Festival Internacional de Poesía de Medellín

Discurso de aceptación del
Premio Nobel Alternativo 2006


Este video contiene un fragmento del discurso de aceptación del Premio Nobel Alternativo, Right Livelihood Award 2006, otorgado en el Parlamento sueco al Festival Internacional de Poesía de Medellín, en cabeza del poeta Fernando Rendón, por probar que "la creatividad, la belleza, la libre expresión y la comunidad pueden florecer y superar incluso los temores más profundamente afianzados, así como la violencia». Incluye fondo musical de Madosini y Pedro Espi-Sanchis, participantes en el 21 Festival Internacional de Poesía de Medellín.


Por Fernando Rendón


Señor Jakob von Uexkull, fundador de Right Livelihood Award, señores miembros del Parlamento Sueco, señor Daniel Ellsberg, señora Ruth Manorama, señor Roberto Whitaker, señora Birgitta Sellén, portavoz del Parlamento, queridos miembros del grupo de trabajo de Right Livelihood Award, señora Geerte Wachter representante de la Fundación Prince Claus, señoras y señores:

Como Director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, debo expresar que acepto con alegría el honor del otorgamiento del Premio Nobel Alternativo 2006 a nuestra organización, también representada aquí por Gloria Chvatal y Gabriel Jaime Franco. Agradezco esta generosa distinción a nuestro postulante Bengt Berg, y a los jurados de este Premio, necesario para la historia del más reciente pensamiento humanista y visionario. Nuestra gratitud se dirige también al inagotable filántropo Jakob von Uexkull y a Ole von Uexkull, director ejecutivo de Right Livelihood Award.

Vengo de un país desangrado por una guerra de más de medio siglo, que ha dejado medio millón de muertos, las ciudades desoladas y los campos baldíos. Nuestro país no conoce la paz. Tras la victoria militar de Simón Bolívar sobre España en la guerra de independencia, en 1819, y la disolución de la Gran Colombia en 1830, se produjeron nueve grandes guerras civiles en nuestro territorio durante el siglo XIX. Para variar: guerra contra el Ecuador, en 1867. Guerra de los Mil Días entre 1899 y 1902, que llevó a la separación de Panamá, por instigación norteamericana, y a la muerte de 120.000 compatriotas, de una población incipiente de tres millones de colombianos. Guerra contra el Perú en 1928. Y otras nueve grandes guerras civiles en el siglo XX. Insurrección popular en 1948. Creación de grupos armados liberales. Conformación de grupos paramilitares por una ley del Senado. Golpe de estado en 1953. Bombardeos sobre Marquetalia e incontables lugares de la geografía nacional que originaron la fundación del grupo guerrillero FARC, en 1964. Plan Laso. Fundación de un archipiélago de grupos rebeldes. Genocidio de 4.000 dirigentes y militantes de la Unión Patriótica, que continúa. La Corte Suprema de Justicia es bombardeada por el ejército. Cuatro candidatos presidenciales son asesinados en menos de tres años. Cuatro millones de campesinos e indígenas son desplazados y les son arrebatadas cinco millones de hectáreas. 150 periodistas asesinados desde 1980, desaparece la libertad de prensa. 12.000 colombianos desaparecidos. Miles de ciudadanos secuestrados. Varios miles de sindicalistas asesinados. El estado colombiano acepta la responsabilidad del genocidio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Plan Colombia. Plan Patriota. Las fumigaciones impuestas por Estados Unidos al Gobierno colombiano destruyen nuestro ecosistema y nuestra biodiversidad. Un río de sangre no cesa de cruzar bajo los puentes. Nuestro pueblo resiste. Es la guerra más antigua del mundo actual y una de las más prolongadas de la historia humana. No hay un definitivo vencedor en esta guerra, pero se agrava el deterioro material, cultural y ético de la sociedad colombiana.

El fiscal general de la nación Mario Iguarán, en reportaje publicado en el diario El Tiempo el 19 de octubre de 2006, refiriéndose a la actual situación que padece Colombia, manifestó: “Existe una infortunada connivencia no sólo de paramilitares con la clase política, sino con las autoridades civiles, con la Fuerza Pública y con los propios administradores de justicia, incluidos fiscales. Se trata de financiar campañas políticas intimidando a los electores y repartirse el estado como un botín. Un manejo ofensivo, indebido de los recursos públicos y de la contratación administrativa. El panorama criminal es de tal magnitud que hasta fiscales y jueces resultan salpicados”.

¿Cuáles son las causas capitales del actual conflicto colombiano? Desde hace más de un siglo Colombia -por su ubicación geoestratégica, por sus recursos naturales sin límites y su biodiversidad privilegiada-, es un objetivo para los Estados Unidos, que divide a los colombianos en una guerra fratricida hace décadas, articulando el uso de la violencia estatal y paraestatal, en combinación con mezquinas tareas de acción social. Este proceso solo se ha podido llevar a cabo mediante una gigantesca operación de encubrimiento periodístico nacional e internacional. Se falsean las noticias para imponer el olvido, ya que Colombia es la cabeza de playa para el expansivo dominio militar, político y económico de América Latina, por parte de una potencia que desprecia completamente y de muy variadas maneras el derecho internacional.

Colombia es una pieza clave en el proceso de desmoronamiento del poder autoritario, que se nutre de la guerra en este y otros territorios del mundo. Para alcanzar una paz justa, que debilita a ese poder, precisamos más que nunca de la solidaridad de la comunidad de naciones del mundo y especialmente de la Unión Europea. Los colombianos no estamos condenados para siempre a padecer el duro desgaste del armamentismo, cuando aumentan el desempleo, el hambre y el desarraigo en el país. Por el contrario, respaldamos el inicio de las conversaciones sobre el intercambio humanitario de prisioneros entre el Estado Colombiano y las FARC, que despeje el camino al diálogo político creador, hacia una solución política negociada entre las fuerzas en conflicto, para que Colombia alcance su primera y definitiva paz.

Foto: Karl Gabor

Aspecto de la entrega del Right Livelihood Award
en el Parlamento Sueco,
receptores del Premio y Jacob von Uexkull

Según Amnistía Internacional, más del 70% de las matanzas y de los homicidios políticos en Colombia han sido cometidos por los paramilitares. Cientos de campesinos fueron asesinados con motosierras. Un puñado de jefes paramilitares pagará penas mínimas en un centro vacacional. En un país totalmente militarizado y paramilitarizado, en el que se violan cotidianamente los derechos humanos, sociales, económicos y culturales del pueblo y donde reina una total impunidad, se ha incrementado bajo el gobierno de Uribe Vélez el presupuesto para la guerra en un 334%, desde 2.5 billones de pesos hasta 8.6 billones de pesos para 2007.

Entretanto, el Gobierno colombiano gestiona en el Parlamento nuevos impuestos contra la cultura y con destino a la guerra, materializados en el texto de una nueva Reforma Tributaria que afectará duramente a los proyectos artísticos y culturales de mayor impacto nacional. Como ejemplo, se impondrán gravámenes entre el 10% y el 16% a los libros y revistas de poesía, a los derechos de autor y a los premios otorgados a los escritores y poetas, a las traducciones de poemas y correcciones de textos.

El autoritarismo intenta golpear a la cultura porque ella es en si misma un poder, ya que está configurada por los valores y símbolos con los que los pueblos se identifican en un momento determinado de la historia humana. Cuando se ponen de relieve los valores transformadores y los símbolos culturales emancipadores, la unidad de los pueblos sobreviene, y se afirman sus vías de pensamiento, sus percepciones, sus creaciones, el ser mismo de su identidad y su vocación histórica.

Debemos fortalecer la memoria histórica colectiva de nuestros pueblos, desarrollando una resistencia cultural generalizada, hasta materializar la visión de un horizonte humanista, en una sola tierra de justicia, de belleza y de solidaridad. Para ello será preciso fortalecer el diálogo entre los poetas, artistas, intelectuales y científicos del mundo y contribuir con vigor al entrelazamiento de sus proyectos, con el objeto de desencadenar un poderoso movimiento global de la cultura y del espíritu humano, afrontando con la imaginación creadora los tiempos que vendrán.

No obstante no serán las declaraciones políticas, sino las acciones transformadoras de los pueblos las que cambiarán esta dura historia humana. Debemos poetizar y acompañar estas acciones y cambios, que serán complejos y dolorosos. Los lenguajes y contenidos creadores renuevan la percepción sensorial y social, nuestro pensamiento y nuestro sueño creador de la historia humana. Las grandes transformaciones históricas, y también el arte y la poesía, están destinados a hacer más joven al mundo.

La tormenta busca la hora suprema. Que un movimiento poderoso rompa todos los límites. Cada instante una oleada del sueño que brota para aumentar la sed, que se opone a la realidad adversa y derriba a la muerte.

Foto: Karl Gabor

Receptores del Premio Nobel Alternativo 2006: Chico Whitaker, Ruth Manorama,
Daniel Ellsberg y Fernando Rendón. -de izquierda a derecha-

En la última década del siglo XX, sólo en la ciudad de Medellín se produjeron 45.000 muertes violentas, más víctimas que en toda Europa Occidental durante el mismo período. El Festival Internacional de Poesía de Medellín se fundó en abril de 1991 en medio de una situación de terror que estrangulaba a la ciudadanía. Bombas y carros bombas explotaban en toda la ciudad en el marco de la guerra del Cartel de Medellín contra el estado colombiano, cuando a esta ciudad se la marcó como capital mundial del narcotráfico. Opusimos entonces la poesía a la extrema violencia, diseñamos una máquina del sueño para enfrentarla a la perversa maquinaria de la pesadilla. Pues como preguntara el poeta maqui René Char: “La realidad sin la energía dislocante de la poesía, ¿qué es?”. Desde entonces 747 poetas de 132 naciones de todos los continentes, han leído sus poemas ante varios cientos de miles de personas en Medellín y otras 34 ciudades colombianas.

El Festival Internacional de Poesía de Medellín, mediante la acción poética enérgica y masiva, ejerce firmemente el derecho a la libertad de pensamiento, de reunión y de expresión, el derecho y el deber de contradecir a la realidad de un estado autoritario, como demanda de la profundización de la democracia política y cultural en Colombia, por una solución negociada a la guerra y por la construcción de un país para la vida.

"Cuando tienes gobiernos difíciles, estos intentan eliminar tu identidad. Y yo creo que en Colombia es una buena señal que tantos jóvenes estén interesados en averiguar quiénes son realmente", expresó en 2006 el poeta neozelandés Michael Harlow en Medellín. “La gente tiene hambre de pertenecer a sí misma de nuevo. Y porque están tan hambrientos, entienden que el arte y la poesía son el camino para ser uno mismo, para pertenecerse". "Es por lo que abrigo esperanzas para el país", agregó Harlow.

El poeta y filósofo alemán Hans Magnus Enzensberger escribió: “Un enigma es todo esto: todos se preguntan cómo es posible: una metrópoli de la violencia que arde en deseos de escuchar poesía… Tal vez sea preciso viajar hasta el otro confín de la Tierra para salirse de esa atmósfera de insensibilidad que reina en nuestro ámbito cultural, y para convencerse de que unos cuantos versos -¡quién lo hubiera imaginado!- pueden todavía hoy insuflar espíritu a toda una ciudad, como en los tiempos homéricos”.

La misión del Festival Internacional de Poesía de Medellín es contribuir a desarrollar el lenguaje y la conciencia poética de la naturaleza, de la sociedad y de la historia, en millones de personas en el mundo.

El poeta francés Yves Bonnefoy manifestó en una entrevista para la Revista Prometeo: “Si deben aparecer nuevos festivales, mucho mejor que sea en las circunstancias de Medellín, es decir en las fronteras del mal, en primera línea en el combate contra los fraudes y las injusticias: es ahí que se tiene la más grande necesidad de la poesía”.

El Premio Nóbel Alternativo 2006 concedido al Festival Internacional de Poesía de Medellín es un reconocimiento al papel histórico de la poesía, en oposición a la cultura de la muerte que tiene su origen en las autoritarias esferas del poder trasnacional. El poema es la exaltación de la visión del porvenir hecho por todos. Se canta en voz alta la historia de la transformación del espíritu humano y de las luchas de los pueblos, por la certeza de una edad sin opresión.

Volveremos sobre la hierba a entonar el coro del alba. La piedra desencadenada será de nuevo luz. En los grandes tiempos nuevos, nuestros serán el pulso de la primavera y el de la estrella más lejana. Este y todos los mundos serán de todos. Resplandecerá la hora de la vida nueva. El triunfo de la vida sobre la muerte.

Fernando Rendón -director del Festival-
8 de diciembre de 2006.

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