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Fábula y otros poemas

Por: Gonzalo Fragui

PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 91-92. Junio de 2012.

Gonzalo Fragui
República Bolivariana de Venezuela, 1960

 

Vientre de copa

 

Si sólo fuera agua
Mar
Nube
Miel

Si sólo viento de las montañas
Fuego
Vino
Amor
Tormento

Todo
Si sólo pudiera beberlo de tu vientre

 

Sirenas

              a Tolele

La sirenas no cantan cuando duermen
Desnudas
se entregan a los juegos de los niños
y sólo regresan al mar
cuando Ulises necesita su dosis de tormento.

 
El último juego

 

El frío no existe
El frío es un invento de los solitarios

La noche no existe
La noche es un descuido de los pintores

El amor no existe
El amor es una excusa para las páginas rojas

Por eso
cuando el frío ataca por las noches
y el amor no alcanza
No hay ciudad más peligrosa que mi corazón.

 

 
Como los leones

               a Miriam

Quiero amarte como se aman los leones
Sé que me vigilas
que olfateas mis pasos
que amamantas tus cachorros para despedirlos
que calientas el lecho
y el zarpazo final

Quiero amarte como se aman los leones
Dejo huellas en los caminos
Marcas en los árboles
Y mi olor entre los matorrales

Quiero amarte como se aman los leones
Por eso guardo fuerzas
para cuando regreses
y tu cuerpo nos salve
en noches y días intensos
de la inclemencia del frío

Quiero amarte como se aman los leones 

Yo sólo espero
Los pájaros traerán noticias.

 

Fábula

 


                                     a Enrique Mujica

En un país lejano
un crítico decidió declarar a un amigo suyo
el poeta más importante de ese país
Pero otros poetas de ese país protestaron

Hubo entonces que declararlo
el poeta más importante de la ciudad
Pero otros poetas de esa ciudad protestaron

Fue declarado entonces
el poeta más importante del pueblito más lejano de ese país
Pero otros poetas de ese pueblito protestaron

Así se le declaró
el poeta más importante de aldea más lejana de ese pueblito
Pero otros poetas de esa aldea protestaron

Fue declarado finalmente
el poeta más importante de la cabaña de la colina más distante
de aquel cada vez más lejano país

Pero en esa cabaña
había perro que le ladraba a la luna.

Viento


                                                             A Carmen Elena


Viento que sube por las montañas
Que afelpa los cerros
Doblega suavemente los trigales
Arremolina las eras
Juega a abrir puertas desvencijadas
Forcejea con viejos candados
Acaricia las flores del patio
Columpia cuerpos prohibidos
Y se oculta por entre los tejados como los gatos

Viento
Río que ríe
Hermano del fuego y la llovizna
Caballo desbocado
Pincel con alas
Flauta de mil sonidos
Manos que gritan por tocarse
Pan en la piel
Imposible de morder.
 

El poeta


                                   A Miguel Mendoza Barreto

Si partimos
como se acepta
que el poetizar
es el más inocente de los oficios
y el enamorar
el más peligroso de los peligros
podemos concluir
que un poeta enamorado
es un niño que juega a los relámpagos
en el azul apacible
de los pechos vírgenes.

 

Los amores de lancelot


                                                           A Gustavo Pereira

Hay quienes van al amor
como caballeros de la Edad Media
recubren sus cuerpos con sólidos metales
y enfilan sus aceros hacia la más cruenta de todas las batallas

Hay también
quienes vamos con el torso desnudo
sin más armadura
que las viejas heridas

En uno y otro caso
el amor es un alcázar
con pasadizos secretos
por donde suelen extraviarse nuestras almas.

 

Avis raris

 

                                                                          Al poeta Gilberto Ríos,
                                                                          in memoriam


Por las tardes
al tañido del Ángelus
mi corazón se vuelve surco, huerto, campiña
y me veo campesino suspendiendo la faena
cabeza inclinada y sombrero en pecho.

Por las tardes
un suave viento acaricia los árboles
y colma de paz todos los rincones
Un azul ángel alimenta los cansados bueyes
y Dios nos ofrece un sorbo de agua.

Por las tardes
pósanse las gracias
en este cultivo abierto
donde vienen sin temor
a jugar con las semillas
unas extrañas aves,
mis amigos.

 

Los puentes de madison


La mirada de una mujer
es el único puente
que nos permite llegar
al otro lado del día.

Decálogo del aire Ensayo escrito para su participación en el 29º Festival Internacionmal de Poesía de Medellín 

*

Fotografía Nidia Naranjo

Gonzalo Fragui nació en Mucutuy, Mérida, Venezuela, 1960. Es poeta, narrador, periodista y editor. Licenciado en Comunicación Social. Magister en Filosofía, y Candidato a Doctor en Filosofía por la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Co-fundador del grupo literario y del fondo editorial Mucuglifo. Ha publicado los poemarios: De otras advertenciasDos minutos y medioLa hora de JobViaje a PenélopeObra poética (1989-2004) y Epistolabio.

Igualmente ha publicado los libros de anécdotas y relatos breves PoeteríasEbriedadesEl escorpión de CeraMinitaurusCronopioscopio y el libro de humor campesino Pueblerías.

En 2001 obtuvo el Premio de Poesía de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes, Estado Táchira. En 2008 el Premio de Crónica de la Bienal Orlando Araujo, de Barinas. En 2014 la II Bienal de Literatura Argimiro Gabaldón, de Portuguesa. En 2015 la I Bienal de Humor Alí Gómez García, Caracas. Actualmente trabaja como Director del Departamento de Literatura en la Fundación para el Desarrollo Cultural del Estado Mérida.

-Poemas Web del FIPM
-Epistolabio Poema en el Canal Youtube del FIPM
-Lectura de Gonzalo Fragui en el Festival Internacional de Poesía de Bogotá Canal Youtube de FUNDACOMARCA
-Lectura en el Festival Internacional de Poesía de Bogotá (2)
-Poemas en Letralia
-Poemas en Tinta China.net
-Poeterías, de Gonzalo Fragui por Ramón E. Azócar A. en Analitica.com
-Extractos de Ebriedades  Letralia.com
-Minificción de los jueves: Gonzalo Fragui El Nacional

La poesía es la savia de una sociedad. No se ve pero está allí, presente, dando vida. Todos se fijan en los frutos de los árboles, en la producción, en la economía de una sociedad, pero nadie, al ver un árbol, piensa en la savia que nutre desde la raíz. Así es la poesía para la sociedad. No se ve pero es lo que da vida. La poesía debe mostrar nuestra esencia. No nuestra apariencia. La poesía debe mostrar nuestro verdadero ser y el ser de todo lo que nos rodea. Para ello debemos estar en sintonía con nosotros mismos. Sin recurrir a más nada que no sea nuestra alimentación, nuestra respiración, nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestros dolores y nuestras alegrías, nuestra pasión y nuestra esperanza, nuestro trabajo y nuestro talento. La poesía es creación, recreación, no destrucción. La poesía debe promover valores que tienen que ver con el bien, con la bondad, con la belleza, con la paz, con el ser humano, con la humanidad, con la naturaleza, con la ecología. La poesía no puede resaltar antivalores como la guerra, el racismo, la discriminación de todo tipo, la destrucción de la naturaleza, los crímenes. Una bomba, por más bella que parezca, no podrá jamás ser una obra de arte. La poesía debe contribuir para que haya un mundo mejor. El arte debe tener un carácter sanador. El escritor está comprometido con su pueblo, con el lenguaje y consigo mismo...

Última actualización: 17/05/2019