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Norberto Codina (Cuba)

Por: Norberto Codina

 

Poemas inéditos para PROMETEO

Certidumbre

El mendigo ha regresado
vértigo ajeno
con ese extraño melindre que lo descubre todo
con esa mitad de explorar para humillarnos
desconociendo nuestro desamparo
ignorando con su aristocrática siniestra
que purga en los residuos de la madrugada
frente a su gesto oculto.
La línea del mendigo ha retornado
muerde la calle
armándose con las partículas del destierro
más real que antes.
¿Es un signo, una cabeza desnuda
un amigo o un ladrón
en mala racha?
¿Qué gloria o que sombra
salta de sus cuencas
penetrando la inocencia?
El protagonista y el círculo
son cómplices
frente a los imperativos del tedio
viniendo de atrás
recogiendo talento, materia, abandono
simulando ser mendigo y ser parábola.

 

Preludio

¿Es la muerte?
Puede confundirse el monólogo
con el balance de las apuestas perdidas
el fraude de los sueños
la hora de imposibles amistades.
Y esa conciencia taciturna
alimenta mi resistencia frente al horror
del ateo desnudo
que como el tiempo
duda.
Estoy largamente
para redescubrir que la gota,
el río, el mar,
son más antiguos que la casa,
el puente, el barco,
más antiguos que mi madre incluso
y tienen de la muerte al invierno o al ciego
pero no se destruyen.
¿Qué es el rey?
Un pálpito de poder,
pero el amigo es la suma,
la voz es la suma,
la vertiginosa razón de mis vigilias
que cuenta cada mañana, y duda.

 

El viajero invisible

¿Qué otro ciudadano puede ser,
qué otro patriota, puente, o animal?
Un otro
incapaz de compartir su silencio,
devorando la realidad como quien
multiplica sus angustias
y practica la amistad sin concesiones.
Existe el lobo solitario,
o el páramo invisible
o el largo segundo
de los desencuentros.
Existe la vergüenza del viajero
o el niño o el cáncer,
trágica es la imagen
de la mujer final,
como el desamparo de la tierra
o la bestia sollozante.
Hay profesiones inventadas por la soledad
como el maratonista, el gladiador,
el centerfield, el mago,
el jugador de solitarios,
y todos bajo el acecho de la sociedad.
Pero ni aún así,
ni por solemnes, ni por suicidas,
ni por huérfanos,
ni por lucero absoluto.
Cuando su luz nos anuncia
buscando al último testigo.
Sólo de eternidad me encuentro
a pesar de la música de mis órganos,
de mi mujer y mi hija,
sin documento, profesión o leyenda
que ampare mi escritura
y libre mi demonio.
Sólo de eternidad
porque no ceso de pelear, y sueño.

 

 

La mano rutilante
es la quimera
del hombre en su primera edad
es la semilla de su sabiduría.
Y es el barco de papel
la estrella
la piedra en el placer.
Parábola y homenaje
todos a una
como el bastimento de la travesía
cuya proclama inicial
es ese tentar
mi mano con mi mano
en el vacío.

 


Norberto Codina desde hace nueve años es director de La Gaceta de Cuba, publicación de Arte y Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha publicado los siguientes cuadernos de poesía: A este tiempo llamarán antiguo (Premio David, editado en 1975), Un poema de amor según datos demográficos (plaquette, 1976), Árbol de la vida (1985), Los ruidos humanos (mención Premio de la Ciudad de la Habana, 1986), Lugares comunes (finalista del Premio de la Crítica, 1987), y Poesía V (1988); autor de la antología Los ríos de la mañana (Poesía cubana de los ochenta, 1995), Material de lectura de Raúl Hernández Novás (UNAM, México, 1996) y coautor de la antología Poesía Joven Cubana (1979) y las monografías Provincia de la Habana (1979 y 1986).

Última actualización: 30/07/2021