emociones no están aisladas ni son ignoradas.
Muchos poetas, aunque sus vidas están llenas de trabajo duro como la mayoría de la gente, encuentran un santuario poético en esta tierra. Su poesía no es sólo expresión del secreto de sus propias emociones ocultas, su soledad y su apasionado amor por la vida, sino que también penetra profundamente en los santuarios espirituales de sus lectores, revelando un anhelo intrínseco por la esencia de la vida. Concilian las emociones entre las personas a través de la poesía, haciendo que las personas se den cuenta de que no están solas.
La poesía nunca pretende ser oscurantista en su búsqueda de profundidad. Los poetas saben cómo llevar un serio momento de contemplación poética a la vida cotidiana. Es más, entienden que cualquier arte real tendrá significado poético y resonará en sus lectores si toca los sentimientos humanos.
En 2022, con el apoyo del gobierno australiano, celebramos el Festival Internacional de Poesía de Sydney, durante la pandemia. En 2024, volví a presidir y completar todas las actividades de la nueva edición del festival. No sólo celebramos una ceremonia de inauguración en el ayuntamiento, sino que también llevamos a poetas y entusiastas de la poesía a la naturaleza para leer poesía en voz alta. Les dejamos enfrentar el océano y los bosques, construimos puentes emocionales a través de la poesía, ayudando a las personas a reconocer que no están solas.
Una característica central de la depresión es que las personas tienen dificultad para expresar su dolor interior, por lo que a menudo se hunden en la soledad y el silencio. La poesía proporciona una forma de expresión muy libre y personalizada, que permite a las personas ordenar sus emociones a través de las palabras y liberar sus frustraciones. Por tanto, la poesía y los festivales de poesía pueden aportar resonancia y compañerismo a los pacientes con depresión.
La poesía a menudo captura la belleza más sutil de la experiencia humana en el lenguaje más conciso: el momento del amanecer, la brisa que cruza el río, una flor silvestre al borde del camino... En un momento melancólico, aquellos detalles pueden pasar desapercibidos, pero la poesía que los devuelve a la vista, le da un nuevo significado a la vida.
La buena poesía a menudo congela los bellos momentos de la tierra en frases más bien breves. Recuerda a la gente que incluso la existencia más pequeña tiene su propia belleza única.
Además, la poesía proporciona una manera de redefinir el sufrimiento. La gran poesía registra no sólo la alegría sino también el sufrimiento, y encuentra algún significado trascendente en él. Por ejemplo, el poeta persa Rumi escribió una vez: “La herida es el lugar por donde entra la luz”. Esta reinterpretación del dolor, puede ayudar a quienes padecen depresión a ver sus experiencias de una manera diferente, es decir, a considerarlas como parte de su desarrollo y no como un mero tormento.
En última instancia, es posible que la poesía no cure directamente la depresión, pero puede servir como refugio para el alma, ofreciendo consuelo temporal a los espíritus que luchan. La poesía es un sueño, un caballo en un sueño, que nos lleva hacia adelante. Les permite a las personas:
“Ver los dones de cada día que pasa,
Ver las estrellas, el mar, y una flor abriéndose,
Verte a sí mismas como un vibrante país arcoíris”.
23 de febrero de 2025.
Sídney, Australia.
Yingxia Tang es una reconocida poeta chino-australiana, presidenta del Festival Internacional de Poesía de Sídney y presidenta honoraria del Centro Internacional Superior de Artes y Cultura de Australia, organiza y cura anualmente numerosos eventos poéticos, culturales, artísticos y benéficos.
Su poesía resuena con la inmensidad de la vida y una profunda pasión que toca el corazón, sumando lectores de todo el mundo. En 2014, su colección de poesía Tan sólo vivir tranquilamente, fue coeditada por la Editorial Popular de Shanghai y por Century Publishing Group. Se lanzó tanto en la Universidad de Fudan como en la Universidad de Sídney.
En 2015, el “Recital de poesía de Yingxia”, celebrado en la Universidad de Sídney, provocó un resurgimiento de la poesía escrita en chino. En 2016, Dieciocho momentos y un poema de anhelo, uno de sus libros de poesía, fue publicado conjuntamente por la Editorial Popular de Shanghai y Century Publishing Group; se estrenó en la Feria Internacional del Libro de Shanghai y recibió una gran aclamación. En 2019, Fudan University Press publicó su tercer libro de poesía, Yo sólo quiero ver el mundo a través de tu amor, y lo presentó en la Feria Internacional del Libro de Shanghai. La colección se agotó en una hora durante su evento de lanzamiento.
En 2020 y 2021, su serie de Sídney Lockdown Diaries, cautivó innumerables lectores y se publicará como libro. En octubre de 2022, recibió el premio “Contribución destacada a la poesía china en Australia” del Parlamento de Nueva Gales del Sur, por sus contribuciones a la comunidad poética. En agosto de 2023, la editorial Wenhui publicó su cuarto libro de poesía, Marchitarse y florecer: un amor rural, y lo presentó en la Feria del Libro de Shanghai. En noviembre de 2023, un editor australiano publicó su serie Tres años inestables: Diarios del aislamiento en Sídney, escrita durante los tres años de pandemia, y debutó con un evento de firma en Sídney.