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La vida como un acontecer poético

Por: Valentina Rojas

La vida, en su infinita complejidad, a menudo nos invita a verla a través de un lente diferente, uno que nos permita descubrir lo oculto en lo cotidiano, lo profundo en lo efímero. La poesía, con su poder transformador, es ese vehículo capaz de abrir puertas hacia la percepción más sensible y reflexiva del mundo que nos rodea. El lenguaje poético emerge de la vida de diferentes formas para develar los múltiples matices de la condición humana. Generalmente se busca evidenciar el acto poético como algo extraordinario, y es a partir de ese modo de teorizar, que parece alejarse de la realidad. No obstante, si se parte de lo poético como un instante vivido a plenitud, el lenguaje poético aparece como una forma estética de dar cuenta de una cotidianidad desde una mirada embellecida, en tiempos donde el sentido de lo humano parece diluirse en la frialdad de la modernidad, donde la palabra pierde su valor y las relaciones interpersonales se ven empañadas por la inmediatez y la superficialidad, la poesía se presenta como una respuesta esencial. El lenguaje poético, en su capacidad de provocar asombro y misterio, abre caminos hacia una mirada más profunda, humana y de peso del acontecer cotidiano, permitiendo que los sujetos se reconozcan como seres sensibles, capaces de experimentar la vida en toda su dimensión.

Vivimos en una era de imágenes fugaces y de palabras vacías. El avance tecnológico ha sustituido la esencia del lenguaje con pantallas y bytes, creando una realidad fragmentada, donde las conexiones humanas se vuelven cada vez más superficiales. Este deterioro en la calidad de las relaciones personales e interpersonales han formado un individuo poco sensible ante la realidad. La comunicación, que alguna vez fue un vínculo profundo y transformador, hoy se reduce a una mera transacción de información, perdiendo su capacidad de generar reflexión y catarsis. En este contexto, la poesía, como expresión recupera la esencia de la palabra, y la convierte en un acto de resistencia y transformación.

En la cotidianidad se tejen relaciones con el entorno por medio de la experiencia, y es en estas donde se propician puentes entre la existencia y el conocimiento, siendo la poesía el medio para reivindicar la cotidianidad desde lo sensible y lo racional como una forma de exaltación de lo que es y está.

Como señala Armando Zambrano Leal (2007), “no hay experiencia que pueda nombrarse por fuera de la palabra y no hay palabra que no encarne alguna forma de experiencia” (p. 406). La palabra es el vehículo mediante el cual el ser humano da sentido a su existencia, a su relación con el mundo y con los demás. Es, en su forma más pura, una puerta abierta hacia el misterio de lo que nos rodea, invitándonos a mirar más allá de lo evidente.

Gadamer en su obra Poema y diálogo (1993), afirma que: Es necesario emprender la indagación de ese hilo conductor que nos trae el valor de la palabra, pues el mundo es el todo que se construye con palabras y el lenguaje constituye la única expresión integral, absoluta e inteligible de la interioridad del individuo, donde coexiste con el mundo en su unidad ordinaria.

A la vista de lo anterior A través de la poesía, el sujeto puede reconocerse como un ser subjetivo y multidimensional, capaz de explorar y reinterpretar su realidad, conectándose con las experiencias de los otros y con la memoria individual y colectiva. En este sentido, escribir, leer y la oralidad no son actos simples de transmisión de información, sino procesos profundos que abren un campo de sensaciones, emociones y reflexiones que permiten al individuo trascender su propia experiencia cotidiana.

Desde esta línea de sentido, el lenguaje poético se representa como un juego del lenguaje que modifica tanto el modo en que el ser se relaciona con las palabras, sino también el modo en que se relaciona con la realidad. Esto significa que el acto poético ocurre en una dimensión distinta de la percepción, en donde cada palabra se desenvuelve en un contexto en el que accedemos a una búsqueda introspectiva que, como dice Zambrano Leal (2007), “es una forma de apertura de uno hacia el otro; es narrarle al otro un modo de ver el mundo poetizando sus dolores” (p. 407). La palabra, en su forma poética, nos invita a transitar por un camino lleno de sensaciones y sentidos que nos reconcilian con nuestra humanidad. Nos recuerda que somos seres en constante transformación, inmersos en un proceso de subjetivación en el que la palabra juega un papel crucial. Al habitar la palabra, como apunta Zambrano Leal (2007), “somos, por la experiencia de la palabra, un tiempo abierto y un deseo por comprender” (p. 409).

Es en la profundidad de la palabra donde encontramos el verdadero sentido de nuestra existencia. El apalabrar se convierten en formas de comprender el misterio que habita en nosotros y en el mundo, una manera de recordar que, como seres humanos, estamos llamados a ver más allá de lo superficial. “La experiencia de la palabra tiene la virtud de dejarnos ver el mundo en el que actuamos, convivimos y soñamos. Tiene esa gran virtud que ninguna otra experiencia nos permite ver” (Zambrano Leal, 2007, p. 409). La palabra nos permite, entonces, reconstruir nuestro propio sentido de pertenencia, de identidad, y también nos invita a conectar con los demás en un acto de comprensión y empatía.

Es imperativo que, como sociedad, recuperemos el poder transformador de la palabra. La poesía, en su esencia, nos ayuda a romper los esquemas preestablecidos, a mirar el presente de otro modo y a cuestionar las narrativas dominantes. convirtiendo, la palabra en un acto de resistencia contra el olvido, la indiferencia y la superficialidad. Como afirma el Grupo de Psicología Social Crítica (2010), es necesario “trascender los imaginarios del sentido común y comunicarse con las personas desde una comprensión del contexto sociohistórico” (p. 128). Esto implica no solo el uso de la palabra como herramienta de comunicación, sino también como un medio para abrir espacios de reflexión profunda y de transformación social, de tejido histórico.

La propuesta, entonces, es mirar la vida como un acontecer poético, un proceso en el que cada palabra se convierte en una llave para el misterio de la existencia. Al crear espacios de reflexión y diálogo, podemos fomentar el reconocimiento de los sujetos como seres completos, multidimensionales, y sensibles. La palabra, en este contexto, se convierte en una herramienta para la reparación de las relaciones humanas, para el entendimiento de los procesos de subjetivación y para la construcción de una memoria colectiva que nos permita reimaginar nuestro futuro.

La poesía, como medio de transformación, nos invita a mirar la vida no como un simple transcurrir de los días, sino como un acontecer lleno de misterio y asombro. La palabra, cuando es vivida en su plenitud, tiene el poder de cambiar la manera en que nos relacionamos con el mundo y con los demás. Nos permite reconectar con nuestra esencia más profunda, con la humanidad que nos baña. En un tiempo en el que la superficialidad parece dominar nuestras vidas, la poesía se presenta como una respuesta a esa carencia de profundidad, ofreciendo un camino hacia la transformación personal y social. Como dice María Zambrano, “la experiencia de la palabra tiene la virtud de dejarnos ver el mundo en el que actuamos, convivimos y soñamos” (Zambrano Leal, 2007, p. 409). Y es en esa mirada profunda, en esa contemplación poética, donde radica el verdadero poder transformador de la palabra.

Referencias:
Grupo de Psicología Social Crítica. (2010). Principios éticos para la atención psicosocial. Revista de Estudios Sociales, (36), 127-131.
Zambrano Leal, A. (2007). EDUCERE: la palabra como experiencia. Educere, 11 (38), 405-410.
Zuluaga, C., & García, G. del S. (2009). María Zambrano: Una nueva fenomenología acerca de la educación. Praxis filosófica, 37, 16.
Gadamer, H. (1993) Poema y diálogo. Gedisa. Barcelona España.


Valentina Rojas (Envigado, Colombia, 1998). Poeta, docente, tallerista y gestora cultural. Es colaboradora en diversos medios digitales literarios del país, participante en el Colectivo Artístico y Cultural de la Revista Innombrable, miembro del comité organizador del Encuentro de Poetas de México en Diálogo con Poetas del Mundo, Cuernavaca Poesía. Autora del libro bilingüe La desnudez de la sombra / The Shadow's Nakedness, 2023. Fue pre-jurado del Premio Nacional de Libro de Cuentos R.H. Moreno Duran Sub-35 y del Primer Premio Nacional de libro de cuento Infantil Yolanda Reyes. Sus textos pueden ser encontrados en diferentes antologías, Revistas y sitios web. Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano y árabe. 

Última actualización: 06/03/2025