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Kateb Yacine (1929)

Kateb Yacine (1929)

La bomba y el tiempo

Nedjma:

No olvides bajar.

Margarita:

Bajaré contigo.

(Silencio: Nedjma toma de la mano a Margarita; después
las dos voces de Nedjma y Margarita se alternan.)

Ah que pase pronto el tiempo,
pero ¿qué es el tiempo
sino una bomba que tarda
y que tarda?

Mustafá:

¡La misma bomba nos arrastra, responsables sin serlo, y arrojados
en fin entre los inocentes, como monstruos de clarividencia!

Nedjma y Margarita:

En fin, se retira como una venda
El tiempo, esta larga mentira
El tiempo, el tiempo que mata
El tiempo que hasta hoy nos mataba en silencio
El tiempo ha recobrado su ritmo sanguinario
Su galope, su furor
El tiempo, esta larga mentira.

(Tic-tac precipitado, cubierto por las dos voces.)
El tiempo ha recobrado su ritmo sanguinario
Ya no sabe mentir, galopa extenuado
Nunca podrá puntuar el mensaje
que otros mutilados y otros muertos nos transmitieron.

Mustafá:

El tiempo era nuestra ignorancia
Delante de los que luchan
Un falso mundo se hunde
Ya están en otro lugar
Ya están en paz en la secreta morada
En donde todo el tiempo fue engullido
Como una piedra
Sin precio
Y sin mentira
Entre las hierbas del olvido.

Nedjma y Margarita:

El tiempo, era nuestra ignorancia
Llegábamos sin saberlo
Inseparables de la bomba.

Mustafa:

Apenas si la una militaba
Si la otra era simpatizante
Y helas aquí
Helas aquí voluntarias
Helas aquí voluntarias de la muerte.

Nedjma y Margarita:

En verdad la muerte no es nuestro elemento.
Pasaremos muy pronto este elemento negro.

Mustafa:

Es por vuestros ojos por los que la nación verá el día.

Nedjma y Margarita:

Reducidas a no ser más que una explosión viviente
Y que se hace esperar en el corazón del enemigo
Es necesario que nuestra sangre se encienda y seamos llamarada

Para que se conmuevan los espectadores
Y para que en el mundo se abran por fin los ojos
No sobre nuestros despojos, sino sobre las plagas de los
sobrevivientes.

Última actualización: 28/06/2018