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Prometeo # 106-107

Grabado de Eduardo Esparza (Colombia). De la serie Palabra y memoria.

Por: Fernando Rendón

Prometeo # 106-107
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Construyendo el país soñado

Colombia ha padecido durante casi sesenta años una guerra impresentable, como casi todas las guerras. Y más impresentables todavía las causas que le dieron vida al monstruo. ¿Cabría esperar todavía más? Sí: para nuestro asombro, y desafiando toda inteligencia, toda razón y todo concepto de humanidad y de justicia, hay quienes quieren perpetuarla: pues la guerra es con demasiada frecuencia el argumento de los que no tienen argumentos, el texto de aquellos que desconocen el valor de las palabras, el abrazo monstruoso que otorgan los que carecen de amor.

Dos ejércitos decidieron, después de décadas de sangre, sentarse a hablar. Y después de más de cinco años de hacerlo, han decidido también instalarse en lo único inteligente que nos queda: las palabras. Lo hemos dicho casi hasta la hartura, pero repetiremos de nuevo las palabras de Luis Cardoza y Aragón: la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre. Y la que mejor y con más altura preserva las conquistas espirituales de su andadura sobre la Tierra.

La poesía mira el paisaje del presente y ve, protuberante en medio de la esperanza, un enorme vacío: cientos, miles de seres que ya no están, que no vemos, que nos arrebataron, que están en un lugar que es no lugar. Pero la poesía todavía los escucha.

Y los abraza y les presta su voz insobornable. La poesía mira al porvenir y sueña un país, un mundo, y en su sueño abraza también a
los no nacidos.

La poesía está en una interminable querella con la muerte y estrechando cada vez más y con mayor lucidez las ominosas cercas del odio que algunos, todavía, quieren ensanchar. Ella se yergue allí donde la injusticia quiere desalojar a la esperanza. Por eso, sin la poesía, no será posible la construcción del país soñado.

En un manifiesto difundido hace tres años por el Movimiento Poético Mundial afirmábamos, entre muchas otras cosas, esta:
“Sólo la creación individual y colectiva de un nuevo lenguaje de solidaridad y hermandad, y un movimiento internacional de los
poetas y artistas, insertados en el intenso movimiento de la historia, pueden acompañar y potenciar el proyecto de la Vida sobre la
Tierra.”

En ese empeño nos mantendremos.

Última actualización: 20/11/2019